Perimenopausia y ansiedad: por qué aparece y qué ayuda a transitarla
La etapa previa a la menopausia puede traer nervios e irritabilidad. Qué la explica, qué señales atender y qué opciones existen.
A veces es la pareja, una amiga o un hijo quien lo nota primero: más irritabilidad, nervios a flor de piel, cambios de humor que antes no estaban. La mujer que lo vive puede tardar en darse cuenta, y todavía más en vincularlo con los cambios hormonales de los años previos a la menopausia.
Esa etapa de transición, en la que las hormonas reproductivas cambian, se llama perimenopausia y puede volver a las mujeres más vulnerables a la ansiedad, según Johns Hopkins Medicine, que advirtió que muchas veces la familia o los amigos perciben los síntomas antes que la propia persona. “Esto es frecuente, y hay ayuda disponible”, señaló la institución estadounidense.
De acuerdo con un artículo publicado en su web, cerca de cuatro de cada diez mujeres tienen durante la perimenopausia síntomas de ánimo parecidos a los del síndrome premenstrual, que en esta etapa pueden presentarse en momentos que no coinciden con el ciclo. Y agrega que quienes ya tuvieron un diagnóstico de ansiedad tienen más riesgo.
Por qué cambia el ánimo
Cuando bajan los niveles de estrógeno y progesterona, también descienden los de serotonina, lo que contribuye a la irritabilidad, el nerviosismo y la ansiedad. A eso se suma el cortisol, conocido como la hormona del estrés, que aumenta con la edad.
Tina Zhang, profesora asistente de Medicina en la Universidad Johns Hopkins y certificada por la Menopause Society, detalló en otro artículo que el estrógeno ayuda a regular el cortisol. Con su descenso, al cuerpo le cuesta más manejar el estrés, y el exceso de cortisol puede provocar cansancio, ansiedad, insomnio y dificultad para pensar con claridad.
Sentirse más nerviosa o con cambios de humor frecuentes no es la única manifestación: una mujer también puede notar el corazón acelerado, más sudoración, temblores o problemas digestivos, dormir peor y tener más dificultad para concentrarse o recordar cosas, describió la institución.
Pero además, los calores, los sudores nocturnos y los problemas de sueño también pueden aumentar la sensación de ansiedad.
Cuándo consultar al médico por la perimenopausia
La institución médica recomendó hablar siempre de estos síntomas con un profesional de la salud, pero señaló dos situaciones que requieren una evaluación más urgente:
- cuando la ansiedad dificulta la rutina diaria, como higienizarse, comer o ir a trabajar
- cuando aparecen pensamientos suicidas o sensación de desesperanza.
En Uruguay, la Línea Vida de prevención del suicidio atiende las 24 horas, en forma gratuita, en el 0800 0767 desde teléfonos fijos o el *0767 desde celulares.
El primer paso puede ser el médico de cabecera o el ginecólogo, que puede indicar un tratamiento o derivar a un especialista en salud mental. En algunos casos se piden estudios para descartar otras causas, como problemas de tiroides.
¿Qué hábitos saludable ayudan con la menopausia?
Entre las recomendaciones de Zhang, el sueño ocupa un lugar central: mantener horarios regulares y evitar pantallas, cafeína y alcohol antes de acostarse. También sugirió sostener los vínculos cercanos, compartiendo una comida o una caminata, y mencionó estudios según los cuales incluso los abrazos pueden bajar los niveles de cortisol.
Además, recomendó sumar unos minutos diarios de meditación mindfulness o practicar yoga, que la investigación asocia con menos cortisol, mejor ánimo, menos ansiedad y mejor calidad de sueño.
Según la especialista, el ejercicio aeróbico mejora el sueño y el ánimo y ayuda a reducir la frecuencia e intensidad de los sofocos. Sobre este último punto, la evidencia es menos concluyente y la Menopause Society no recomendó específicamente el ejercicio, el yoga o el mindfulness para tratar los sofocos, por considerar que los estudios disponibles son limitados o inconsistentes.
Con la caída del estrógeno aumenta el riesgo de osteoporosis, por lo que Zhang destacó el entrenamiento de fuerza, con el propio peso del cuerpo, pesas o bandas elásticas.
En cuanto a la alimentación, aconsejó integrar lácteos por el calcio, las proteínas para conservar la masa muscular y los alimentos fermentados, las grasas saludables y el magnesio de legumbres y semillas por su posible beneficio sobre el ánimo y el sueño.
Estudios y tratamientos para enfrentar la perimenopausia
La especialista incluyó además los controles preventivos entre las prioridades: presión arterial y colesterol en el chequeo anual, y densitometría ósea si hay antecedentes familiares u otros factores de riesgo.
Para la ansiedad, Johns Hopkins mencionó la terapia psicológica, en especial la cognitivo-conductual, que ayuda a trabajar los patrones de pensamiento negativos y la ansiedad nocturna que lleva al insomnio. En algunos casos se indican medicamentos para la ansiedad o para dormir.
Si los síntomas afectan mucho la vida diaria, Zhang recomendó consultar sobre la terapia hormonal, que repone el estrógeno y puede aliviar sofocos y sudores nocturnos, mejorar el ánimo y prevenir la pérdida ósea. Sin embargo, marcó: “La terapia hormonal para la menopausia no está exenta de riesgos”, por lo que la decisión depende de la historia clínica y familiar de cada mujer, y eso se debe definir en consulta médica.
Una vez que la perimenopausia termina y las hormonas se estabilizan, muchas mujeres notan que la ansiedad disminuye, aunque eso varía mucho de una persona a otra.
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