Por qué enamorarse se volvió tan difícil: ghosteo, redes y responsabilidad afectiva
La falta de compromiso, el “yo estoy bien solo” y el “amor para toda la vida”, el psicólogo Leo Maiello los analizó.
26.06.2026 07:30
Montevideo Portal
“Nos enseñaron que el amor es esa primera etapa: el príncipe azul, el ideal, esa mezcla de endorfinas, oxitocina, cuando vemos al otro como un ideal y yo creo que el amor se construye cuando eso empieza a mermar”, dijo el psicólogo argentino Leo Maiello, que analizó por qué cuesta tanto mantener hoy una relación de pareja.
La instantaneidad de la sociedad actual, la tendencia a querer saber todo ya y las redes sociales que permiten buscar, stalkear y generarse ideas de cómo es el otro en base a sus fotos y sus likes, genera la sensación de que estamos creando vínculos cuando en realidad solo fueron algunos mensajes y un emoji. Y todo esto tiene sus consecuencias en la construcción de los vínculos.
Esos temas fueron los que abordó el psicólogo en el podcast La Fórmula, y aseguró que el amor nace “cuando me empiezo a amigar con la idea de que el otro va a tener puntos oscuros, así como tengo yo”.
“Pero eso es imposible saberlo ya, aun en esta época tan ansiógena de stalkear y ver todo del otro”, aseguró y sostuvo que los humanos “somos muy tangueros”, porque nos vamos siempre al pasado, a lo que ocurrió antes y queremos conocer todo lo que hizo la persona que elegimos. “Construir una confianza con el otro lleva tiempo”, dijo Maiello, y apuntó además que nunca vamos a conocer “todo” de la otra persona, porque será ella la que elija hasta dónde nos deja saber.
“Uno tiene que ir siendo con el otro”, resumió.
Las redes sociales y el amor
El psicólogo planteó un concepto que contrasta con lo que permite hoy la instantaneidad de las redes, de WhatsApp, de la conexión 24/7. “Hoy no se pone el cuerpo”, sostuvo y marcó el contraste de lo que pasaba antes, cuando para conocerse y encontrarse había que llamar por teléfono, hablar, escucharse, ir y ver a la otra persona.
Hoy “es fácil poner un fueguito, mandar un mensaje, invitar y quedar en algo y después desaparecer”, planteó la entrevistadora y Maiello reforzó su concepto: “Estoy pero no estoy: hoy no se pone el cuerpo, estás del otro lado de una aplicación, pero sin mirar a los ojos, sin presencia. Y yo no puedo llamar vínculo a eso”.
“Las redes son herramientas que están buenísimas, pero todo va a empezar cuando uno decida mirar al otro a los ojos y bancarse la incomodidad y qué le pasa con eso”, agregó. Además, recordó que aunque las redes nos dan la oportunidad de “conocer” gente, “después sigue siendo como antes”. “Uno se va a dar cuenta de lo que pasa cuando esté en presencia de la otra persona [...]. La presencia hace que uno tenga realmente la posibilidad de enamorarse del otro”, señaló.
En la entrevista se planteó un ejemplo que suele ocurrir actualmente, sobre todo entre jóvenes, que tiene que ver con enviarse mensajes durante varios días, invitarse a salir, pero finalmente no concretar. Incluso, invitar a varias personas para el mismo día y después decidir a cuál finalmente se le confirma y no aparecer más en los otros chats. El ghosteo, como se le llama, y la falta de responsabilidad emocional con quien puede estar pensando que esto que sucede es más que un mero intercambio de mensajes.
Entonces, por un lado están los que escriben y después no aparecen y por otro, muchos que esperan que eso, que quizá ni pasó del universo digital al real, sea amor. “Yo siempre digo que cuando los mensajes no llegan, la señal es bastante clara; no hay que buscar tanto”, apuntó.
¿Amor para siempre?
“A veces uno cree que está con una persona y eso va a ser eterno, pero pasa el tiempo y cada uno evoluciona de una manera y otra, nos miramos y no nos elegimos, y no pasó nada grave o extraordinario”, señaló el psicólogo y puso como ejemplo su propio matrimonio. “En un momento decidimos no seguir juntos el camino y no por eso todo está mal”, dijo.
En ese sentido, Maiello abrió dos caminos para tener en cuenta. Uno es que no por dejar de pensar en que un vínculo sea para siempre pasemos a vivir todo con liviandad y sin compromisos. “Vivamos el hoy, pero siendo responsables, porque lo real es que no hay más que lo que estamos construyendo hoy”, indicó.
Y el segundo es que cuando un vínculo que ya no estaba funcionando se termina, es necesario procesar la pérdida “con el duelo pertinente”. “No deja de ser un proyecto que se cae”, remarcó y con base en eso cuestionó un concepto de mucha actualidad, con el que no está para nada de acuerdo. “Lo que sucede conviene”, esa frase que se utiliza para dejar selladas las pérdidas, los dolores, todo lo que nos haga mal.
“Hoy nadie quiere procesar las pérdidas. Yo no estoy de acuerdo para nada con los discursos de que si sucede conviene, porque la adultez emocional se trata de entender la pérdida y la falta [...]. 'Lo que sucede conviene' invita a no procesar, a decir ya está, y a veces uno está mal y necesita tiempo de procesar”, apuntó.
Maiello recalcó que en la vida en general, ya no solo en el amor, “a veces hay cosas que suceden y no convienen”. Como ejemplo puso a una persona que tiene tres hijos, sostiene un hogar y la echan del trabajo. “Le dicen que si sucede, conviene, y no”. O cuando se pierde a un ser querido.
“Hay cosas que no convienen y la invitación es a procesar lo que está pasando, porque estamos en una era en la que parece que hay que levantarse rápido, en una era de hiperproductividad, en la que todo tiene que servir para algo y hay cosas que no sirven para demasiado”, señaló.
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