AgregarSuscribite al canalWhatsApp AgregarAgreganos en GoogleGoogle

¿Qué hiciste, Firulais?

Por qué los perros necesitan masticar cosas y cómo evitar que destruyan la casa

No es capricho ni ganas de romper: masticar cumple funciones en su cuerpo y en su ánimo. Qué opciones son seguras y cuáles conviene evitar.

25.09.2026 07:00

Lectura: 5'

Compartir en

El plato quedó vacío hace un rato, pero Firulais está echado en el piso con la pata de una silla entre los dientes y la mastica muy animadamente, como si fuera su único alimento de la última semana. La escena, que pasa en la mayoría de las casas con perro y que suele verse como una manía destructora del pichicho, tiene una lectura muy interesante de parte de los estudiosos del comportamiento canino.

Gabriela Barrera, profesora del Máster en Etología Aplicada e Intervención Asistida con Animales de la Universidad Autónoma de Madrid, abordó el tema en un artículo que publicó el sitio The Conversation. Allí indica que “durante mucho tiempo, hemos interpretado esta conducta como un capricho o un comportamiento más de los perros, sin darle mucha importancia”, pero “la ciencia lleva años diciéndonos que mascar es una necesidad biológica fundamental para estos animales, igual que dormir, comer o tener actividad física”.

Por qué los perros mastican cosas aunque estén bien alimentados

Un perro que acaba de comer queda satisfecho, explicó la autora. “Pero falta algo por cubrir: la motivación de roer, intacta en su biología después de miles de años de evolución”, escribió.

Los ancestros de los perros tenían que alimentarse por su cuenta, cazando presas, agrega la autora. Más adelante, la domesticación redujo el tamaño de la mandíbula de los cánidos y adaptó su digestión al almidón, pero dejó intactas conductas muy arraigadas como morder, masticar y desgarrar. “El comportamiento persiste porque está inscrito en su naturaleza”, sostuvo.

Qué le aporta a un perro masticar

Barrera citó una revisión sistemática realizada en 2025 por un equipo de la Escuela de Veterinaria de la Universidad de Sidney, que analizó qué le aporta la masticación a un perro. Según relató, los investigadores identificaron diez beneficios funcionales distintos, entre los que mencionaron la higiene bucal y la salud digestiva. “Pero hay otro que, quizá, nos sorprendería: su efecto calmante”, escribió.

Foto: Magnific

Foto: Magnific

Esa masticación, mordida y desgarro de cosas, que a veces puede terminar con un sillón destruido, puede ayudar a los animales a manejar situaciones de ansiedad.

Desde el punto de vista bioquímico, Barrera afirmó que la masticación demostró reducir las concentraciones de cortisol, la hormona del estrés, durante períodos de estrés crónico. También señaló que se observó un efecto positivo en el rendimiento cognitivo y una mejora de la memoria de trabajo en perros ansiosos.

“Ofrecerles oportunidades de masticar y roer algo adecuado no es un lujo ni un capricho: es cubrir una necesidad biológica”, concluyó.

Qué darle a un perro para morder y qué evitar

Las alternativas varían, según la especialista, “en función de su tamaño corporal, edad, forma y presión de la mandíbula y hocico, salud bucal y preferencias individuales”.

Entre las opciones vegetales, una de las que recomendó es una zanahoria congelada, en especial para cachorros que están cambiando los dientes. “El frío reduce la inflamación de las encías y la textura le resultará gratificante”, escribió Barrera. En perros adultos también sirve, congelada o a temperatura ambiente. Se aconseja retirarla cuando se ablanda o queda un trozo que el animal podría tragar de golpe, una precaución válida para todo lo que se le dé para roer, detalló.

Con los juguetes masticables comerciales, las indicaciones vienen en el envase. “Eso sí, la regla general es que sean lo bastante grandes como para que el perro no pueda tragárselos enteros”, agregó.

Los palos que se levantan en la plaza pueden parecer la opción más natural, pero, según Barrera, “la literatura veterinaria advierte de que pueden causar lesiones orofaríngeas complejas”, es decir, en la boca y la garganta, “debido al posible desprendimiento de astillas”. Por la misma razón, dijo, se desaconsejan los huesos cocinados.

Foto: Magnific

Foto: Magnific

Cómo elegir un masticable para el perro

Barrera enumeró algunos aspectos a tener en cuenta:

  • Edad: los cachorros en dentición necesitan texturas suaves que los alivien sin dañar los dientes que están saliendo. Los perros mayores, opciones más blandas y sesiones más cortas.
  • Tamaño y peso: el objeto tiene que ser más grande que la apertura de la boca, para que no pueda tragarlo entero.
  • Estilo de masticación: los que deshacen cualquier cosa en minutos necesitan materiales densos que no se partan en trozos grandes, aunque conviene evitar los muy duros.
  • Razas braquicéfalas: bulldogs, pugs, bóxers y similares necesitan formatos más cortos y gruesos, porque los alargados y finos les resultan difíciles de manejar.

También recomendó consultar al veterinario de confianza y aclaró que el perro debe estar siempre supervisado mientras roe, sea un producto comercial o no.

Para Barrera, este comportamiento no es un simple acto de destrucción sin sentido, sino “una de las formas más antiguas y profundas que tiene un perro de relacionarse con el mundo, de calmarse, de explorar, en definitiva, de ser perro”.