El último informe de la Organización Mundial de la Salud confirma avances en la lucha contra la hepatitis viral: desde 2015, las nuevas infecciones por hepatitis B han caído un 32% y las muertes por hepatitis C un 12%.

Sin embargo, la enfermedad sigue siendo un problema de salud pública global: en 2024, unas 287 millones de personas vivían con infecciones crónicas por hepatitis B o C.

Una carga aún elevada

Pese a los progresos, el impacto sigue siendo significativo:

1,34 millones de muertes en 2024.

1,8 millones de nuevas infecciones anuales.

Más de 4.900 contagios diarios.

Las hepatitis B y C representan el 95% de las muertes relacionadas con esta enfermedad.

Desigualdad en el acceso a tratamiento

Uno de los principales desafíos es la brecha en atención médica:

Menos del 5% de pacientes con hepatitis B recibe tratamiento.

Solo el 20% de quienes tienen hepatitis C han accedido a terapias desde 2015.

Según Tedros Adhanom Ghebreyesus, el progreso es “demasiado lento y desigual”, con millones de personas sin diagnóstico ni tratamiento.

África: el epicentro de la hepatitis B

El informe destaca una fuerte concentración regional:

África representa el 68% de nuevas infecciones por hepatitis B.

Solo el 17% de los recién nacidos recibe la vacuna al nacer.

Esto evidencia fallas estructurales en cobertura sanitaria y prevención.

Con información de Agencias