Leer por placer: el hábito que cuida el cerebro desde la infancia
Leer lo que uno disfruta, sin fines de estudio ni de trabajo, se asocia con mejor salud mental y cognitiva en todas las etapas de la vida.
¿Puede ser beneficiosa para la salud cerebral la lectura de una historieta devorada de un tirón en el ómnibus, o de una novela romántica por la que seguramente su autor nunca ganaría un premio? Para quienes estudian los efectos de la lectura en el cerebro, la respuesta es clara: sí. Esa lectura que se hace por elección, sin obligación ni otro fin, tiene amplios beneficios.
Esa lectura voluntaria es el eje de un artículo publicado este mes en la revista Psychological Medicine por los autores Barbara Sahakian y Christelle Langley, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Cambridge. Basados en encuestas, estudios de seguimiento e imágenes cerebrales, los autores concluyeron que leer por placer se asocia con mejor salud cerebral y mental.
“Los datos de encuestas en adultos sugieren que la lectura se asocia con una reducción del estrés, una mayor empatía, un mayor bienestar y una menor soledad. Los estudios de cohortes longitudinales indican además que las actividades cognitivamente estimulantes, en particular la lectura, se asocian con un menor riesgo de demencia y un deterioro cognitivo más lento, incluso entre personas con menor nivel educativo”, agrega el texto.
Qué es leer por placer y por qué no importa qué libro
El trabajo retomó una definición del National Literacy Trust, una organización británica dedicada a la alfabetización, según la cual leer por placer es “la lectura que hacemos por nuestra propia voluntad, anticipando la satisfacción que obtendremos del acto de leer”. Y para esto vale tanto la lectura en papel como en pantalla, además de que tomaron en cuenta libros, revistas, cómics y novelas gráficas.
Para los autores, el formato importa menos que el disfrute.
En el artículo publicado citaron un estudio que se hizo con adultos jóvenes en el que la exposición a la lectura se vinculó con diferencias en regiones del cerebro asociadas al lenguaje. Además, se dejó de lado la habilidad lectora que pudieran tener los participantes y esto, a su juicio, demuestra “la importancia de leer algo que uno disfruta”.
El gusto también funciona como puerta de entrada a la lectura. Según encuestas británicas, dos de cada cinco niños y jóvenes se sienten más motivados a leer cuando el material se relaciona con su película o serie favorita. Para los investigadores, alinear la lectura con los intereses personales podría ser clave para revertir la caída de este hábito entre los más chicos.
Qué beneficios tiene leer por placer en la infancia
La evidencia más consistente que presentó el editorial proviene de un estudio del mismo equipo con datos de 10.243 adolescentes de Estados Unidos. Quienes habían empezado a leer por placer en la infancia mostraron mejor atención y memoria, menos problemas de salud mental y mejores resultados educativos, además de dormir más y pasar menos tiempo frente a pantallas.
A nivel cerebral, la lectura temprana se asoció con mayor superficie y volumen en regiones vinculadas al lenguaje, la cognición y la regulación emocional.
Foto: Freepik
Según los autores, estos beneficios se mantuvieron aun después de controlar factores como la educación de los padres y los ingresos del hogar, lo que indica que no se explican por la situación económica de la familia. Por eso consideraron que “fomentar la lectura temprana por disfrute es una estrategia poderosa y accesible”.
Ese hallazgo es el que sostiene la conclusión central del trabajo. “Dada su accesibilidad y costo relativamente bajo, las intervenciones tempranas de lectura pueden representar una estrategia práctica y escalable para apoyar la salud cerebral, el desarrollo cognitivo y el bienestar, especialmente entre los niños de hogares de bajos ingresos, quienes pueden estar en mayor riesgo de desventaja educativa”, escribieron los autores.
Plantearon, además, que las políticas que promueven la lectura desde temprano, en escuelas, bibliotecas, clubes de lectura e iniciativas comunitarias, podrían mitigar algunos efectos de la pobreza sobre el desarrollo cerebral y el aprendizaje.
Qué le aporta la lectura a los adultos
“La lectura también sigue siendo valiosa a lo largo de la adultez”, escribieron los investigadores. Las encuestas en adultos que tomaron como base para el estudio asociaron el hábito de leer con menos estrés, más empatía, mayor bienestar y menos soledad. Una de las encuestas que tomaron los investigadores muestra datos que son muy elocuentes respecto a los beneficios de la lectura por placer. Se trató de un sondeo realizado a 4.164 adultos que mostró que “con solo 30 minutos de lectura por semana” se obtuvieron los siguientes resultados:
- casi dos tercios de los lectores (64%) informaron una mejor comprensión de los sentimientos de otras personas, en comparación con menos de la mitad de los no lectores (48%)
- un 27% de los lectores se mostró motivado a buscar un nuevo trabajo o terminar una relación tóxica
- un 36%, alentado a viajar después de leer un libro
- un 20% de los lectores dijo que comenzaron a cuidar mejor su salud
- un 19% adoptó un nuevo pasatiempo.
“La lectura también se reveló como el método más popular para aliviar el estrés, con un 38% que eligió los libros como su mejor forma de relajarse; cabe destacar que tan solo 6 minutos de lectura redujeron los niveles de estrés en un 68%. Más personas encuestadas recurrieron a los libros para encontrar consuelo (35%) que al vino (31%) o a un baño caliente (10%)”, agrega el estudio.
En edades más avanzadas, varios estudios de seguimiento vincularon las actividades que estimulan la mente, en particular la lectura, con un deterioro cognitivo más lento y un menor riesgo de demencia. En uno de ellos, con 1.962 personas mayores de 64 años seguidas durante 14 años, leer al menos una vez por semana se asoció con menos riesgo de deterioro cognitivo, un efecto que se observó en todos los niveles educativos.
Foto: Freepik
También suma leer en compañía: según una revisión de 11 estudios citada en el editorial de Nature, la lectura compartida entre adultos mayores mejoró el bienestar y redujo la soledad. En conjunto, dice el artículo, “la evidencia respalda la lectura por placer y la participación en clubes de lectura como intervenciones escalables que pueden promover la reserva cognitiva, la resiliencia y el bienestar mental a lo largo de la vida”.
Lo que todavía no se sabe es si quienes llegan tarde al hábito obtienen lo mismo. Para los autores, sería importante saber si la plasticidad del cerebro adulto “puede promover una mejor estructura cerebral, función cognitiva y bienestar en aquellos adultos que empiezan a leer por placer más adelante en la vida”.
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