Por The New York Times | Isabella Kwai and Matthew Leifheit
Aaron Trinh medía 1,68 metros y no era feliz.
Su estatura era algo en lo que pensaba constantemente. En público, Trinh, de 25 años, se comparaba mentalmente con los demás. Y parecía que siempre miraba hacia arriba.
“Simplemente no quería ser esa persona que sobresale de forma negativa”, dijo. “Tenía que quitármelo de la cabeza”.
Entonces, hace dos años, se topó con unos videos en TikTok sobre la cirugía de aumento de estatura, un procedimiento en el que se fracturan los huesos de las piernas y se implantan dispositivos que los estiran lentamente durante varios meses, lo que da como resultado unas piernas más largas.Los cirujanos ortopédicos llevan décadas realizando el alargamiento de extremidades para corregir deformidades o discrepancias en su longitud. Pero en la cirugía de aumento de estatura, también llamada alargamiento de altura, puede utilizarse para pacientes que desean aumentar su estatura unos centímetros. Este procedimiento cosmético ha atraído más atención recientemente. Es difícil hacer un seguimiento del número de pacientes, pero cuatro clínicas en Estados Unidos dijeron que habían recibido un aumento del interés en la última década.
Trinh, estudiante de ingeniería y corredor de ultramaratones de Houston, sabía que la operación conllevaba el riesgo de complicaciones. Los huesos podían sanar mal y hacerse más frágiles, o endurecerse a velocidades que podrían causar discrepancias. Sus músculos podían tensarse o debilitarse. Había riesgo de infección, embolia grasa y lesiones permanentes en los nervios. Tendría que evitar poner peso en las piernas durante varios meses y la recuperación total llevaría al menos medio año o más.
Los riesgos han convertido la cirugía de aumento de estatura en un tema polémico, y la intervención es cara. Puede costar entre 70.000 y 150.000 dólares en Estados Unidos, lo que lleva a algunas personas a buscar tratamiento en el extranjero. Trinh decidió consultar una clínica en Florida. Su padre, Tan, una de las primeras personas a las que confió su inseguridad, utilizó sus ahorros para cubrir los aproximadamente 140.000 dólares que su hijo necesitaba para el procedimiento y los costos asociados.
Tan, quien mide 1,57 metros, dijo que comprendía los sentimientos de su hijo ya que él mismo había luchado contra los suyos. “Es una especie de estigma”, dijo, “y me siento muy mal”. No quería que su hijo tuviera el mismo “sufrimiento mental” durante su vida.
Agendaron la operación para mayo de 2025.
Aaron dijo que era un tema incómodo. Él y su padre ni siquiera le contaron a su madre de la operación hasta que ya la habían pagado, dijo.
“La respuesta más común que mucha gente recibirá es: ‘Oye, no puedes cambiar tu estatura, solo aprende a tener confianza en ti mismo’”, dijo Trinh, quien no creía que la terapia psicológica lo hubiera ayudado. “Es más fácil decirlo que hacerlo”.
La cirugía estética se ha convertido en un tema de conversación cada vez más común en los últimos años, gracias en parte a las redes sociales y a una aceptación cultural cada vez mayor hacia las intervenciones estéticas. Figuras públicas han reconocido aumentos de senos, estiramientos faciales y otras intervenciones importantes. Las clínicas han comercializado directamente sus servicios a los consumidores en internet. La cirugía de aumento de estatura también ha atraído la atención, y recientemente se utilizó como un punto argumental en la película Amores materialistas y como tema de debate en internet.
Incluso entre las intervenciones estéticas, la intensidad necesaria para aumentar la estatura ha suscitado divisiones. La idea de romper huesos sanos en busca de una altura ideal puede parecer extrema, si no absurda. Y la posibilidad de modificar la estatura de una persona se relaciona con un acalorado debate sobre su importancia, especialmente para muchos hombres, en las relaciones sentimentales y en el ámbito laboral.
Trinh es uno de los pocos que han hablado abiertamente de sus experiencias, con la esperanza de que otras personas interesadas en la cirugía de aumento de estatura sientan menos vergüenza.
Al menos cuatro pacientes de la cirugía con los que habló The New York Times solicitaron el anonimato para compartir su experiencia porque no se lo habían contado a familiares, amigos o colegas. Un hombre, que viajó a Turquía para operarse, para explicar sus muletas le dijo a sus amigos que se había operado de la espalda o que había sufrido un accidente. Después de su regreso, problemas como una mala consolidación ósea lo llevaron finalmente a buscar un cirujano ortopédico en Baltimore.
Dijo que se sentía mal por mentir, y estaba seguro de que sus familiares se habían dado cuenta de que era más alto. Pero dijo que no se arrepentía de nada y que pensaba llevarse su secreto “a la tumba”.
“No fui diseñado para ser alto, pero me gustaría ser normal”, dijo Presley St. James, de 31 años, quien vive en Pensilvania. De niño, a St. James le diagnosticaron deficiencia de la hormona del crecimiento y su madre decidió no someterlo a un tratamiento con dicha hormona.
Pero sentía que su estatura, 1,63 metros, lo había convertido en un blanco de acoso en el trabajo. Soñaba con ser actor y le preocupaba ser demasiado bajo.
Su trastorno endocrino hizo que el seguro cubriera gran parte de la intervención, dijo, aunque él es una excepción: los seguros rara vez cubren la intervención por motivos estéticos.
“A muchos hombres les gusta decir: Bueno, yo estoy bien tal como soy”, dijo St. James, quien comenzó a alargar su estatura el pasado agosto. “En el fondo, no lo están”.
Un campo debatido en su ‘infancia’
La estatura, un atributo que se fija en gran medida en la adolescencia, puede ser un tema delicado para las personas que se consideran bajas. Los investigadores han correlacionado ser más alto con mayores ingresos, trabajos de alto estatus y percepciones positivas de liderazgo. Y puede ser un tema espinoso en la era de las aplicaciones de citas que pueden filtrar las preferencias de estatura.
Los adultos han recurrido durante mucho tiempo a las plantillas o a los tacones altos. Los que buscan resultados más permanentes han recurrido a la terapia con hormona del crecimiento, que puede aumentar la estatura cuando se prescribe a niños, pero que también es muy discutida. Y han recurrido al campo del alargamiento de extremidades, en el que los equipos han avanzado.
“A la gente le preocupa la estatura desde hace mucho tiempo”, dijo Dror Paley, cirujano y fundador del Instituto Ortopédico y de Columna Paley de West Palm Beach, Florida. Empezó a realizar alargamientos de extremidades en la década de 1980, después de formarse con Gavriil Ilizarov, un médico de la antigua Unión Soviética que inventó uno de los métodos. “Ese fue el comienzo de poder hacer algo al respecto”, dijo Paley.
La técnica ofrecía una vía nueva, aunque dolorosamente ardua, para que la gente corrigiera problemas médicos en sus extremidades. Pero pronto, dijo Paley, se le acercaron personas que deseaban la intervención por motivos estéticos.
Al principio lo realizaba de forma discreta, dijo, y hacía que sus pacientes se sometieran a una evaluación psicológica. Los cirujanos ortopédicos, dijo, están formados para tratar el dolor y la discapacidad más que los problemas estéticos. En la actualidad, forma parte de un pequeño grupo de cirujanos ortopédicos de todo el mundo que ofrecen cirugía estética para la estatura y cree que este campo está en su “infancia”.
La forma en que las personas se sienten respecto a su estatura es “realmente personal”, dijo Ellen Katz Westrich, psicóloga clínica licenciada en Nueva York. Y puede estar influida por las experiencias en la infancia, el entorno y los rasgos de personalidad.
A lo largo de los años, Katz Westrich ha evaluado a múltiples pacientes potenciales de la cirugía de aumento de estatura para ayudarlos a decidir lo mejor para ellos. “Lo describen como un zumbido sordo que no desaparece”, dijo. “Me lo han descrito como: ‘Soy una persona alta en el cuerpo de una persona baja’”.
Katz Westrich afirmó que su función era ayudar a los pacientes, no promover la cirugía de aumento de estatura. Dijo que, en general, la cirugía no es aconsejable para quienes padecen trastorno dismórfico corporal, una afección mental que puede tratarse mejor con terapia cognitivo-conductual o fármacos que aumentan la serotonina.
Sin embargo, dijo que, en el caso de los pacientes que están decididos a someterse a la intervención, esta pareció resolver su angustia crónica relacionada con la estatura. “Creo que para algunas personas, el arreglo concreto funciona”.
Las investigaciones sobre los resultados a largo plazo de los pacientes de la cirugía estética de estatura son limitadas, y los grupos ortopédicos han pedido estudios más rigurosos para evaluar sus riesgos y beneficios. (Los pacientes de estudios a pequeña escala han apuntado a mejoras psicológicas a corto plazo, pero no está claro si estas perduran).
“Se trata de un procedimiento opcional con consecuencias que pueden durar toda la vida y que aún no se han caracterizado por completo”, dijo Michelle Spear, catedrática de anatomía de la Universidad de Bristol, Inglaterra. “Todavía no sabemos muy bien qué va a ocurrir”.
Aun así, varias clínicas estadounidenses han informado de un interés cada vez mayor en la última década. En Las Vegas, Mario Moya, director ejecutivo del Instituto LimbplastX, dijo que la demanda había aumentado en los últimos cuatro años. S. Robert Rozbruch, cirujano ortopédico del Hospital de Cirugía Especial de Nueva York, dijo que había observado un auge desde 2011, después de que salieran al mercado nuevos equipos. Antes de ese año, Paley dijo que había visto anualmente unos 10 casos de alargamiento cosmético de extremidades. En 2025, sus clínicas tuvieron 155 casos.
“Me di cuenta de que la gente se la va a hacer pase lo que pase”, dijo, y añadió que creía que podía ofrecer un entorno más seguro para llevar a cabo el procedimiento.
No existe un protocolo estándar sobre la cirugía de aumento de estatura, y la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos no ha publicado directrices clínicas oficiales sobre el procedimiento. (Clínicas de países como Turquía, donde las intervenciones pueden costar la mitad, han comercializado paquetes para pacientes que provienen del extranjero y que desean someterse a una operación de estatura).
Tim Briggs, funcionario británico de salud, advirtió a la gente que no fuera al extranjero para someterse a un alargamiento cosmético de extremidades. “No juegues con tu salud o tu vida por unos centímetros de más sin conocer bien los riesgos”, dijo Briggs.
Algunos pacientes tienen sentimientos encontrados. El proceso ha sido frustrante para St. James, el hombre de Pensilvania, quien dijo que sus cuidados habían pasado factura a la familia. “¿Realmente tomé una buena decisión al hacer esto?”, se preguntó, tras una revisión el otoño pasado. “¿O fue un gran error?”. (En febrero, dijo en un mensaje de texto que se sentía “bastante optimista”).
En casos más inusuales, los resultados de un mal tratamiento de alargamiento de extremidades pueden ser desastrosos.
El mes pasado, un importante hospital infantil de Londres pidió disculpas después de afirmar que la atención deficiente prestada por un cirujano ortopédico especializado en alargamiento y reconstrucción de extremidades había perjudicado a 94 pacientes. Algunos niños, que fueron tratados entre 2017 y 2022, quedaron con dolor crónico o deformidades, según medios de comunicación británicos. Al parecer, el cirujano, Yaser Jabbar, ha abandonado el Reino Unido; un representante se negó a hacer comentarios.
7,5 centímetros más alto
El día de la intervención, dijo Trinh, le temblaban tanto las manos que a las enfermeras les costó ponerle el goteo intravenoso.
Era la primera vez que lo operaban. En menos de dos horas, un cirujano le rompería los fémures y, a través de pequeñas incisiones, le implantaría varillas dentro de los huesos.
El dolor llegó cuando se le pasó el efecto de los bloqueos nerviosos periféricos y la epidural, en los muslos y en los lugares de las incisiones. Pasarían semanas antes de que pudiera dormir bien.
Pero eso solo fue el principio. Una semana después de la operación, empezó el “alargamiento”, que consistía en utilizar un aparato magnético en la parte exterior de las piernas para separar los huesos. El objetivo era hacerlo cuatro veces al día, un cuarto de milímetro cada vez, junto con un riguroso régimen de fisioterapia.
En el Centro de Estatura del Instituto Paley, los pacientes deben permanecer en el área durante varios meses para asistir a las revisiones periódicas. Trinh se alojó en un hotel cercano muy frecuentado por otros pacientes. Los días laborales, un autobús rosa traslada a los pacientes en distintas fases de recuperación —algunos con muletas y otros en silla de ruedas— desde el vestíbulo del hotel hasta sus citas.
Los retos llegan en la fase postoperatoria, dijo Paley, y añadió que los cirujanos tienen que anticiparse y responder a las posibles complicaciones.
“Los pacientes quieren más longitud, y te presionarán para que sigas alargando, a riesgo de perder la función”, dijo. “El médico tiene que resistirse firmemente a eso”.
Trinh tenía formas de pasar el tiempo durante sus muchas horas de recuperación. Empezó un máster a distancia en la Universidad A&M de Texas. Se unió a un grupo de chat con otros huéspedes del hotel que también eran pacientes. “El mundo exterior pensará que estás loco por hacer esto, pero aquí conoces a gente que tiene los mismos objetivos”, dijo.
Y registró meticulosamente sus progresos y sus síntomas, y los compartía con otros miembros de un servidor de Discord dedicado al alargamiento de extremidades.
Su creador, Victor Egonu, antiguo paciente de alargamiento de extremidades, dijo que quería que su plataforma, Cyborg 4 Life, ayudara a los futuros pacientes a comprender la realidad de la cirugía de aumento de estatura.
Para la mayoría de los pacientes, el procedimiento era “algo privado”, dijo Egonu. “Ahí es donde pueden reunirse y hablar entre ellos sobre el tema y socializar sin hacerlo en persona”.
Aunque incómodo, Trinh parecía estar recuperándose bien al principio. “Día 29”, escribió. “El sueño sigue muy inestable”.
Pero las molestias se convirtieron en agonía el día 56, cuando le ardió la espinilla izquierda. “EL DOLOR DE NERVIOS ES LO PEOR”, escribió.
Para entonces, había alargado cada uno de sus fémures 47 milímetros.
Trinh interrumpió el régimen. Tumbado en una habitación de hotel con hielo en la pierna, se sintió decaído. Aún no había alcanzado su objetivo —un aumento de 7,5 centímetros—, pero temía causar un daño permanente a sus nervios.
Otros en el chat de Discord dijeron que ellos también habían sufrido daños en los nervios y lo animaron a mantener una actitud positiva.
Para su alivio, el ardor desapareció al cabo de unos días. Siguió adelante.
En agosto, unos tres meses después de la operación, había alargado sus piernas casi 7,5 centímetros.
La vida después de la operación
Cinco meses después de la operación, Trinh acudió a su última revisión con Craig Robbins, el cirujano que había supervisado su alargamiento. Seguía usando muletas, pero podía caminar.
Y ahora medía exactamente 1,75 metros, aproximadamente la estatura promedio de un hombre estadounidense.
Trinh aún no había terminado del todo el proceso. Había que quitarle los implantes de los huesos. Dijo que aún tenía la espinilla izquierda parcialmente entumecida, lo cual había aceptado que podía ser permanente. Seguía sintiendo tirantez en la pelvis cuando hacía trotaba.
En enero, ocho meses después de la operación, Trinh hizo una excursión de 35 kilómetros en un bosque de Texas. Se sorprendió de cuán mejor se sentía con pantalones cortos.
Su recuperación, dijo, había ido especialmente bien. (Algunos pacientes con el mismo cronograma aún estaban trabajando para poder trotar, dijo).
La gente que lo conocía se dio cuenta, por supuesto, de que estaba más alto. Era sincero con algunos, y se contenía con otros. Pero dijo que el “gusanillo” por su estatura había desaparecido.
“Estoy justo en el promedio, donde tengo que estar”, dijo. “Es una sensación agradable”.
A veces se preguntaba si sus piernas aún lucían proporcionadas. Todavía no había descartado una segunda operación, esta vez en las tibias, para corregir sus piernas arqueadas.
Sería una ventaja, dijo, si eso lo hiciera aún más alto.
Matt Yan colaboró con reportería.
es una reportera del Times radicada en Londres, cubre las noticias de última hora y otras tendencias.
Audio produced by Tally Abecassis.
Matt Yan colaboró con reportería. Audio produced by Tally Abecassis.
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]