En las últimas semanas, varios portales internacionales de salud y nutrición replicaron una idea atractiva: comer una palta entera y una taza de mango por día durante ocho semanas podría mejorar la salud cardiovascular.
Esta afirmación se basa en un estudio publicado en febrero por la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), que parece prometer demasiado con poco, pero del que se rescatan varios datos interesantes.
Lo que el estudio midió
El ensayo siguió durante ocho semanas a 82 adultos con prediabetes, todos con sobrepeso u obesidad leve (índice de masa corporal entre 25 y 35), no fumadores y sin enfermedades crónicas mayores, informa el sitio VeryWell Health. Se los dividió en dos grupos:
- uno consumió diariamente una palta y una taza de mango fresco como parte de una dieta ajustada en calorías;
- el otro recibió alimentos equivalentes en calorías, pero bajos en grasa y bajos en fibra.
El parámetro de medida fue la dilatación mediada por flujo, una prueba que evalúa la capacidad de las arterias para expandirse y se utiliza para conocer cómo funciona la capa interna de los vasos sanguíneos. Los resultados fueron favorables al grupo de palta y mango, ya que mostró que esa medición fue superior en casi 7% frente al grupo de control.
“En pocas palabras, eso significa qué tan bien se dilatan los vasos sanguíneos en respuesta al flujo sanguíneo”, dijo el Dr. Abhayjit Singh, cardiólogo preventivo de la Clínica Cleveland, citado por el sitio VeryWell Health. Si bien no participó del estudio, el profesional apuntó: “Esto no es exactamente ‘salud cardíaca’, pero sí es un marcador temprano clínicamente relevante de la salud y el riesgo cardiovascular”.
Mientras, Matthew J. Landry, profesor asistente de salud pública y prevención de enfermedades en UC Irvine, agregó: “Diríamos que se trata de una diferencia clínicamente significativa. Se estima que por cada aumento del 1% en la vasodilatación mediada por el flujo, hay una reducción del 8% en el riesgo cardiovascular”.
El mensaje que rescatan tanto los autores como los nutricionistas consultados por los medios que cubrieron el estudio es más sencillo de lo que sugieren los titulares: lo que verdaderamente protege al corazón es el patrón general de alimentación, no un alimento aislado. La palta y el mango son aportes valiosos —ricos en grasas monoinsaturadas, fibra, potasio y vitamina C— y el efecto observado en este ensayo probablemente tenga más que ver con haber sumado fibra y nutrientes a una dieta empobrecida que con la combinación específica de las dos frutas.
Según Landry, esos nutrientes están vinculados a una reducción del estrés oxidativo y a un mejor desempeño del endotelio. También pueden estimular en los vasos sanguíneos la producción de óxido nítrico, una molécula que envía la señal para que se distiendan y se ensanchen, mejorando así la circulación. Cualquiera de las dos frutas, consumida por separado, ya es una opción saludable, dado que cada una aporta sus propios beneficios. Lo que sugiere el nuevo estudio es que incluir ambas en la dieta diaria podría ser aún más beneficioso.
Puntos que conviene tener en cuenta
El primero es el grupo de comparación. La dieta control no fue una alimentación habitual ni una dieta saludable estándar: fueron alimentos elegidos por ser bajos en grasa y bajos en fibra. Comparar palta y mango contra una dieta deliberadamente pobre en fibra inclina, de antemano, los resultados hacia la intervención.
El segundo es el financiamiento. El paper declara que la investigación fue financiada con un subsidio sin restricciones del National Mango Board y del Hass Avocado Board de Estados Unidos. Los autores aclaran que estas entidades no participaron en el diseño ni en el análisis, pero la literatura científica documenta hace décadas que los estudios financiados por la industria alimentaria muestran un sesgo sistemático hacia resultados favorables al producto.