Contenido creado por Ignacio Palumbo
Modo saludable

Otro recordatorio de mi vejez

Ocho actividades que hacíamos en los 90 y que cuidaban nuestro cerebro sin saberlo

Rebobinar la cinta de los casetes con una lapicera no solo era ingenioso, también era beneficioso para nuestro cerebro y no lo sabíamos.

31.01.2026 13:38

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2026-01-31T13:38:00-03:00
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Desde recordar teléfonos de memoria hasta grabar canciones de la radio eran acciones beneficiosas que ya no practicamos.

Rebobinar la cinta de los casetes con una lapicera no solo era ingenioso, también era beneficioso para nuestro cerebro y no lo sabíamos. 

“Hoy vivimos a golpe de notificación, pero el cerebro no ha cambiado tanto”, sostiene la neuróloga Cici Feliz, dominicana radicada en España, y señala que, a veces, la mejor manera de cuidarlo es volver a lo simple.

En ese sentido, la profesional, que se especializa en trastornos del movimiento, hizo una lista de las ocho actividades que quienes vivimos la década de los 90 practicábamos como algo usual y eran, en realidad, “oro” para nuestro cerebro.

La primera que mencionó era la de rebobinar o adelantar la cinta de los casetes con una lapicera. Esto ayudaba a la coordinación entre vista y tacto, además de que ejercitaba la paciencia. 

Otra capacidad que dejamos por el camino con la aparición de los celulares y que era alimento para nuestra memoria era recordar los números de teléfono. Eso entrenaba nuestro hipocampo y era clave para mantener la memoria activa. 

Jugar al Tetris o al Super Mario, aunque parezca mentira, también es una de las costumbres de los años 90 que nos hacía bien, según la neuróloga. “Entrenabas tu velocidad de procesamiento y visión espacial”, dijo.

Como en los 90 no se había inventado el botón de skip, no se podían saltar las canciones; las escuchábamos enteras y eso nos obligaba a prestarles atención. “Se entrenaba la atención sostenida. La música, además, es un potente estímulo emocional y cognitivo”, apuntó la profesional. 

Aquello de jugar en la calle hasta que nos llamaran para entrar cuando ya casi era de noche, no solo era felicidad pura, sino también “oro para el desarrollo cerebral”, dice Feliz en su cuenta de Instagram, donde hace divulgación sobre neurología. 

Los juegos de calle sin pantallas, como la rayuela, por ejemplo, eran la combinación perfecta de actividad física con interacción social; sumaban coordinación, memoria de reglas y flexibilidad mental. 

Grabar las canciones de la radio era una actividad que requería de enormes dosis de atención y reflejos. No era fácil apretar REC o STOP antes de que el locutor hablara. “Atender, anticipar, reaccionar rápido: atención + reflejos + memoria auditiva”, resume la médica, que tomó estos datos de publicaciones científicas publicadas en Nature, JAMA y Brain.

Quizá volver a jugar a la rayuela después de tantos años y con algunos achaques pueda ser complicado para muchos, pero una de las actividades de los 90 que seguro todos podemos retomar y que es beneficiosa para el cerebro es escribir a mano y con lápices de colores.

“La escritura manual activa más áreas del cerebro que teclear y los colores estimulan la creatividad y la memoria visual”, dice Feliz.