Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Permitime dudar

Síntomas que confunden: ¿Cuándo hay que ir al médico con urgencia y cuándo esperar?

Dudar de los síntomas es común, pero postergar la atención médica por incertidumbre puede ser riesgoso, dijo un médico de Harvard.

17.02.2026 13:01

Lectura: 5'

2026-02-17T13:01:00-03:00
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La enorme oferta actual de información sobre salud, síntomas y enfermedades, y qué hacer ante cada uno de ellos, puede tener consecuencias variadas. Por un lado, que estemos muy conscientes de lo que le sucede y cuándo actuar, pero también que, al creer que sabemos todo lo necesario, dejemos pasar síntomas que deberían llevarnos al médico de inmediato. O también podría derivar en que todo parezca una enfermedad y las consultas médicas se vuelvan una costumbre semanal.

El punto clave a tener en cuenta es que la procedencia de los consejos de salud sea seria, que haya un profesional de la salud detrás y evidencia científica que lo respalde. Pero aun así, hay una “zona gris”, un espacio en el que un síntoma no parece una emergencia, pero tampoco desaparece. Entonces: ¿Vamos al médico o no? ¿Es un resfrío o el inicio de una neumonía? ¿Estoy cansada o el estrés ya se hizo crónico y necesito ayuda profesional?

Dudar de los síntomas es común, pero postergar la atención médica por incertidumbre puede ser riesgoso. Según Daniel Sands, especialista del Centro Médico Beth Israel Deaconess, citado por Harvard Health, la clave no está en autodiagnosticarse, sino en reconocer cuándo la persistencia o la intensidad lo hacen preocupante.

“En términos generales, podríamos decir que hay muchas razones por las que se debería acudir a un profesional de la salud”, sostuvo Sands, “pero si todos acudieran al médico cada vez que presentaran un síntoma, rápidamente sobrepasaríamos la capacidad del sistema de salud”.

El límite entre la espera y la consulta

Muchos cuadros virales o malestares digestivos suelen ser breves y benignos. Sin embargo, la situación cambia cuando el cuerpo no logra volver a su equilibrio en el tiempo esperado. Por ejemplo, una fiebre baja pero que persiste por más de cuatro días o un cuadro de fatiga extrema que no cede con el descanso son señales de alerta.

La salud mental también tiene sus propios indicadores de urgencia. No se trata solo de sentirse “desanimado”, sino de darnos cuenta de nuestra funcionalidad. Cuando la ansiedad o la tristeza nos impiden cumplir con responsabilidades básicas, como salir de la cama o trabajar, entonces la consulta profesional deja de ser opcional.

Harvard Health identificó una serie de situaciones que requieren evaluación inmediata:

-         Señales de alerta roja: Dolor en el pecho, dificultad súbita para respirar, confusión mental, pérdida de visión o debilidad repentina en un lado del cuerpo.

-         Cambios inexplicables: Aparición de bultos inusuales, pérdida de peso sin causa aparente o heridas que no cicatrizan.

-         Problemas digestivos fuertes: Todos tenemos vómitos o diarrea de vez en cuando, pero si uno no puede tomar ni un trago durante más de ocho horas, o si la diarrea es sanguinolenta o persistente, hay que concurrir a emergencias.

“Zona gris” que requiere consulta

En la “nebulosa” entre ir o no al médico, hay varios síntomas que Harvard identifica como de recomendable atención, pero no urgencia. Ellos son:

-         Síntomas de resfrío persistentes. La tos, la fatiga y la fiebre baja pueden indicar un resfriado, pero si se prolongan, podría significar que tienes neumonía. “Y si tienes fatiga que no mejora a pesar de dormir lo suficiente, necesitas que te vean, incluso si la fatiga no está acompañada de otros síntomas”, dijo Sands.
Fiebre que dura más de cuatro días. La fiebre por sí sola, incluso leve, puede indicar una infección o un trastorno inflamatorio cuya causa debe identificarse para recibir el tratamiento adecuado. “La fiebre es una señal de alerta de que algo está pasando”, dijo.

-         Síntomas inesperados al iniciar un medicamento. En este caso, el médico dijo que “si son leves y no interfieren con la vida diaria, puede intentar sobrellevarlos durante una o dos semanas”, pero si son graves, lo mejor es suspender la dosis y consultar.

-         Síntomas o molestias después de una cirugía. Si son molestias leves, es normal que ocurran, pero cuando se presenta sangrado incontrolable, dificultad para respirar u orinar, o enrojecimiento, dolor o hinchazón alrededor de la zona quirúrgica, hay que solicitar atención médica inmediata.

-         Problemas digestivos. Vómitos o diarrea, como dijimos antes, son usuales, pero es clave atender a la intensidad y persistencia en el tiempo antes de requerir una consulta.

-         Problemas de salud mental nuevos o que empeoran. Una persona puede estar tratando una depresión o un trastorno de ansiedad, por ejemplo, pero si la manifestación diaria cambia o se acentúa, Sands recomienda solicitar una consulta.

Elegir el lugar adecuado para atenderse

Saber a qué médico acudir no solo optimiza el tiempo, sino que garantiza mejores resultados y menos gasto de recursos. Aunque es cierto que, en muchas instituciones médicas la consulta debe empezar sí o sí por el médico de medicina general, que luego derivará a quien corresponda.

Y lo más recomendado es tener un médico de cabecera, que conozca nuestro historial clínico y pueda detectar cambios sutiles.

¿Pero cómo discernir por gravedad?

-         Emergencia (móvil o en el centro de salud): Reservadas exclusivamente para cuadros que ponen en riesgo la vida o requieren tecnología compleja de forma inmediata.

-         Atención en el día: Ideal para problemas que necesitan resolución rápida, pero no son vitales, como esguinces o infecciones urinarias.

-         Consultas de rutina: Para chequeos preventivos, seguimiento de enfermedades crónicas y síntomas menores que llevan pocos días de evolución.

Sands sugiere que, ante la duda persistente, la comunicación con el consultorio del médico de confianza suele ser el primer paso más seguro.