Cuando llega el otoño en Uruguay, aparece en las ferias y las verdulerías el caqui, una fruta que todavía no ocupa el lugar que merece de acuerdo a las propiedades que ofrece. Su nombre cienti´fico significa “fruta del fuego divino” (Diospyros kaki), según la Lista Inteligente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y la Dirección Nacional de la Granja.

De pulpa naranja, sabor dulce y textura suave, es una de las opciones recomendadas en ese listado que sugiere las mejores opciones de frutas y verduras de estación. El ma´s consumido hoy en di´a en Uruguay es el que procede del este de Asia como China y Japo´n, dice la web de la Lista Inteligente.

Los beneficios del caqui

El caqui es una fuente destacada de carotenos, vitamina C, taninos y fibra. Esa combinación le da propiedades antioxidantes que protegen la piel del daño solar, contribuyen a la producción de colágeno y refuerzan el sistema inmunológico, algo especialmente útil en el inicio de la temporada de gripes y resfríos, informa el sitio Tua Saude.

Su contenido en fibra soluble también lo hace interesante para la salud digestiva, ya que ayuda a regular el tránsito intestinal, prolonga la sensación de saciedad y contribuye a equilibrar los niveles de glucosa y colesterol en sangre.

También contiene carotenoides, entre ellos la luteína y el betacaroteno, que cuidan la salud ocular y protegen los ojos de la luz azul de pantallas y dispositivos, agrega la web.

El caqui tiene 71 calorías por unidad mediana y 6,5 gramos de fibra, es una fruta nutricionalmente densa sin ser calóricamente elevada.

Pese a ello, la Lista Inteligente informa que “aporta una importante cantidad de hidratos de carbono”, por lo que su valor calo´rico es más alto en comparación con otras frutas. “Por este motivo es recomendado para adultos deportistas, mujeres lactantes y embarazadas, personas mayores y jo´venes”, agrega.

Cómo elegirlo y conservarlo

A la hora de comprarlo, conviene buscar los de color más rojo brillante: son los menos astringentes y más dulces. Si está firme al tacto, puede conservarse en la parte más fresca de la heladera hasta tres semanas.

También se puede congelar entero o en pulpa, en ese caso con un poco de jugo de limón para preservar el color.

La forma más simple de incorporarlo a la dieta es comer el caqui fresco, solo o en ensaladas. Combina bien con hojas verdes amargas como la rúcula, con nueces y un chorrito de aceite de oliva.

También puede licuarse con agua y hierbas como el cedrón para hacer un jugo refrescante, o usarse en mermeladas caseras.