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Ir al cine, al teatro o a museos podría mantener el cuerpo más joven

Un estudio en casi 1.900 adultos en Inglaterra asoció ir al cine, al teatro y a museos con una edad fisiológica menor.

17.07.2026 08:30

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Cada vez que alguien elige pasar la tarde en un museo o meterse en una sala de cine, piensa que está solo alimentando su diversión o el ocio. O incluso hoy, en la era de la productividad, hay quienes pueden sentir algo de culpa porque no están haciendo nada "productivo". Sin embargo, un estudio reciente muestra que, en realidad, esto podría estar contribuyendo a que su cuerpo funcione como el de una persona unos años más joven.

El trabajo analizó a casi 1.900 adultos mayores de 50 años en Inglaterra, fue publicado en el Journal of Epidemiology and Community Health y lo realizaron investigadores del Instituto de Ciencia de Tokio, en Japón. Según el análisis, quienes iban con cierta regularidad al cine, al teatro, a conciertos o a museos tenían, en promedio, una "edad fisiológica" menor que la de quienes casi no participaban de esas actividades.

Los autores lo presentan como el primer estudio longitudinal que examina esta relación teniendo en cuenta, además, características estables de cada persona que no suelen medirse.

Qué es la edad fisiológica

Todos cumplimos años al mismo ritmo, eso está claro, pero los cuerpos no envejecen todos igual. La edad cronológica es simplemente la cantidad de años vividos, mientras que la edad fisiológica intenta reflejar qué tan bien está funcionando el organismo, y puede ser mayor o menor que la del documento. Dicho de otro modo: dos personas nacidas el mismo año pueden tener edades fisiológicas distintas según cómo vivieron y cómo está su cuerpo hoy.

Para estimarla, en este estudio se midieron 10 indicadores de salud física en cada participante, entre los que estuvieron la presión arterial, la capacidad pulmonar, el colesterol LDL, la hemoglobina glicosilada, el índice de masa corporal, la fuerza de agarre de la mano y la velocidad al caminar. Con esos datos se armó un único puntaje de edad fisiológica.

La información se tomó de un banco de datos que es fuente inagotable: el Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento (ELSA), que sigue desde hace años a una muestra representativa de personas de 50 años en adelante, con mediciones tomadas en distintas oleadas de encuestas entre 2004 y 2009.

A cada participante se le preguntó con qué frecuencia iba al cine, a un museo o galería de arte y al teatro, un concierto o la ópera. Cada actividad se puntuó de 0 (nunca) a 5 (dos veces por mes o más), lo que daba un puntaje total de participación cultural de 0 a 15.

Quienes tenían mayor participación —al menos cada pocos meses— mostraron una edad fisiológica promedio de 66,9 años. Entre los que participaban poco, el promedio trepaba a 69,9. Es decir, unos tres años de diferencia.

Según informa el sitio Science Daily en base a la investigación, los participantes con mayor compromiso cultural también tenían más probabilidades de ser mujeres, tener un estatus socioeconómico más alto, estar empleados y gozar ya de una mejor salud en general.

Y también se ajustaron los datos en función de factores como los ingresos familiares, el empleo y las enfermedades crónicas. Luego de hacerlo, los investigadores descubrieron que cada aumento de un punto en la puntuación de participación cultural se asociaba con una reducción de 0,085 años (31 días) en la edad fisiológica.

Es claro que el factor económico incide en la medición y los autores lo reconocen. Quienes tienen mayor disponibilidad de dinero pueden afrontar de manera más holgada los gastos de entradas, transporte y demás. Sin embargo, es importante reconocer que tanto en el Reino Unido como aquí, quienes desean pasear y disfrutar de su tiempo libre, tienen opciones gratuitas o económicas para hacerlo.

Entonces, ya sea con o sin dinero, salir a actividades culturales suele fortalecer los vínculos sociales, algo que se asocia de forma consistente con mejor salud en la vejez. También puede empujar hábitos de vida más saludables como moverse, salir de casa, mantener una rutina, y sostener un mejor estado de ánimo.

Cualquiera de esos caminos, o su combinación, podría traducirse en un envejecimiento más lento del organismo. En el propio artículo, los investigadores remarcan que la magnitud del efecto no es despreciable: "El impacto puede ser comparable al de la actividad física frecuente", escribieron.