¿Quién no dijo alguna vez que se “aguantó estoicamente”? ¿Y quién no se refería a quedarse serio, con cara de póker, como si nada pasara; molesto, sí, pero recto y recio, sin flaquear ante la adversidad? Seguramente, muy pocos. Sin embargo, ser estoico no es eso. Y ahora, que está tan de moda hablar de esta filosofía nacida hace más de 2.000 años, conviene repasar qué es y qué no es una persona estoica.
Vamos a basar este repaso en lo que explica el español Pepe García, experto en la temática, creador del proyecto “El Estoico” y autor de los libros “Siempre en pie” y “Manual para la serenidad”.
Normalmente, dice García, se piensa que quienes practican el estoicismo viven “con el ceño fruncido”, no tienen emociones, se bañan con agua fría y se conforman con todo lo que les ocurre. Pero no. El estoicismo no va por ahí.
Confundir estoicismo con “aguante” (y con pose)
“Internet está plagado de memes sobre los estoicos y la mayoría de ellos están equivocados”, dice García y explica las dos caricaturas más comunes: el estoico como alguien serio todo el día, duro, inexpresivo, que “se banca todo” sin chistar, y que cree en algo que es como una especie de manual para “ser superior” o para “hablar de un modo” que haga que los demás lo respeten.
Sobre esto último, aclaró específicamente: “No tiene nada que ver”.
El problema de esas versiones es que convierten una filosofía práctica en un personaje. Y un personaje, por definición, exagera: actúa para ser visto, mientras que el estoico —real— no actúa, sino que vive de acuerdo a sus valores.
Qué sí es una persona estoica (según Pepe García)
Cuando decimos que alguien es estoico, solemos imaginar “una persona fuerte y ecuánime ante la desgracia”. García está de acuerdo con eso, pero aclara que “solo es una cara de la moneda”. "La otra cara es igual de importante: Una persona estoica es una persona buena, compasiva”, alguien que intenta “mostrar su mejor versión cada día” y procura ser “prudente, justa, moderada y valiente”, dijo.
En otras palabras: no se trata de “aguantar”, sino de vivir con virtud y con una cabeza que no se rinde al primer impulso.
Qué no es: el estoico no es una piedra
Otro de los errores más repetidos es creer que el estoicismo consiste en apagar las emociones o en reaccionar siempre con cara de póker.
García usa un ejemplo muy claro para describirlo: una persona estoica va caminando por la calle y se larga a llover. El “meme” lo mostraría parado bajo el diluvio, empapado, sin mover una sola facción de su cara. Sin embargo, ¿qué haría el estoico? Buscaría un paraguas o un techo para no mojarse y no se enojaría por la llegada de la lluvia. O sea: se ocuparía de lo que sí puede controlar (no mojarse) y no de lo que no puede (que llueva).
En definitiva: el estoico lo que hace es elegir bien sus batallas, según el razonamiento del español.
Continuando con la lluvia como ejemplo, pero aplicada en un lugar donde no hay forma de resguardarse, García señala: “Si (un estoico) está haciendo una caminata por el campo, empieza a diluviar y no tiene con qué evitar mojarse, lo afronta con serenidad en vez de quejándose, pues igualmente sabe que no está bajo su control que llueva, pero sí está bajo su control la actitud con la que enfrenta esa lluvia”.
El especialista enfatiza en esa idea esencial: los filósofos estoicos “mostraban esa actitud serena e impasible, pero solo ante los hechos que no estaban bajo su control”. En cambio, “actuaban con virtud y con rectitud sobre aquellas cosas que sí podían controlar”.
Los errores más comunes sobre “ser estoico”
Para que quede bien claro y no “comprar humo” en redes sociales y memes, García deja algunos puntos bien definidos respecto a qué no es el estoicismo.
- Ser estoico no es reprimir emociones o “no tener emociones”.
- Ser estoico no es conformarse con lo que pasa, como si todo diera lo mismo.
- Ser estoico no es ir por la vida con “ceño fruncido”.
- Ser estoico no es para sentirse superior.
- Ser estoico no es “no hacer nada” y esperar que pase la tormenta (literal).
Por otra parte, el experto agregó que el estoicismo también es compasión y aclaró que un estoico que se precie de tal “no mira a los demás desde arriba”. Una persona estoica “siente compasión por sus iguales” e intenta entender “el punto de vista de los demás”, el razonamiento que pudo llevarlos a actuar de cierta manera, y “perdonarles si creen que se equivocaron”, explicó.
García apoya esa idea en una enseñanza atribuida a Epicteto: “Trata con afabilidad a quien te injuria”. No es dejarse pasar por arriba, sino entender que el enojo automático no siempre es sabiduría, y que la agresión del otro suele decir más de su percepción que de tu valor.
Estoicismo es disciplina
Finalmente, otro rasgo que destaca García es la disciplina y el no dejarse arrastrar por la gratificación inmediata, algo que transforma a esta filosofía tan antigua en un recurso de enorme actualidad.
También en referencia a Epicteto dice: “Cuando aparece un placer, ten cuidado de no dejarte arrastrar; deja que el asunto repose un rato y piensa en esos dos momentos: el que te habría ofrecido el placer, pero te llevaría al arrepentimiento y los reproches contra ti mismo, y el momento del sentimiento de felicidad y acuerdo contigo mismo tras haber sabido rechazarlo”.
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]