AgregarSuscribite al canalWhatsApp AgregarAgreganos en GoogleGoogle

El amor no es todo

Imagen corporal y sexualidad en pareja: por qué sentirse bien con el cuerpo no alcanza

Aceptar el propio cuerpo ayuda, pero lo que más pesaría en la satisfacción de la pareja es animarse a decir qué se quiere y qué no.

24.09.2026 08:30

Lectura: 4'

Compartir en

Una pareja puede quererse, estar comprometida y aun así tener una vida sexual que se va apagando sin que ninguno de los dos sepa muy bien por qué. A veces el problema no está en el vínculo, sino en algo más silencioso: cómo se siente cada uno con su propio cuerpo. Así lo planteó la terapeuta sexual Sari Cooper, directora del Center for Love and Sex de Nueva York.

En la terapia de pareja suele ponerse el foco en los patrones de comunicación, los estilos de apego o los traumas del pasado, pero hay otro factor que aparece con frecuencia y a menudo pasa desapercibido: la imagen corporal negativa. Muchas personas con bajo deseo o dificultades para conectar sexualmente no tienen problemas con el amor que sienten por su pareja, sino con la falta de comodidad y seguridad que sienten consigo mismas, explicó en un artículo publicado en Psychology Today.

Eso puede traducirse en evitar iniciar un encuentro, expresar claramente el deseo o incluso marcar límites.

Cómo influye la imagen corporal en la vida sexual

Cooper apoyó su planteo en una investigación publicada en diciembre de 2025 en la revista Behavioral Sciences, encabezado por el investigador italiano Marco Rizzo. Allí participaron 473 adultos de entre 18 y 49 años que estaban en una relación heterosexual, y respondieron cuestionarios sobre cuatro aspectos:

  • la apreciación de su cuerpo
  • su autoestima sexual
  • su asertividad sexual
  • su satisfacción con la relación.

Los resultados mostraron que quienes tenían una mirada más positiva sobre su cuerpo también tenían una mayor autoestima sexual, se sentían más seguros de sí mismos en el terreno sexual, y a través de ella se vinculaba de forma indirecta con una mayor asertividad. Pero esa seguridad, por sí sola, no se asoció con una relación más satisfactoria.

En palabras de los autores, tal como las citó Cooper: “La asertividad sexual, pero no la autoestima sexual, se asoció positivamente con la satisfacción en la relación”. Según el artículo científico, el patrón fue similar en varones y mujeres.

Qué es la asertividad sexual y por qué importa

En el estudio, la asertividad sexual se midió como la capacidad de tomar la iniciativa en el sexo y de rechazar lo que no se desea. Para Cooper, la diferencia entre sentirse seguro y actuar en consecuencia es clave, tanto en esta investigación como en la práctica clínica. La confianza interna es valiosa, planteó, pero lo que marca la diferencia es poder expresarla con una comunicación clara.

La terapeuta lo ilustró con frases concretas. “Tener la valentía de decir 'te deseo', 'no me gusta ese tipo de contacto' o 'esta estimulación se siente bien' requiere confianza en la capacidad de comunicarse y confiar en que la pareja escuchará sin ponerse a la defensiva, minimizar ni manipular”, escribió.

Porque además, es clave analizar qué pasa cuando no se habla de lo que se quiere. Al no tener claridad sobre lo que cada uno desea y sobre los límites de un encuentro consensuado, según Cooper, las parejas suelen caer en patrones que desgastan la intimidad:

  • La evitación, que el otro vive como un rechazo personal.
  • El sexo por obligación, cuando se accede sin ganas.
  • El resentimiento acumulado, que con el tiempo puede volverse pasivo-agresivo o agresivo.
  • Encuentros no consensuados o coercitivos.

Qué implica cuidar la intimidad en la pareja

Tanto en los estudios como en su experiencia clínica, según Cooper, una imagen corporal negativa suele ir de la mano de dificultades para comunicarse, y la evitación o la dificultad para expresar preferencias pueden erosionar la intimidad con el tiempo.

A su entender, mejorarla no pasa solo por cuidar la imagen corporal. También implica aprender a expresar con palabras y gestos los matices de lo que se desea, y a escuchar al otro sin sentirse presionado a aceptar de inmediato o a complacer. Desarrollar esa “propia voz sexual”, concluyó, contribuye a una mayor satisfacción en la relación y en la vida sexual.