Náuseas severas en el embarazo: los riesgos que halló Stanford
Afecta a una minoría de embarazadas, pero un estudio sobre 2,5 millones de partos revela que la hiperémesis gravídica no es menor.
Las náuseas de las primeras semanas de embarazo son casi un clásico. Y son pasajeras, pero muy molestas. Entre el 70% y el 80% de las embarazadas las atraviesan y, en la enorme mayoría, no dejan secuelas. Para una minoría, sin embargo, la historia es otra.
Un estudio de Stanford Medicine, publicado en junio en el American Journal of Epidemiology, se concentró justamente en esa minoría: las mujeres que sufren hiperémesis gravídica (HG), una forma severa de náuseas y vómitos que puede provocar deshidratación y una pérdida de peso importante. El trabajo analizó 2,5 millones de nacimientos en California y es el primer gran estudio poblacional sobre el tema en Estados Unidos.
La condición afecta a entre el 1% y el 3% de los embarazos. “La hiperémesis gravídica no es solo una mala náusea matinal; es lo suficientemente grave como para causar deshidratación y una pérdida de peso significativa”, explicó Rebecca Gardner, autora principal del estudio e investigadora en epidemiología de Stanford Medicine. Hasta ahora, apuntó, la mayoría de los trabajos sobre el tema eran pequeños. De ahí el valor de mirar una base tan grande y diversa.
Qué riesgos aparecieron
Los investigadores compararon los embarazos en los que la madre había sido hospitalizada por hiperémesis con aquellos en los que no. Para eso cruzaron los registros de nacimientos de un solo bebé ocurridos en California entre 2007 y 2011, junto con datos como el índice de masa corporal previo al embarazo y el nivel de vulnerabilidad social de cada paciente. De los casi 2,5 millones de nacimientos analizados, un 2,2 % correspondió a mujeres que recibieron atención de urgencia o internación por esta causa.
En ese grupo, el riesgo de varias complicaciones resultó más alto. Tras ajustar por factores que podían distorsionar los resultados, se vio que las mujeres con hiperémesis fueron:
- alrededor de un 37% más propensas a tener anemia
- un 25% más a un parto prematuro
- un 18% más a desarrollar preeclampsia
- un 14% más a sufrir un desprendimiento de placenta.
A eso se sumaron la hipertensión gestacional y los bebés más chicos de lo esperado para su edad.
“La hospitalización por HG realmente marca a un embarazo como de mayor riesgo para una serie de complicaciones serias”, señaló Gardner. El estudio detectó, además, un matiz: las mujeres internadas por primera vez durante el segundo trimestre presentaron más complicaciones que las hospitalizadas en el primero.
Por qué el cuerpo lo resiente
La explicación que manejan los autores pasa por la nutrición. Las mujeres con hiperémesis comen y se hidratan con dificultad, y absorben menos nutrientes clave en las primeras etapas del embarazo, como el folato. Ese nutriente cumple un papel central en esas semanas: un aporte adecuado reduce el riesgo de ciertas malformaciones congénitas.
Una investigación previa halló que alrededor de una cuarta parte de las pacientes con esta condición perdió más del 15% de su peso previo al embarazo, justo cuando debería estar aumentándolo. En los cuadros más severos, rehidratar por vía intravenosa o internar a la paciente forma parte del tratamiento.
“Sabemos por otros estudios que las mujeres con hiperémesis gravídica no reciben tantos nutrientes. Esto podría afectar el desarrollo de la placenta, lo que creemos que lleva a un mayor riesgo de algunos de los resultados que buscamos, como la preeclampsia y los bebés más pequeños de lo esperado al nacer”, dijo Gardner.
Qué implica para el control del embarazo
De cara al futuro, el equipo planteó que un antecedente de hiperémesis podría justificar un seguimiento más cercano e incluso medidas preventivas, como la aspirina en dosis bajas, que ya se usa para prevenir la preeclampsia en pacientes de riesgo.
Aun así, las investigadoras buscaron equilibrar la alarma. “Las embarazadas tienen que saber que la mayoría de los embarazos con hiperémesis gravídica igual terminan bien para la madre y el bebé, pero debe tomarse en serio”, dijo Gardner. Y remató con una recomendación práctica: consultar al médico si hacen falta más controles o medicación para las náuseas. “Esto no es algo que haya que simplemente aguantar”, remarcó.
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]