Por Patricia Vicente

Hace poco más de 10 años, en Uruguay, una mujer que pedía ligarse las trompas para no tener más hijos necesitaba algo más que su propia voluntad. La indicación que tenían los ginecólogos era consultar a la pareja. Como si la decisión sobre su cuerpo no le perteneciera por completo a la paciente. La referencia, que contó la ginecóloga y docente grado 5 de la Facultad de Medicina Fernanda Nozar, suena hoy a algo demasiado atrasado en el tiempo y resalta el avance de los últimos años, justo en la previa del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se conmemora cada 28 de mayo.

Nozar, que hasta hace pocas semanas era directora general de Salud del Ministerio de Salud Pública, abordó estos temas en nota con Montevideo Portal en lo previo al coloquio “Calidad, equidad y derechos en la atención integral de la salud de la mujer”, que se realizará este jueves en el Hospital de Clínicas, a las 9.00 de la mañana, y que será abierto al público interesado, así como a profesionales y estudiantes de Medicina.

Lo que ese protocolo que mencionó la médica dejaba a la vista era el peso de “una mirada androcéntrica” y, si bien hubo grandes avances, hoy sigue operando, aunque con formas más sutiles, dijo. Una de ellas es la tendencia a medicar a las mujeres incluso antes de escucharlas, apuntó la profesional, y puso un ejemplo cotidiano: el de las pacientes que llegan a la consulta con los síntomas del climaterio, esa etapa de cambios hormonales que rodean la menopausia. “Nos concentramos en qué terapia de reemplazo hormonal, qué prescribir, qué aportar, pero muchas veces no profundizamos en cuestiones básicas como si está durmiendo bien. Y esa es una de las principales modificaciones en esa etapa de la vida; genera alteraciones cardiovasculares, dislipemias, alteraciones de colesterol, problemas de angustia, de relacionamiento. Pero no la abordamos sin medicamentos”, indicó.

“Si solo nos concentramos en el motivo absoluto de consulta, que puede ser un dolor, no escuchamos otros síntomas u otras dolencias y perdemos la oportunidad de abordarlas. Y no podemos desentrenarnos en salud mental, en abordaje de adicciones, en violencia, en enfermedades cardiovasculares... En todo lo que involucra la salud de la mujer”, marcó.

Más medicación, pero menos diagnóstico

Las mujeres reciben más medicación y también suelen recibir menos diagnóstico —o uno que llega tarde—. Para Nozar, el origen de ese desbalance está en la propia producción de la evidencia médica. “Se ha investigado más en varones que en mujeres”, afirmó. Durante décadas, los ensayos clínicos se hicieron en varones para esquivar las variaciones hormonales, por ejemplo, y los resultados se trasladaron a las pacientes como si la respuesta fuera la misma. Pero no lo es: la masa muscular es distinta, la distribución corporal es distinta, los síntomas se manifiestan distinto. “Y eso genera reacciones adversas”, resumió.

Uno de los casos más estudiados es el del infarto. Un dolor en el pecho, en el mismo rango etario, “puede ser interpretado absolutamente diferente en el contexto de una consulta de una mujer y de un varón”, explicó. En el hombre, la sospecha de un problema cardíaco suele ser inmediata. En la mujer, el dolor se atribuye con más frecuencia a la angustia o al estrés, y la paciente vuelve a su casa. Sin embargo, no pocas veces termina volviendo poco después con un infarto que podría haberse atendido a tiempo.

Asimismo lo había explicado Mariana Drever, cardióloga, presidenta del Comité de Cardiopatía en la Mujer de la Sociedad Uruguaya de Cardiología (SUC) a Montevideo Portal. La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en la mujer, especialmente el accidente cerebrovascular (ACV). “No solo mata más mujeres que hombres en muchos casos, sino que también es la principal causa de discapacidad y pérdida de calidad de vida”, dijo en una entrevista en ocasión del Día Nacional de Concientización de la Salud Cardiovascular de la Mujer.

“Está estudiado que las mujeres reciben menos tratamientos intensivos (de cateterismo) que los hombres y se hacen menos angioplastias que los hombres. Los niveles de los fármacos para bajar el colesterol son menos intensos en el tratamiento de las mujeres que en el de los hombres. Hay una brecha de género enorme, somos subtratadas y subdiagnosticadas”, agregó.

Y Nozar marcó que otro foco en el que la asimetría se vuelve evidente es en la salud mental. Las mujeres consultan más que los varones por ansiedad y depresión, y son ellas quienes reciben la mayor parte de las prescripciones de psicofármacos. Pero, advirtió, esa diferencia no implica una clínica más fina: “Hay más terapéutica, no necesariamente acompañada de mayor diagnóstico exacto”. Hay una predisposición a leer los síntomas femeninos como psicosomáticos y a responder con un medicamento, explicó.

Desde su punto de vista, el problema es estructural, y la sociedad lo replica cada vez que reclama soluciones inmediatas. “Exigimos más psiquiatras, más psicofármacos, más medicamentos, porque no somos capaces de subsanar lo que es de base, que es el modelo de atención”, dijo. El cambio necesario es a largo plazo, apuntó la ahora exjerarca y reconoció que se debe seguir trabajando en ese aspecto.

Sin consentimiento

Otro de los puntos clave en el acceso a una medicina de calidad para mujeres es el consentimiento necesario para diversos procedimientos en la consulta. Nozar mencionó dos ejemplos que eran corrientes hasta no hace demasiado tiempo. Uno: el tacto vaginal durante el control del embarazo sin preguntarle a la mujer ni explicarle para qué. Es una “invasión corporal literalmente sin consentimiento”, aseguró. Y el segundo eran los cursos académicos en los que pacientes ginecológicas eran exploradas frente a un auditorio lleno de estudiantes. “Un proceso así hoy es impensado”, interpeló.

“Son procesos violentos dentro del ámbito de la salud y muchas veces, transversalizados por la mirada androcéntrica del poder”, opinó.

Pero algo se ha movido en las últimas décadas. Los recambios generacionales, los cambios curriculares en la formación médica, una creciente conciencia sobre la autonomía y el reconocimiento de diversos derechos. Sin embargo, Nozar aseguró que el trabajo no está hecho por completo. La clave está “en la formación, en que las nuevas generaciones desarrollen capacidades para ser críticos, para acompañar a las personas en estado de salud y también de enfermedad, y para entender que la salud de la gente ocurre dentro del medioambiente donde viven”.

La médica apunta a la necesidad de una atención integral de las personas. A que se tome en cuenta que “el contacto con el sistema de salud por una cuestión patológica es un momento extremadamente puntual”, pero que los médicos deben proyectarse a “lo que pasa en el resto del día, en el resto de la vida de los pacientes y tener la capacidad de escucha para conocerlos, así como herramientas adaptadas al territorio, a la realidad social, cultural, al trabajo, a las necesidades”. “Eso es abordar integralmente la salud”, resumió.

El coloquio de este jueves, organizado por la Unidad Académica de Ginecotocología B del Hospital de Clínicas, propone discutir cómo la incorporación de la perspectiva de género —desde la formación de los profesionales hasta el diseño de los servicios— puede contribuir a una atención más equitativa y basada en evidencia. La actividad está abierta a profesionales de la salud, estudiantes, docentes y público interesado.

El programa del evento es el siguiente:

Apertura: Director del Hospital de Clínicas Dr. Alvaro Villar, Prof. Dra. Fernanda Nozar y decano de la Facultad de Medicina Prof. Dr. Arturo Briva.

9:10 - Panel: Rol de la ginecología como referencia de la salud de la mujer.
Prof. Dr. Leonel Briozzo. Prof. Dr. Francisco Coppola.

9:40 - Bloque 1: Impacto de los sesgos de género en la evidencia, en la clínica, en la gestión en salud.
Presentación: Prof. Agda. Dra. Nora Artagaveytia.
Panel: Prof. Dra. Lucía Florio, Prof. Agda. Dra. Laura Illescas, Lic. en Trabajo Social Karina Ruiz, Prof. Dra. Noelia Speranza, Br. Aurora Otero, Prof. Agda. Dra. Fiorella Cavalleri, Lic. Enfermería Mónica Bustos,

10:50 - Bloque 2: El papel de la Universidad en la promoción de la autonomía y el acceso a la salud y los derechos reproductivos. Impacto de la comunicación. Violencia en distintos ámbitos de atención.
Presentación: Prof. Dra. Alejandra López-Gómez (Instituto Psicología de la Salud, Facultad de Psicología) (20 minutos)
Prof. Dra. Loreley García, Prof. Dra. Mariana Cora, Prof. Agda. Maynes López, Prof. Adj. Lic. Psico. Jimena Boffa, Prof. Dra. Fernanda Blasina, Prof. Agda Stephanie Viroga