La creencia popular histórica marcó que el infarto era “cosa de hombres” y que las mujeres no debían preocuparse por esta emergencia médica que causa que se interrumpa el flujo de sangre hacia el corazón. Sin embargo, la realidad y las estadísticas en Uruguay muestran una historia muy distinta.

La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en la mujer, especialmente el accidente cerebrovascular (ACV). “No solo mata más mujeres que hombres en muchos casos, sino que también es la principal causa de discapacidad y pérdida de calidad de vida”, dijo a Montevideo Portal Mariana Drever, cardióloga, presidenta del Comité de Cardiopatía en la Mujer de la Sociedad Uruguaya de Cardiología (SUC).

"La percepción de la enfermedad cardiovascular como primera causa de muerte se mantiene muy baja (...). Sin duda existe una subestimación de las mujeres sobre la principal causa de muerte y desconocimiento sobre la enfermedad cardiovascular como problema de salud. Si bien las encuestadas conocen los síntomas y los elementos de prevención, no los asocian con un problema de su género", señala un estudio realizado en Uruguay en 2022 por parte del comité.

El 9 de marzo es el Día Nacional de Concientización de la Salud Cardiovascular de la Mujer, bajo el lema “Cuidar tu corazón es cuidar tu vida” y desde la SUC recuerdan que “en Uruguay, en el año 2024, la enfermedad cardiovascular causó 4.347 fallecimientos; siendo responsable del 24,2 % de las muertes, seguido por el cáncer”.

Brecha de género

Además, dijo Drever que “está estudiado que las mujeres reciben menos tratamientos intensivos (de cateterismo) que los hombres y se hacen menos angioplastias que los hombres. Los niveles de los fármacos para bajar el colesterol son menos intensos en el tratamiento de las mujeres que en el de los hombres. Hay una brecha de género enorme, somos subtratadas y subdiagnosticadas”, apuntó.

El estudio titulado “Angioplastia primaria en el infarto agudo de miocardio: diferencias según el género. Subestudio de la casuística uruguaya (2004-2012) se indica: “A pesar de que las mujeres presentaron características clínicas de mayor riesgo, fueron tratadas con revascularización menos completa. La mortalidad en cualquier momento del seguimiento fue mayor que la de los hombres”.

Uno de los mayores riesgos que enfrentan las mujeres en relación al infarto es el subdiagnóstico, ya que históricamente, los ensayos clínicos se realizaban en hombres y esos resultados se extrapolaban. Pero “biológicamente no somos iguales y las mujeres estamos regidas por hormonas y ciclos totalmente distintos al hombre y eso lleva a que nuestra anatomía también sea distinta; nuestras arterias son más finas, por eso infartamos distinto”.

Esto da lugar al concepto de Mynoca (por sus siglas en inglés de Myocardial Infarction with Non-Obstructive Coronary Arteries), explicó la médica, y dijo que es un infarto que presenta todos los síntomas, cambios en el electrocardiograma y enzimas cardíacas elevadas, pero que al realizar un cateterismo no muestra una obstrucción clara por colesterol o trombos.

“Lo que pasaba antes con esto era que a las mujeres les decían que no tuvieron nada, que no fue infarto y muchas se iban sin un tratamiento”, afirmó. Sin embargo, hoy se sabe que es un evento isquémico real que requiere tratamiento médico estricto, incluyendo fármacos como estatinas o aspirina, dijo Drever.

Factores de riesgo en mujeres

Más allá de la hipertensión o la diabetes, que son factores de riesgo conocidos, así como el tabaquismo (y que a la mujer le cuesta más dejar de fumar), existen condiciones relacionadas con la vida reproductiva de la mujer que pueden marcar su riesgo cardiovascular futuro:

La menarca y la menopausia: La edad de la primera y de la última menstruación influyen por la exposición a los estrógenos, que funcionan como protectores.

Eventos durante el embarazo: La preeclampsia (presión alta en el embarazo), la diabetes gestacional y los partos prematuros no son eventos aislados; son indicadores de la salud cardiovascular de la mujer.

Condiciones ginecológicas: El ovario poliquístico, la endometriosis y los tratamientos de fertilidad también suman riesgo de enfermedad cardiovascular.

A estos factores se les suma una sobrecarga sociocultural y económica, dijo la médica. “En Uruguay se ha estudiado que las mujeres con menos recursos socioeducativos perciben menos el riesgo y tienen mayor incidencia de enfermedad”, apuntó. También se cuentan en este sentido otras cuestiones como la violencia de género, la depresión y el estrés por ser jefas de hogar.

“También las enfermedades autoinmunes, que generalmente afectan más al sexo femenino, y las migrañas, se ha visto que también tienen una incidencia de enfermedad cardiovascular”, agregó.

¿Qué preguntarle al médico en la consulta?

“No es que haya que salir horrorizado, sino que hay que hacer un mejor seguimiento y las mujeres tienen que saber que deben cuidarse”, apuntó Drever. En ese sentido, enumeró cuáles son los puntos a atender en una consulta médica y a plantear por parte de las pacientes, en caso de que el médico no los consulte:

Antecedentes familiares: Informar si padre, madre o hermanos sufrieron enfermedades cardíacas, hipertensión o diabetes, especialmente si fue a edades tempranas. Se puede seguir con tíos o abuelos, pero el peso mayor lo tienen los familiares directos.

Controles básicos: Conocer los niveles de glucosa en sangre, presión arterial y el perfil lipídico (colesterol). Analizar además el peso y el sedentarismo.

Historia gineco-obstétrica: Es vital contarle al médico (no solo al ginecólogo) cómo fueron los embarazos y a qué edad fue el desarrollo (la menarca) o la menopausia: cuanto más precoces o más tardías, mayor riesgo.

No minimizar síntomas: Si hay fatiga inusual o dolor torácico, no hay que atribuirlo automáticamente a la angustia o al estrés. Un electrocardiograma y una curva de enzimas “pueden salvar la vida”, dijo.

La especialista indicó además que muchas veces las mujeres solo concurren a la consulta con ginecólogo y no van a medicina general o a cardiólogo, por lo que están trabajando con los especialistas en ginecología para que indaguen en estos temas.

Además, apuntó que muchas veces en las consultas médicas en general hay preguntas que no se hacen o respuestas que se dan por sentadas y pueden esconder datos importantes. Por ejemplo, si alguien fuma o fumó antes, porque “el antecedente de tabaquismo es un riesgo”, y conviene saber durante cuántos años fumó esa persona y cuánto fumaba.

Otro caso que mencionó fue el de la hipertensión: “Me ha pasado de preguntarle a un paciente si es hipertenso y me dice que no, pero cuando le pregunto qué medicación toma, veo que toma antihipertensivos; entonces sí tiene esa condición, solo que está controlada”.