AgregarSuscribite al canalWhatsApp AgregarLinkedinLinkedin AgregarGoogleGoogle

¿Puro marketing?

Superalimentos: qué son en realidad y por qué ninguno hace milagros

¿Funcionan los superalimentos como la chía, el matcha o la leche que toma Haaland? Un experto explicó qué dice la ciencia.

16.07.2026 09:00

Lectura: 4'

Compartir en

El superalimento de moda cambia cada poco tiempo: un año es la chía, después el té matcha, más adelante las bayas de goji, la espirulina o el aceite de coco o la leche de vaca que toma el noruego Erling Haaland. Cada uno llega con la misma promesa de mejorar la salud casi por sí solo. Pero la pregunta es si de verdad funcionan o es más bien marketing.

Miguel Rebollo, doctor en Química y Ciencia de los Alimentos y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, explicó en una entrevista que conviene bajar un poco la euforia. El especialista en nuevos alimentos explicó al medio español Onda Cero que “superalimento” ni siquiera es una categoría científica y que ningún producto, por sí solo, puede compensar una mala alimentación.

Qué es (y qué no) un superalimento

Aunque la palabra se instaló en los últimos años, Rebollo recordó que no tiene reconocimiento oficial. Es una denominación de divulgación y marketing, usada sobre todo en redes sociales, para señalar alimentos con una composición nutricional llamativa o ricos en ciertos compuestos bioactivos.

“Desde el punto de vista científico, nosotros los consideramos más como alimentos saludables, alimentos funcionales, pero hay que matizar que, aunque sean alimentos saludables, no por eso llegan a tener esas propiedades que a veces hasta parecen milagrosas”, aseguró. El matiz es fino pero decisivo: una buena composición nutricional se asocia a posibles beneficios, aclaró, pero no equivale a que el alimento, por sí solo, genere esos efectos o contrarreste los de una mala dieta.

Ninguno reemplaza una buena dieta

Algunos de estos alimentos, como el cacao, la chía, el té matcha o distintas semillas, sí tienen una composición nutricional interesante y estudios que apuntan a efectos concretos: cardiovasculares, metabólicos, sobre la glucemia o la saciedad, según enumeró Rebollo. Sin embargo, advirtió que esa evidencia no puede extrapolarse a toda la población ni transformar un alimento en una cura.

“Dentro de una dieta saludable sí que podría tener efectos muy interesantes, pero el superalimento en sí no es milagroso y no nos puede curar”, enfatizó.

Superalimentos. Freepik

Superalimentos. Freepik

Ese entusiasmo, además, no siempre nace de la ciencia. Cada temporada aparece un producto nuevo presentado como imprescindible, muchas veces de la mano de campañas de promoción y de una difusión intensa en redes. En ese sentido, Rebollo llamó a diferenciar los posibles beneficios nutricionales de un alimento de los mensajes comerciales que prometen resultados rápidos o extraordinarios.

Los superalimentos que ya están en la feria

Frente al atractivo de lo exótico e importado, el profesor de la UAM puso el foco en lo que ya tenemos cerca, en la feria o en el supermercado. Según él, las naranjas, manzanas, frutillas o uvas cumplen de sobra, y alimentos cotidianos como las lentejas, los garbanzos o los porotos ofrecen beneficios muy demostrados y resultan más accesibles y sostenibles.

“Si nos gusta y sentimos que realmente estos alimentos nos hacen efecto, incluyámoslos en nuestra dieta, pero sin dejar de lado otros alimentos que ya están en nuestra dieta habitual, que ya tienen efectos validados y certificados por la comunidad científica”, dijo.

En definitiva, los alimentos que recomienda el especialista son buena parte de los que componen la superconocida dieta mediterránea:

  • Frutas y verduras
  • Legumbres
  • Frutos secos
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pescado, sobre todo el azul, rico en omega 3
  • Fuentes de proteína animal y vegetal, con moderación