Nacer antes de tiempo: qué define hoy el futuro de un bebé prematuro en Uruguay
La cantidad de bebés prematuros que nacen en Uruguay se mantiene estable desde hace al menos 7 años, mientras que en el mundo va en aumento.
Hay un momento que las familias de bebés prematuros recuerdan con una mezcla de alivio y pánico: el día que se van del hospital. Ese pequeñito que vino al mundo antes de tiempo y pasó sus primeros meses de vida en una incubadora, con cuidados constantes y monitoreo segundo a segundo, se va a casa. Ya no hay alarmas, enfermeras o partes médicos, y empieza la vida familiar con algunos desafíos más de los esperados.
La cantidad de bebés prematuros que nacen en Uruguay se mantiene estable desde hace al menos 7 años, dijo a Modo Saludable la doctora Catalina Vaz Ferreira, presidenta de la Fundación Álvarez Caldeyro Barcia, y neonatóloga del Hospital Pereira Rossell. En medio de una natalidad que cae fuerte (hoy nacen unos 30.000 bebés por año, contra los más de 47.000 de hace una década), el porcentaje de prematuros viene oscilando entre el 13% y el 10% desde 2019.
Si bien 2025 tuvo la menor cantidad de ese período, la especialista no habló de caída, sino de estabilidad en las cifras. Esto de todos modos se ve como positivo, ya que en el mundo la prematurez está en ascenso. Además, este miércoles, Día Nacional de la Prematurez, se conoció el dato de que entre el 1,5% y el 1,9% de los nacimientos corresponde a bebés de muy bajo peso (menos de 1.500 gramos) y un 0,4% a prematuros extremos de menos de 750 gramos.
Vaz Ferreira dijo además que la prematurez explica hasta el 30% de la mortalidad infantil (la de los menores de un año) y hasta el 70% de la neonatal (la de los primeros 28 días de vida). “Cada vez nacen menos bebés y nosotros debemos cada vez cuidar más a los pocos que nacen”, destacó.
Por qué se adelanta un parto
Puede haber factores sociales que lleven a que un nacimiento se dé antes de las 37 semanas, que es cuando pasa a considerarse prematuro. Entre ellos, está un mal control del embarazo, desnutrición, falta de educación sobre los cuidados necesarios, entre otros. Pero además, pueden darse factores biológicos como enfermedades previas de la madre, infecciones sin tratar, estados hipertensivos, diabetes gestacional o restricción del crecimiento fetal.
La médica agregó que el tabaquismo, el alcoholismo y el consumo de sustancias psicoactivas también pueden favorecer el nacimiento pretérmino. “Y en eso uno puede prevenir, pero hay otros factores con los que no podemos actuar tan fácilmente, como el cambio cultural que se produce en estos tiempos en que las mujeres deciden ser madres más tardíamente”, apuntó.
“Eso trae acarreado que, si el embarazo es espontáneo (o sea, no planificado), después de los 35 años, puede tener más riesgo de presentar complicaciones”, indicó. A eso se suman los casos de embarazos mediante reproducción asistida, que elevan la probabilidad de embarazos múltiples y, con ella, la de prematurez. Y la fecundación in vitro, agregó, implica mayor riesgo incluso sin embarazo múltiple.
Aun así, no todo es modificable. “Por más que una mujer se controle bien, tenga una dieta equilibrada, haga todas las indicaciones médicas y demás, la prematurez llega igual". En algunos casos, afirmó: hay condiciones biológicas y genéticas que la determinan. Por eso, dijo, “la prematurez es un tema que le puede tocar a cualquier mujer que desee o que planifique tener un hijo”.
Los beneficios de planificar un embarazo
El momento clave de la prevención es anterior al test positivo de embarazo, dijo la médica. La consulta preconcepcional permite revisar estado nutricional, cómo está el sistema inmunitario, las vacunas y las rutinas de la mujer antes de buscar el embarazo. Y a eso le sumó el control durante los nueve meses, que se puede dar desde el comienzo.
Entre las medidas que enumera la Fundación Álvarez Caldeyro Barcia para prestar atención antes y durante el embarazo y así prevenir el futuro riesgo de prematurez, figuran:
- Análisis de sangre y exudados para descartar estreptococo, y controles odontológicos para prevenir focos sépticos.
- Ecografías en cada trimestre: translucencia nucal entre las semanas 11 y 13+6, morfoestructural entre las 20 y 24.
- Alimentación con aporte de hierro, vitamina B12 y ácido fólico: la B12 interviene en el desarrollo del sistema nervioso y en la formación de glóbulos rojos, y el ácido fólico previene defectos del tubo neural.
- Vacunas al día, incluida la del virus respiratorio sincitial (VRS), para que la madre genere anticuerpos que protejan al bebé.
La importancia del lugar del parto y quién lo recibe
Un prematuro severo debe nacer en un centro terciario que tenga CTI neonatal y un neonatólogo recibiéndolo. Esa fue la indicación clara de la presidenta de la Fundación Álvarez Caldeyro Barcia. “Pero muchas veces eso no es posible, porque la madre consulta tarde o porque todo el proceso se da muy rápido y ese bebé nace en un lugar donde no están dadas las mejores condiciones. En ese caso, lo asiste la persona que esté más capacitada y se traslada posteriormente en una unidad de asistencia móvil con incubadora, con la terapia respiratoria y demás”, explicó.
Si bien en muchos casos esa es la única opción posible, ese traslado es algo que, según Vaz Ferreira, aumenta mucho la morbimortalidad del recién nacido. Una vez que el bebé está en un centro de referencia, como es el Pereira Rossell, por ejemplo, recibe tratamientos que se pueden comparar con centros internacionales de “altísimo nivel”, aseguró la especialista, que marcó que la neonatología tuvo avances enormes en los últimos 20 años y eso permite modificar el pronóstico de bebés que antes tenían pocas chances.
“En donde todavía tenemos mucho para mejorar es en los casos de prematuros más severos, los menores de 800 gramos al nacer. Tenemos mucho trabajo para mejorar su sobrevida principalmente y su calidad de vida posterior”, agregó.
Consultada sobre cuáles son esas mejoras necesarias, dijo que lo primero es “un cambio en el abordaje y en el paradigma” y que es necesario aplicar “conductas más proactivas con esos bebés”. “Hace cinco o 10 años no pasaba, pero ahora el equipo de obstetras y neonatólogos tenemos herramientas muy importantes para mejorar las probabilidades de sobrevida. Entre otras, la administración de corticoides antenatales, la administración de sulfato de magnesio a la mamá antes de que nazca el bebé para que eso ejerza un efecto neuroprotector”, ejemplificó.
Además, mencionó que hoy en día se tiende a utilizar “estrategias ventilatorias mínimamente invasivas”. “Por más inmaduro y más chiquitito que sea el bebé, se trata de aprovechar su esfuerzo respiratorio y no intubarlo”. Y para eso, remarcó, “se requiere de un personal de salud capacitado y muy entrenado en el manejo de estos bebitos”. “Los enfermeros son los que están minuto a minuto cuidándolos y pueden hacer la diferencia”, dijo.
“La tecnología es importante también y en eso la Fundación Álvarez Caldeyro Barcia hace aportes muy relevantes. Por ejemplo, con ventiladores neonatales de última generación, que contribuyen a que justamente el bebé respire por sí mismo”, ejemplificó.
Y un tema al que también se le da cada vez más importancia es al contacto de los padres con el bebé dentro del CTI. Se impulsa que madres y padres estén las 24 horas, “que toquen a su bebé, que tengan contacto diario piel a piel”. Con esa presencia y con leche de la madre en lugar de leche donada o fórmula, el bebé estabiliza mejor sus sistemas, remarcó. Invertir en ese primer mes, agregó la médica, también le ahorra al sistema de salud cuidados especializados posteriores. Cuanto mejor haya sido ese comienzo, mejor va a ser el resto de su vida.
Cómo sigue la vida de un prematuro después del alta
Según los datos que maneja la Fundación, casi el 60% de los bebés de menos de 1.500 gramos nacidos en Uruguay se van de alta sin ninguna morbilidad mayor. Sin oxígeno domiciliario, sin complicaciones neurológicas graves y sin retinopatía, la secuela que puede derivar en ceguera.
Lo que viene después depende de cuántas semanas y cuántos gramos tenía al nacer y de cómo le fue en la internación. “Un bebé que nace con más de un kilo de peso, hoy en día es muy probable que no tenga ninguna complicación y se vaya a su casa sin mayores requerimientos ni terapias. De hecho, diría que es esperable que tenga un desarrollo muy normal. En los casos más complejos, que son los de menos de un kilo, muy probablemente van a tener un neurodesarrollo un poco más lento; habrá que estimularlos en forma precoz y mantenida para que logren los mismos hitos de desarrollo que otros niños que no fueron prematuros”, explicó.
Lo que sí dejó en claro la médica es que “en la mayoría de los casos se logra”.
Algunas secuelas que deja la prematurez mejoran con el crecimiento y otras no. Por ejemplo, la displasia pulmonar (la enfermedad respiratoria del prematuro), suele estabilizarse al año o a los dos, a medida que el pulmón madura, dijo la especialista. En cambio, la más temida por los padres, que es la parálisis cerebral, es permanente y no se puede diagnosticar antes ni enseguida del nacimiento.
“Hasta los dos años, un bebé prematuro idealmente debiera ser seguido por un equipo multidisciplinario”, indicó.
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