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Muy molesto

Perimenopausia: el cansancio pesa más que los calores en 9 de cada 10 casos, según estudio

Una investigación sobre casi 17.500 mujeres mostró una brecha entre lo que se espera de esta etapa y lo que se vive.

06.07.2026 07:30

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Cuando se menciona la perimenopausia, la imagen que aparece casi siempre es la misma: los calores repentinos, una mujer con un abanico, transpirando y esa oleada de calor que sube por el cuerpo sin aviso. Es el símbolo clásico, el que aparece en las conversaciones y en las bromas. Para la mayoría de quienes la atraviesan, sin embargo, el problema de todos los días es otro, mucho menos comentado y bastante más agotador.

Un estudio internacional, considerado el más grande de su tipo hasta ahora, se propuso comparar dos cosas: lo que las mujeres creen que van a sentir en la perimenopausia y lo que efectivamente sienten. El resultado fue una brecha marcada entre expectativa y experiencia. La investigación fue liderada por Mayo Clinic junto a Flo, una aplicación de salud femenina, y relevó los síntomas de 17.494 personas de 158 países. Los resultados se publicaron en la revista oficial de The Menopause Society.

Qué es la perimenopausia

Es la etapa previa a la última menstruación e incluye el año posterior a que esta se detiene. Es una transición, no un momento puntual: puede empezar tan temprano como a los 30 y extenderse durante varios años. Aunque afecta la salud y la vida cotidiana, se estudió mucho menos que la menopausia propiamente dicha, y esa falta de investigación es parte de lo que el trabajo intenta corregir.

"Este estudio pone en evidencia lo poco que todavía entendemos sobre la perimenopausia y cuánto afecta la vida diaria", dijo Mary Hedges, médica internista de Mayo Clinic en Florida y primera autora del trabajo.

Lo que se espera y lo que se siente

Al preguntarles qué asocian con la perimenopausia, los participantes nombraron sobre todo los calores (71%), los problemas de sueño (68%) y el aumento de peso (65%). Ese es el mapa mental que la mayoría trae consigo. Pero entre quienes dijeron estar transitando esa etapa, el 95% reportó agotamiento y el 93%, fatiga: cifras muy por encima de las de los calores.

La experiencia real, en otras palabras, no coincide con lo que se anticipa.

La diferencia entre esos dos términos no es un detalle. El agotamiento se describe como una caída general del rendimiento, con la memoria afectada, menor concentración y olvidos. La fatiga, en cambio, es el cansancio físico. Uno tira más para el lado de la cabeza; el otro, para el lado del cuerpo.

Los síntomas que más aparecen

Entre más de 12.000 participantes mayores de 35 años, los síntomas más reportados fueron:

  • Fatiga: 83%
  • Agotamiento: 83%
  • Irritabilidad: 80%
  • Bajo estado de ánimo: 77%
  • Problemas de sueño: 76%
  • Problemas digestivos: 76%
  • Ansiedad: 75%

Ninguno de esos síntomas encabeza la lista de lo que la gente imagina cuando piensa en esta etapa. Los calores, que dominan el imaginario colectivo, quedan en un segundo plano frente al cansancio, la irritabilidad y el mal dormir, que son los que más aparecen en el relevamiento.

Por qué pesan tanto el cansancio y el ánimo

Para los autores, el panorama es claro: la fatiga, los cambios de ánimo y las dificultades con el sueño durante la perimenopausia están en el centro de la experiencia. Los cambios hormonales pueden alterar los ritmos naturales del cuerpo y el descanso reparador. Y el estado de ánimo, según el estudio, puede verse influido por una combinación de factores: las hormonas, la inflamación y la alimentación.

El trabajo de Mayo Clinic también señala que estos síntomas llegan a afectar de forma significativa la vida diaria, los vínculos y el trabajo. Responsabilidades como el cuidado de otras personas, o la presencia de otras condiciones de salud al mismo tiempo, pueden sumar tensión y aumentar el cansancio y el desgaste emocional. No se trata de molestias aisladas, sino de un conjunto que se entrelaza con la rutina de cada quien.

Los investigadores plantean que el estudio obliga a repensar cómo se aborda la salud en la mitad de la vida. Entender lo que las mujeres viven de verdad, y no solo lo que se espera por costumbre, aparece como una pieza central para mejorar la atención y la comunicación en esta etapa.