Un estudio publicado en Nature Communications concluye que la clonación repetida en mamíferos tiene un límite biológico claro: en ratones, a partir de la generación 25 comienzan a aparecer mutaciones significativas y hacia la generación 57 la clonación se vuelve inviable.

La investigación, liderada por el científico japonés Teruhiko Wakayama, se basa en más de 20 años de experimentos con ratones clonados a partir de células diferenciadas.

Qué ocurre con la clonación en cadena

Los resultados muestran una progresión clara:

El estudio demuestra que, sin reproducción sexual, los errores genéticos se acumulan de forma progresiva, afectando la viabilidad de los organismos.

El rol clave de la reproducción sexual

Los investigadores destacan que la reproducción sexual cumple una función esencial: “limpiar” el genoma al mezclar material genético de dos individuos.

Cuando los ratones clonados se reprodujeron de forma natural, sus descendientes recuperaron condiciones normales, tanto en fertilidad como en desarrollo placentario. Esto confirma que la diversidad genética no es solo una ventaja evolutiva, sino un mecanismo de corrección biológica.

Antecedentes: de Dolly a la actualidad

El trabajo se inscribe en una línea de investigación iniciada tras la clonación de Dolly, el primer mamífero obtenido a partir de una célula adulta.

Desde entonces, la clonación ha sido una herramienta clave en investigación biomédica y biotecnología, aunque con limitaciones técnicas y éticas persistentes.

Implicancias científicas y éticas

Expertos como Sagrario Ortega, del ámbito de la investigación oncológica, subrayan que estos hallazgos refuerzan la idea de que la clonación tiene aplicaciones útiles, pero límites claros, especialmente en humanos.

El estudio aporta evidencia de que la clonación no puede sustituir indefinidamente a la reproducción natural sin consecuencias biológicas graves.