Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Gracias por no fumar

Por qué fumar puede causar daños irreversibles en los ojos

El consumo de tabaco introduce compuestos tóxicos que generan inflamación sistémica, afectando especialmente a los ojos

02.03.2026 08:34

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2026-03-02T08:34:00-03:00
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Enfermedades pulmonares, cardiovasculares, cáncer, envejecimiento de la piel, problemas de la voz… El listado de los males que provoca fumar es casi infinito, pero hay un factor perjudicial que ha pasado prácticamente desapercibido y es el impacto que genera en la salud ocular.

Un artículo publicado en el sitio VeryWell Health indica que hay evidencia científica contundente respecto al daño que provocan las sustancias químicas tóxicas del cigarrillo en los tejidos de la retina, el cristalino y la mácula. Aumentan el riesgo de padecer enfermedades que provocan una pérdida de visión irreversible.

La conexión entre el tabaco y el daño ocular

El consumo de tabaco introduce compuestos tóxicos que generan inflamación sistémica, afectando especialmente a los ojos. La nicotina, en particular, eleva la presión arterial y la frecuencia cardíaca, lo que puede obstruir los vasos sanguíneos microscópicos del ojo. Esta obstrucción deriva en problemas graves como la acumulación de líquido en la retina y daños en el nervio óptico, factores de riesgo clave para el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

Incluso para quienes logran dejar de fumar, las secuelas pueden persistir. Según Gregg Feinerman, cirujano ocular certificado, “la membrana base de la retina permanece dañada y los vasos sanguíneos muy finos que se encuentran allí permanecen constreñidos”.

Esta condición permite que se acumulen desechos debajo de la retina y eso facilita que la DMAE seca progrese hacia una variante húmeda, que es mucho más severa, señala el sitio de información médica. Además, los fumadores activos suelen mostrar una menor sensibilidad a los tratamientos para esta patología.

Genética y factores de riesgo controlables

La genética es responsable de hasta el 70% de los casos de degeneración macular asociada a la edad. No obstante, el tabaquismo actúa como un potenciador de este riesgo genético. Según datos de la Sociedad Macular, un tercio de todos los casos de esta enfermedad se deben a la combinación de la herencia genética y el hábito de fumar.

“No se puede controlar la genética, así que hay que pensar en lo que sí se puede controlar. Independientemente del perfil genético inicial, es lógico reducir o dejar de fumar en la medida de lo posible”, apuntó Taariq Mohammed, cirujano de la Universidad de Maryland.

Además del daño interno que se provoca por el ingreso de las sustancias tóxicas al organismo, solo el hecho de manipular cigarrillos y luego tocarse los ojos o manipular lentes de contacto puede causar irritaciones superficiales, afirman estudios realizados.

Desde la Asociación Americana de Optometría advirtieron que “el alquitrán y la nicotina pueden provocar una sensación de ardor en los ojos y contribuir a la sequedad ocular”, con lo que crece el riesgo de desarrollar cataratas, ojo seco e inflamación del iris.

También el “fumador pasivo” tiene riesgos. Un estudio realizado en Hong Kong demostró que niños pequeños expuestos al humo de segunda mano presentaron signos de daño en la zona del ojo que irriga la retina. Además, en caso de embarazadas, el humo de cigarrillo expone al feto a transmisión de toxinas a través de la placenta.