Contenido creado por María Noel Dominguez
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Los gatos son “maestros del zen” y “yoguis naturales”, aseguró reconocido escritor español

Destacado maestro de yoga y especialista en cultura budista, Ramiro Calle hizo una encendida y emotiva defensa de los felinos.

10.04.2026 07:43

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2026-04-10T07:43:00-03:00
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Ramiro Calle es un reconocido maestro de yoga, especialista en la doctrina budista y escritor español. Amante de los gatos, a sus 82 años, dio una entrevista a El País de Madrid en la que mostró su profunda conexión con estos animales y marcó algo que, si bien va contra la creencia popular, todo amante de los gatos sabe bien: “Son de una ternura contagiosa, pero saben mantener su espacio psíquico. Es un animal de una lealtad conmovedora”.

Pionero del yoga en España, Calle describe a los gatos como verdaderos gurús capaces de enseñar lo que ningún maestro humano pudo.

Él cuenta que creció rodeado de animales gracias a su madre, y a lo largo de su vida convivió con perros, gatos y un pájaro. Pero fue un gato angora blanco de ojos dorados, al que llamó Émile —en homenaje al escritor Émile Zola—, quien dejó la marca más profunda en su vida.

En el libro y en la entrevista, Calle describe cualidades de Émile que podrían sonar exageradas si no vinieran de alguien que ha pasado décadas estudiando filosofías orientales. Habla de un “espíritu gandhiano”, maestría del presente, capacidad empática y ausencia de rencor. “Nunca acarreaba rencor. Vivía cada momento sabiendo soltar el momento”, escribió sobre su gato.

Desde su perspectiva como experto en meditación y yoga, Calle va más lejos y reivindica a los felinos como animales incomprendidos. Cuestiona a quienes los describen como egoístas o distantes, y sostiene que son “muy sensitivos a los estados de ánimo de sus dueños”, además de poseer “una especial inteligencia primordial”. Para él, son “maestros del zen” y “yoguis naturales” que “entran en estados de éxtasis con los ojos perdidos en el infinito”.

La relación de Calle con los gatos tiene una faceta social además, ya que se hizo cargo de una colonia felina callejera, a la que defiende a capa y espada. “Abandonados a su suerte, víctimas de individuos que les maltratan, expuestos a ser atropellados por insensatos”, describió a los gatos que van a parar allí. Además, en sus redes sociales proclamó: “Toda persona sensible y de buen corazón debería posicionarse en defensa de los gatos callejeros y otros animales que a menudo son maltratados por indeseables, cobardes, repugnantes y amorales individuos”.

Hoy comparte su vida con un gato albino que fue abandonado en una estación de servicio con cuatro meses de edad.

Y aunque Calle viajó por toda Asia en busca de maestros espirituales, la entrevista concluye con una paradoja que él mismo subraya: el gran gurú de su vida vivió con él en casa y fue Émile. Para terminar, recupera una frase de Mark Twain: “Si se cruzasen la raza humana y la gatuna, perdería mucho la gatuna y ganaría la humana”.