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La pandemia aceleró el envejecimiento del cerebro hasta para quienes no tuvieron Covid

El estudio realizado en Inglaterra encontró que el aislamiento y estrés de la crisis sanitaria “puso en jaque” a muchas personas.

29.07.2025 18:28

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2025-07-29T18:28:00-03:00
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Una reciente investigación publicada en Nature Communications concluyó que la crisis del Covid-19 aceleró el envejecimiento cerebral incluso en personas que nunca contrajeron el virus.

El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad de Nottingham, quienes analizaron imágenes cerebrales tomadas antes y después del comienzo de la emergencia sanitaria. Detectaron que los cerebros de quienes vivieron la pandemia mostraban signos de envejecimiento más rápido en comparación con aquellos cuyas imágenes fueron captadas únicamente antes de marzo de 2020.

Incluso las personas que no tuvieron Covid mostraron aumentos significativos en las tasas de envejecimiento cerebral”, afirmó Ali-Reza Mohammadi-Nejad, coautor del estudio. “Esto demuestra cuánto nos afectó la experiencia misma de la pandemia, desde el aislamiento hasta la incertidumbre”.

La investigación se basó en datos del UK Biobank, un amplio banco de información biológica que recolecta de forma periódica datos de unas 500.000 personas en Reino Unido. El equipo analizó imágenes de resonancia magnética de cerca de mil adultos: algunos se habían hecho dos escaneos antes de la pandemia (grupo de control) y otros, uno antes y otro después del confinamiento (grupo “pandemia”).

Tener datos de resonancia longitudinales antes y después de un evento tan trascendental nos dio una ventana única para observar cómo puede impactar en el cerebro”, explicó Stamatios Sotiropoulos, profesor de neuroimagen computacional y coautor del trabajo.

Para estimar la “edad cerebral” de cada persona, los científicos entrenaron un modelo de aprendizaje automático con información de más de quince mil voluntarios sanos. Así calcularon cuánto más joven o envejecido parecía un cerebro en comparación con la edad real de su dueño. El segundo escaneo del grupo pandemia mostró una diferencia promedio de 5,5 meses más de envejecimiento respecto al grupo de control.

El fenómeno fue más pronunciado en personas mayores, hombres, y quienes provenían de entornos socioeconómicos desfavorecidos, con bajos niveles educativos o condiciones laborales y habitacionales precarias.

La salud cerebral no solo se ve afectada por enfermedades, sino también por nuestro entorno cotidiano”, señaló Dorothee Auer, autora principal del estudio. “La pandemia puso en jaque la vida de muchas personas, especialmente de quienes ya enfrentaban desventajas”.

El estudio también diferenció los efectos estructurales del cerebro de los funcionales. Si bien todos los participantes del grupo pandemia mostraron señales de envejecimiento cerebral, solo aquellos que se infectaron con Covid presentaron deterioro cognitivo en pruebas de flexibilidad mental y velocidad de procesamiento. Quienes no se contagiaron no mostraron cambios significativos en sus capacidades mentales, lo que sugiere que el envejecimiento estructural no siempre se traduce en síntomas visibles.

Sin embargo, los autores reconocen limitaciones. Entre ellas, que el tiempo entre escaneos fue distinto en los dos grupos, y que el UK Biobank no incluye a las poblaciones más marginadas del Reino Unido, lo que podría sesgar los resultados.

También abren la puerta a la esperanza: al haber analizado solo dos momentos, no descartan que los cambios cerebrales sean reversibles. “Aún no sabemos si estas alteraciones pueden revertirse, pero es una idea alentadora”, concluyó Auer.