La coexistencia de exceso de grasa abdominal y una masa muscular reducida incrementa drásticamente el riesgo de muerte. Esta condición, denominada obesidad sarcopénica, supone una probabilidad de fallecimiento un 83% mayor en comparación con personas que no presentan ninguna de las dos condiciones, según informó un estudio conjunto entre la Universidad Federal de São Carlos en Brasil y el University College London en el Reino Unido.
Para llegar a esas conclusiones se hizo el seguimiento durante 12 años de 5.440 participantes mayores de 50 años pertenecientes al Estudio Longitudinal de Envejecimiento de Inglaterra (ELSA). Los resultados subrayan la peligrosidad de este “combo” metabólico que suele afectar la independencia y la calidad de vida de los adultos mayores.
Un diagnóstico accesible sin pruebas costosas
Históricamente, detectar la obesidad sarcopénica requería equipos avanzados y costosos como resonancias magnéticas, tomografías computarizadas o densitometría. Sin embargo, los investigadores demostraron que es posible realizar un cribado temprano utilizando mediciones clínicas básicas como la circunferencia abdominal y ecuaciones de estimación de masa magra.
El profesor Tiago da Silva Alexandre, del Departamento de Gerontología de la UFSCar y autor del estudio, celebró la viabilidad de estos métodos: “Además de evaluar el riesgo de muerte asociado a la obesidad abdominal y la baja masa muscular, pudimos demostrar que se pueden utilizar métodos sencillos para detectar la obesidad sarcopénica”.
Según el profesional, esto es fundamental debido a la falta de consenso previo sobre los criterios diagnósticos, y añadió: “Nuestros hallazgos permiten que los adultos mayores tengan un mayor acceso a intervenciones tempranas, como el seguimiento nutricional y el ejercicio físico, garantizando una mejora en la calidad de vida”.
El círculo vicioso de la inflamación
La peligrosidad de esta condición reside en cómo el exceso de grasa interactúa con el tejido muscular. La doctora Valdete Regina Guandalini, profesora de la Universidad Federal de Espírito Santo (UFES) y primera autora del artículo, explicó que la grasa no solo ocupa espacio, sino que altera activamente el metabolismo: “El exceso de grasa empeora la inflamación en el organismo, desencadenando cambios metabólicos que aceleran la degradación muscular”.
Guandalini detalló que este proceso crea una interferencia mutua entre ambos tejidos: “La inflamación sistémica y progresiva afecta directamente al tejido muscular, comprometiendo sus capacidades metabólicas, endocrinas, inmunológicas y funcionales”. Curiosamente, el estudio encontró que las personas con obesidad abdominal pero con una masa muscular adecuada no presentaban un aumento significativo en el riesgo de muerte, lo que resalta la importancia protectora del músculo.
Para el estudio, los investigadores definieron la obesidad abdominal como una circunferencia de cintura superior a 102 cm en hombres y 88 cm en mujeres. Por su parte, la baja masa muscular se determinó mediante un índice de masa muscular esquelética inferior a 9,36 kg/m² para hombres y 6,73 kg/m² para mujeres.
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