Los alimentos fermentados viven un momento de oro. El kimchi apareció en casi todos los rankings de superalimentos de los últimos años, el kéfir se convirtió en protagonista de las dietas antiinflamatorias y la kombucha pasó de ser un producto de nicho, para conocedores, a ocupar góndolas enteras en supermercados. El argumento de venta es que son buenos para el intestino, pero una reciente advertencia de la British Heart Foundation (BHF) —una de las organizaciones de referencia en salud cardiovascular a nivel mundial— llamó la atención.

En un comunicado emitido a finales de marzo, la institución marcó que algunos de los alimentos más populares para la salud intestinal, como el kimchi, el chucrut, los yogures con fruta, la kombucha y los smoothies, pueden venir con una trampa que eleva el riesgo cardiovascular. Lo que sí aclara es que no son malos en sí mismos, sino en su versión industrializada.

El problema son los envasados

Para entender el aviso de la BHF hay que separar dos cosas: lo que el alimento fermentado hace por naturaleza y lo que el producto envasado contiene en la práctica.

Los alimentos fermentados son, en principio, beneficiosos. Las bacterias beneficiosas del intestino producen ácidos grasos de cadena corta durante la digestión, que se asocian a menor inflamación, mejor metabolismo y mejor salud cardiovascular, explica la British Heart Foundation. Y el sitio especializado Medical News Today agrega que ciertas cepas probióticas presentes en estos alimentos pueden ayudar a reducir la producción de TMAO, un compuesto vinculado a la aterosclerosis, además de modular la inflamación intestinal.

El problema aparece cuando ese alimento fermentado viene en un frasco de supermercado. El kimchi y el chucrut tradicionales se elaboran con grandes cantidades de sal, y su consumo frecuente o en porciones grandes puede elevar la presión arterial, un factor de riesgo conocido para el infarto y el accidente cerebrovascular.

Con la kombucha ocurre algo similar pero por otro camino: si bien puede ser una alternativa más saludable que las bebidas azucaradas, muchas marcas comerciales contienen azúcar añadida, y algunos yogures con fruta y smoothies envasados también elevan la glucemia más rápido de lo esperado.

No son dañinos, pero...

Si bien la organización no dice que sean dañinos, da información sobre la composición de cada uno de estos alimentos para que, al consumirlos, se pueda tener en cuenta.

Cómo sacarles el máximo provecho sin el costo cardiovascular

La conclusión de la dietista especializada en cardiología Michelle Routhenstein, citada por Medical News Today, es que la clave está en la selección consciente del producto, las porciones y las combinaciones para maximizar los beneficios tanto intestinales como cardíacos.

En resumen: hay que leer etiquetas antes de comprar, preferir versiones caseras cuando sea posible, y no asumir que “fermentado” o “probiótico” en el rótulo garantiza que el producto sea saludable en su totalidad.