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Dosis de naturaleza

Memoria viva: vivir cerca de espacios verdes reduce un 20% el riesgo de padecer demencia

Una investigación sueca detectó que el vínculo es mayor si hay vegetación a menos de 100 metros del hogar, especialmente entre las mujeres.

25.10.2026 15:04

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Los residentes de zonas urbanas que viven a menos de 100 metros de espacios verdes tienen un riesgo un 20% menor de desarrollar demencia con el paso del tiempo, según un estudio de la Universidad de Estocolmo y el Instituto Karolinska, en Suecia, que realizó un seguimiento de casi 3.000 adultos mayores durante 16 años.

Publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia, el trabajo destaca la importancia de los espacios verdes cercanos a las viviendas y su potencial para favorecer la salud cerebral. Los resultados refuerzan la necesidad de contemplar estos entornos en la planificación urbana sostenible.

La investigación aporta nuevas evidencias sobre la relación entre las características del entorno residencial y la salud cognitiva. En particular, muestra que disponer de vegetación cerca del hogar puede contribuir a reducir el riesgo de demencia, aunque la magnitud de esa asociación varía según la distancia a las zonas verdes.

“Esta es la naturaleza que forma parte del entorno doméstico cotidiano. Dichos entornos pueden ser particularmente importantes cuando pasamos más tiempo en casa”, explicó Cecilia Stenfors, profesora asociada de Psicología e investigadora principal de la Universidad de Estocolmo, quien también es la autora principal del estudio.

Para realizar el análisis, los investigadores calcularon la cantidad de vegetación presente en los alrededores de las viviendas de los participantes y llevaron a cabo evaluaciones periódicas de su salud cognitiva durante el periodo de seguimiento. De esa manera, pudieron estudiar la relación entre las características de los espacios residenciales y la aparición de casos de demencia a lo largo del tiempo.

Los resultados mostraron que la asociación entre la presencia de vegetación y un menor riesgo de demencia era más fuerte cuando los espacios verdes se encontraban a menos de 100 metros de la vivienda. En cambio, el vínculo se debilitaba a medida que aumentaba la distancia. El efecto también fue más pronunciado entre las mujeres.

“Esto pone de relieve el entorno inmediato del hogar como un elemento importante para crear condiciones que favorezcan la salud cerebral y un envejecimiento saludable”, afirmó Stenfors.

A partir de la evaluación detallada de los entornos residenciales y del seguimiento prolongado de la salud cognitiva de los participantes, el estudio aporta nuevos datos para comprender cómo influye el lugar donde vivimos en el bienestar a largo plazo. Los hallazgos también ofrecen una base para avanzar hacia una planificación urbana sostenible que incorpore espacios verdes accesibles y contribuya a proteger la salud cerebral durante el envejecimiento.

Con información de Europa Press.