Microengaños: qué son y por qué pueden desgastar la confianza en la pareja
No llegan a ser una infidelidad, pero dejan dudas que cuesta poner en palabras. Cuál es la señal más frecuente y cómo encarar el tema.
No hace falta una infidelidad para que la confianza en una pareja empiece a resquebrajarse. Hay conductas que no llegan a ser un engaño, pero que hacen dudar del compromiso del otro, como escribirse seguido con alguien que le resulta atractivo o darle “me gusta” a cada posteo en redes que hace esa persona. Y eso tiene un nombre: microengaños.
Así describió el psicólogo Mark Travers, en una columna publicada en Psychology Today, a las acciones o conductas de la pareja que hacen cuestionar su compromiso emocional o físico con la relación. El término viene del inglés micro-cheating.
Qué son los microengaños y por qué importan
Que no se trate de una infidelidad flagrante es, justamente, lo que vuelve difícil de plantear el asunto. Porque para el otro puede sonar exagerado, si “no hizo nada”. Pero es cierto que mantener esa tensión puede llevar a una erosión lenta de la confianza y terminar destruyendo una relación, advirtió Travers.
De todos modos, lo que el psicólogo resalta es que “los microengaños no son tan triviales como su nombre hace pensar”.
Él situó el fenómeno en un contexto de mayor apertura a formas de relación no tradicionales, como las parejas abiertas, los matrimonios que viven en casas separadas o la soltería elegida para toda la vida. Según su lectura, junto con esas tendencias, probablemente también estén en aumento los microengaños.
Para Travers, confiar en la pareja es parte esencial de una relación plena y feliz, y la investigación indica que esa confianza es clave para predecir si una relación se mantendrá libre de problemas. En ese sentido, citó un estudio publicado en la revista Psychological Reports, según el cual la falta de confianza puede provocar inestabilidad emocional, conflictos e incluso la intención de separarse.
Un ejemplo clarísimo: quienes desconfían, tienden más a revisarle el celular a la pareja. Y como todos sabemos, eso solo puede empeorar las cosas.
Foto: Magnific
“secretos inofensivos”
Para saber si estamos siendo víctimas de “microengaños”, el psicólogo marcó que la principal señal de alarma son los pequeños secretos sobre las amistades de la pareja. Para explicar cuándo preocuparse, puso un ejemplo claro, que compara dos situaciones bien dispares:
- Si alguien descubre que su pareja, en una relación monógama, se acostó con otra persona hace un par de meses, la sensación de traición es directa.
- Si se entera de que desde hace semanas su pareja almuerza con alguien de su trabajo a quien considera atractivo y nunca lo había mencionado, el lugar en el que queda es mucho más ambiguo. Y si además resulta que esa persona lo lleva o lo trae en su auto, o que comparten alguna actividad social nunca revelada, la cuenta es clara: alerta.
Frente a eso, explicó Travers, suele haber dos reacciones, y ninguna es ideal. Una es reclamar por qué no lo contó, con el riesgo de que la otra persona se sienta acusada de infidelidad o perciba inseguridad, y de que la situación termine dañando de forma irreversible la confianza construida. La otra es dejarlo pasar y darle el beneficio de la duda, asumiendo que no lo mencionó porque no le pareció importante. El problema, en ese caso, es quedarse rumiando qué otras cosas pudo haberse “olvidado” de contar.
Cómo hablar de microengaños con la pareja
En lugar de reaccionar en caliente, Travers recomendó tomar distancia emocional del dato y poner en la balanza las señales de que la relación es sólida, feliz y plena frente a las de que la otra persona ya tiene un pie afuera. Antes de hablar, sugirió hacerse algunas preguntas:
- ¿Qué tan significativa es esta información?
- ¿Mi pareja me dio alguna vez motivos para dudar de su fidelidad?
- ¿Guardé secretos parecidos?
- ¿Qué me llevó a hacerlo?
Con las ideas más ordenadas, el paso siguiente es explicarle a la pareja que esa información le tomó por sorpresa, con un tono de curiosidad y no de acusación, y escuchar su respuesta con la mente abierta.
Según el psicólogo, los microengaños son más subjetivos que la infidelidad física. Lo más probable es que la otra persona no le haya dado importancia a su conducta, lo que no obliga a esconder el tema debajo de la alfombra.
Cuando hay antecedentes de infidelidad
El panorama cambia si la pareja tiene un historial de engaños. En ese caso, sostuvo Travers, incluso las conductas más inocentes que encajan en la descripción de un microengaño deberían tomarse como una señal de alerta. Se apoyó en un estudio de la Universidad de Denver publicado en 2018 en la revista Archives of Sexual Behavior, que encontró que las personas que habían sido infieles en una relación anterior tenían tres veces más probabilidades de volver a serlo en la siguiente.
Algo de coqueteo fuera de la pareja, de todos modos, es natural. Así lo planteó la psicóloga Giulia Zoppolat, de la Universidad Libre de Ámsterdam, autora principal de un estudio de 2022 sobre la atracción que se siente hacia personas que no son la pareja. “Es normal tener alternativas atractivas en la vida; esto no es necesariamente una amenaza para la relación”, afirmó.
“Esto no significa que la relación esté necesariamente condenada, solo que puede requerir un poco más de atención para ordenar los propios sentimientos y decidir cuál es el mejor camino, sea cual sea”, sostuvo.
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