Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Suena nuestra canción

La música que suena mientras comemos influye en los alimentos que elegimos

Escuchar algo que nos molesta puede quitar el hambre, pero el cuerpo busca compensar ese malestar, dice un estudio científico

22.04.2026 15:09

Lectura: 4'

2026-04-22T15:09:00-03:00
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Hay una decisión que tomamos varias veces al día y seguro que nunca pensamos que podía tener relación con la música que estamos escuchando: qué comer. Un estudio científico publicado en la revista Appetite encontró que la música puede inclinar las elecciones hacia alimentos más o menos saludables.

El mecanismo detrás de esto es más directo de lo que parece: pasa por el estado de ánimo, dicen los científicos.

Cómo investigaron la relación música-comida

El estudio trabajó con 106 participantes a los que les pidieron que trajeran una canción que les gustara mucho y otra que detestaran. Antes de enfrentarlos a una mesa con un buffet de opciones dulces y frutas, cada persona escuchó una de esas canciones mientras se registraban sus movimientos oculares y se medía su deseo de comer. También hubo un grupo de control que no escuchó ninguna música.

El resultado más llamativo fue que quienes escucharon música que no les gustaba tenían menos apetito en general, pero al momento de elegir, el 62% optó por los alimentos más azucarados. En cambio, entre quienes escucharon música que les gustaba, solo el 24% eligió dulces; la mayoría prefirió frutas.

El grupo sin música tuvo un comportamiento similar al de la música agradable.

Dicho de otra manera: escuchar algo que nos molesta puede quitar el hambre, pero cuando elegimos, el cuerpo busca compensar el malestar con algo que dé placer inmediato. Y lo que da placer inmediato casi siempre tiene más azúcar.

Vale la pena resaltar una limitación que tiene esta investigación: la muestra fue pequeña y los alimentos del buffet eran solo dulces y frutas, así que no se puede saber si el efecto aplica a otro tipo de comida reconfortante, como los salados.

Por qué el mal humor nos empuja hacia el azúcar

Lo que está detrás de este fenómeno no es nuevo, pero el estudio lo confirma con una cadena clara: la música que no nos gusta deteriora nuestro estado de ánimo, ese malestar activa el deseo de compensar con alimentos reconfortantes, y los alimentos reconfortantes son, en su mayoría, ricos en azúcar. Lo interesante es que esto sucede de forma bastante automática, sin que seamos conscientes de ello.

“La música desempeña un papel importante en la vida cotidiana de la mayoría de las personas. Incluso si no la escuchamos activamente, solemos estar expuestos a ella en restaurantes, cafeterías o supermercados. La música tiene un impacto bien documentado en los estados afectivos y puede utilizarse para regular el estado de ánimo. El estado de ánimo, a su vez, está estrechamente relacionado con los hábitos alimentarios, ya que las personas suelen utilizar la comida, en particular la rica en calorías, para afrontar las emociones negativas”, dice el estudio.

Por otra parte, apuntan que los “alimentos ricos en carbohidratos se consumen a menudo para mejorar el estado de ánimo” y mencionan como ejemplo que “durante la pandemia de COVID-19, se encontró que el malestar emocional predecía un mayor consumo de alimentos con alto contenido de azúcar en una gran muestra de casi 25 000 participantes”.

Los investigadores también midieron hacia dónde miraban los participantes durante el buffet y descubrieron que la música no cambiaba la atención visual. La diferencia estaba en lo que terminaban eligiendo. Esto implica que la música actúa sobre la decisión, no sobre la percepción.

¿Y qué podemos hacer con esta información?

Aunque no solemos tomarlo en cuenta, todos los lugares públicos donde elegimos comida, como supermercados o restaurantes, tienen música de fondo que no podemos seleccionar. Entonces, cuando sí podemos elegirla, como en nuestra cocina, vale la pena tenerlo en cuenta.

Algunas ideas prácticas:

-       Al planear qué comer, lo mejor es poner música que genuinamente nos guste. No hace falta que sea relajante ni especial: simplemente que sea disfrutable.

-       Si estamos en un lugar con música molesta —y no podemos cambiarla— simplemente ser conscientes de que ese malestar puede llevar a actuar en piloto automático. Entonces, cabe preguntarse: “¿Tengo hambre real o estoy buscando algo que me haga sentir mejor?”.

-       En casa, lo mejor es evitar comer o picotear mientras suena algo irritante, ya sea una discusión en la televisión, un programa que no nos gusta o música no elegida.