Reducir el sodio en la dieta es uno de los consejos más repetidos para controlar la hipertensión arterial. Sin embargo, una de las herramientas más accesibles para lograrlo, como son los sustitutos de la sal, sigue siendo prácticamente ignorada. Así lo afirma un nuevo análisis presentado ante la Asociación Americana del Corazón (AHA), basado en casi dos décadas de datos nacionales en Estados Unidos.
Los resultados fueron expuestos en las Sesiones Científicas sobre Hipertensión 2025 de esa organización y difundidos esta semana por ScienceDaily.
Qué son los sustitutos de sal y cómo funcionan
Los sustitutos de la sal reemplazan parte del sodio del cloruro de sodio común por potasio. El resultado es un producto con sabor similar (aunque puede volverse levemente amargo al cocinar) que permite reducir la ingesta de sodio sin eliminar por completo el sabor salado de las comidas.
La Asociación Americana del Corazón recomienda no superar los 2.300 mg de sodio diarios, con un objetivo ideal de menos de 1.500 mg para la mayoría de los adultos con presión alta. Incluso una reducción de 1.000 mg al día puede tener un impacto positivo medible en la salud cardiovascular.
Los números que preocupan
El estudio analizó datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos entre 2003 y 2020, con una muestra de más de 37.000 adultos. Los resultados son llamativos: el uso de sustitutos de sal nunca superó el 5,4% de la población adulta y cayó al 2,5% hacia 2020.
Entre las personas con hipertensión no controlada pese a recibir medicación, el uso llegó apenas al 7,4%. Y entre quienes tienen presión alta sin tratar, menos del 5,6% reportó usar estos productos.
“El uso de sustitutos de sal se mantuvo infrecuente durante las últimas dos décadas, incluso entre personas con hipertensión tratada y mal controlada o sin tratar”, dijo Yinying Wei, autora principal del estudio e investigadora en UT Southwestern Medical Center.
Para Amit Khera, cardiólogo y experto de la AHA que no participó en la investigación, los datos son una señal de alarma: “El hecho de que el uso de sustitutos de sal siga siendo tan bajo y no haya mejorado en 20 años abre los ojos y nos recuerda que pacientes y profesionales de la salud deben hablar sobre estos sustitutos, en particular en las consultas centradas en la presión arterial”.
No es para todos: precauciones
Los sustitutos de sal no son aptos para cualquier persona. Dado que contienen potasio, pueden ser riesgosos para quienes padecen enfermedad renal o toman ciertos medicamentos. Una acumulación excesiva de potasio puede desencadenar arritmias cardíacas.
Por eso, antes de incorporarlos, es fundamental consultar con un médico o profesional de la salud.