Un nuevo estudio publicado este jueves en The Lancet revela resultados prometedores para el orforglipron, una píldora oral experimental que podría cambiar el panorama del tratamiento contra la obesidad. El medicamento, desarrollado por la farmacéutica estadounidense Eli Lilly, permitió a los pacientes perder cerca del 10% de su peso corporal en 72 semanas, sin necesidad de inyecciones.

Este avance representa un hito en la carrera por ofrecer alternativas más accesibles y prácticas a los actuales agonistas de GLP-1, como Ozempic y Mounjaro, que han ganado popularidad por su eficacia, pero cuya aplicación —mediante inyecciones semanales— y su elevado costo limitan su uso masivo, especialmente en países de ingresos bajos y medios.

El ensayo clínico incluyó a más de 1.500 adultos con obesidad y diabetes tipo 2, quienes tomaron diariamente una dosis de orforglipron acompañada de pautas de alimentación saludable y ejercicio físico. Los pacientes que recibieron la dosis más alta (36 mg) redujeron su peso en un promedio del 10%, en contraste con un 2% en el grupo placebo.

Aunque la eficacia de la píldora es menor que la de Mounjaro inyectable —que ha alcanzado reducciones del 22% en el mismo período—, los investigadores destacan su potencial como una opción más asequible y cómoda para millones de personas. La doctora Deborah Horn, autora principal del estudio, aseguró que si la FDA aprueba el fármaco, podría estar disponible en 2026 a un precio sensiblemente inferior al de los tratamientos actuales, que superan los 1.000 dólares mensuales en Estados Unidos.

Impacto global y acceso desigual

La obesidad sigue siendo una de las principales amenazas sanitarias a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 3,7 millones de personas murieron en 2021 por enfermedades vinculadas al sobrepeso, superando el total combinado de fallecimientos por malaria, tuberculosis y VIH.

En América Latina, donde los índices de obesidad y sobrepeso han crecido de forma alarmante en las últimas décadas, la disponibilidad de un tratamiento oral, efectivo y económico podría representar una herramienta clave para los sistemas de salud pública.

Sin embargo, persiste la preocupación sobre el acceso equitativo. Diversos expertos y organizaciones han instado a las farmacéuticas a liberar versiones genéricas de bajo costo, señalando que su producción podría realizarse por apenas 4 dólares al mes, abriendo la puerta a su implementación en regiones con recursos limitados.

Los efectos secundarios del orforglipron fueron similares a los observados con los inyectables de GLP-1, incluyendo náuseas, vómitos, estreñimiento y diarrea, sobre todo en dosis altas. No obstante, los investigadores sostienen que estos son manejables y que el beneficio potencial supera los riesgos en la mayoría de los casos.

Con información de AFP.