Las 9 señales que avisan que viene una migraña, horas antes del dolor
Bostezos, antojos o irritabilidad pueden anunciar una migraña mucho antes de que aparezca el dolor. Reconocerlas permite anticiparse.
17.06.2026 07:45
Montevideo Portal
Mucho antes de que el dolor golpee, el cuerpo ya empezó a avisar. No con la punzada característica en la cabeza, sino con señales más sutiles y, a primera vista, desconectadas: un bostezo tras otro sin tener sueño, un antojo repentino de algo dulce, la sensación de andar en la nube, una irritabilidad que no se explica. Quien convive con la migraña conoce esa antesala, aunque no siempre sepa que tiene nombre. Se llama fase prodrómica o premonitoria, y entenderla puede cambiar la forma de enfrentar los ataques.
La migraña no es simplemente un dolor de cabeza fuerte. Es una enfermedad neurológica compleja que se despliega en fases, y el dolor es apenas una de ellas. La primera, el pródromo, puede arrancar entre un par de horas y hasta dos días antes de que aparezca la cefalea, según recoge un artículo de la médica Heidi Moawad para el portal de salud VeryWellHealth.
Qué pasa en el cerebro antes del dolor
Estas señales no son casualidad o nerviosismo, sino que tienen un origen concreto en el cerebro. Los estudios de neuroimagen apuntan a una región pequeña pero clave, el hipotálamo, que regula funciones como el apetito, el sueño, la sed y el equilibrio interno del cuerpo. Eso explica por qué los avisos son tan variados y, en apariencia, tan poco relacionados entre sí.
La activación del hipotálamo, por ejemplo, ayudaría a entender los antojos de comida típicos del pródromo. Neurotransmisores como la dopamina, las orexinas y el neuropéptido Y, que están todos vinculados a esa zona del cerebro, estarían detrás de varios de estos síntomas tempranos, explica el artículo. No es, entonces, que la persona “se ponga rara” antes de la migraña, es que hay una maquinaria cerebral que ya se puso en marcha.
Las señales más frecuentes
No todas las personas con migraña atraviesan la fase prodrómica, y quienes la tienen no la viven siempre igual. Pero hay un repertorio de señales que se repiten. Entre las más comunes que reúne el artículo:
- Fatiga: cansancio, somnolencia y bostezos frecuentes, incluso habiendo dormido bien. El bostezo repetido es uno de los signos más característicos.
- Dolores musculares, sobre todo rigidez en el cuello, los hombros y la parte alta de la espalda.
- Náuseas, aversión a la comida o un malestar estomacal que va y viene. Mareos o leve sensación de desequilibrio.
- Irritabilidad: situaciones de estrés menores se vuelven más difíciles de tolerar.
- Tristeza, llanto o pensamientos negativos, ligados a cambios en los neurotransmisores.
- Niebla mental: problemas para concentrarse, olvidos, sensación de no rendir.
- Mayor sensibilidad a la luz, los sonidos y los olores.
- Antojos de comida, en especial dulces o salados.
Conviene una aclaración para no estar en alerta constante: un bostezo suelto o un antojo no anuncian nada. La clave está en el patrón. Cuando se repite la misma secuencia personal —por ejemplo, niebla mental, más bostezos y sensibilidad a la luz— antes de cada ataque de migraña, ahí sí vale la pena prestar atención.
Un detalle curioso sobre el estado de ánimo: aunque la tristeza y el decaimiento son señales típicas del pródromo, muchas personas notan que su humor mejora justamente durante la fase de dolor. Y los antojos, lejos de ser un capricho, podrían cumplir una función.
Identificar el pródromo es una herramienta. Quien aprende a leer sus propias señales tempranas de migraña gana una ventana de tiempo valiosa para actuar antes de que el dolor se instale. En algunos casos, incluso, se puede llegar a frenar o atenuar el ataque.
Las medidas concretas dependen de cada persona y de lo que haya conversado con su médico, pero suelen ir en la línea de bajar la carga sobre el sistema nervioso:
- reducir estímulos
- descansar
- hidratarse
- evitar desencadenantes conocidos
- adelantar la medicación según la pauta indicada por el profesional.
Una herramienta sencilla y muy recomendada por los especialistas es llevar un diario de cefaleas: anotar qué se sintió y cuándo ayuda a descubrir el patrón propio, que es distinto en cada persona.
Síntoma no es causa
Hay un punto importante a subrayar. Mucha gente confunde los síntomas del pródromo con la causa del ataque: si justo antes de la migraña tuvo un antojo de chocolate, puede creer que el chocolate “le provocó” la migraña, cuando en realidad el antojo era ya parte del proceso. Distinguir una cosa de la otra evita prohibiciones inútiles y culpas mal puestas.
De todos modos, nada de esto reemplaza la consulta médica. La migraña tiene tratamientos cada vez más eficaces, y un dolor de cabeza recurrente o discapacitante merece evaluación profesional, no resignación.
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