Las semillas de chía se ganaron un lugar preponderante en la dieta en los últimos años a raíz de sus varios beneficios, entre los que están la mejora de la digestión, combatir el estreñimiento, ayudar en el control de peso y la salud cardiovascular, así como en la estabilización del azúcar en sangre.
Ya es conocida la recomendación de que para consumirlas, lo mejor es remojarlas en agua, leche o yogur durante al menos 15 o 30 minutos. Sin embargo, no es tan conocido el consejo de no mezclarla con determinados alimentos.
Aquí el listado de alimentos que no hay que mezclar con chía:
Bebidas carbonatadas
El sitio Verywell Health indica que no representa un peligro para la salud, pero el consumo de chía junto a bebidas de este tipo o agua con gas puede generar hinchazón y ralentizar la digestión.
Lo mejor es consumir las semillas acompañadas de agua sin gas.
Verduras crucíferas
En esta clasificación se incluyen:
- Rúcula
- Brócoli
- Coles de Bruselas
- Repollo
- Coliflor
- Col rizada
- Rábanos
- Nabos
Todas ellas son muy nutritivas e incluso varias son consideradas “superalimentos”, ya que aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y otros fitoquímicos en gran cantidad.
Sin embargo, pueden producir gases cuando son consumidas crudas y, al mezclarlas con chía, que es rica en fibra, se puede generar una sobrecarga al intestino que derive en hinchazón, gases o calambres.
Porotos o lentejas
Uno de los beneficios para la salud de la chía es que ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en sangre. Y justamente por eso es que no resulta buena idea comerla junto a otros alimentos que cumplan la misma función, como los porotos o las lentejas.
El sitio especializado en salud alerta que si se consumen juntos, se puede potenciar su efecto, además de que los dos son potenciales generadores de gases intestinales e hinchazón.
Granola seca
“Si mezclas semillas de chía secas con algo como la granola, que ya está llena de ingredientes secos y ricos en fibra (como avena, frutos secos, copos de coco y semillas), podrías tener problemas”, resalta Verywell Health.
Como indicamos al comienzo, antes de consumirla, la chía debe ser remojada. Las semillas absorben líquido y es clave que esto se realice antes de ingerirlas, porque si no, tomarán el líquido necesario del tracto digestivo. Esto podría causar que se ralentice la digestión o que se aglomeren en el estómago y terminen causando estreñimiento, porque no haya suficiente líquido para permitir el tránsito intestinal.
Semillas de lino
Ambas son ricas en fibra soluble y por eso su ingesta es muy recomendada. Sin embargo, comerlas juntas puede ser una sobrecarga para el sistema digestivo y derivar en diarrea o estreñimiento, además de hinchazón y gases.
Para incorporar alimentos que son altamente ricos en fibra a la dieta, es bueno hacerlo de forma gradual y teniendo en cuenta siempre los posibles efectos secundarios. Lo mejor es consultar a un nutricionista o a un médico, de modo de estar seguro de que no tendrán interacciones inesperadas.
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