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Gatos con sobrepeso: por qué el apego de sus dueños puede jugar en contra

Los dueños de gatos con kilos de más muestran un apego más fuerte hacia ellos. Veterinarios explican qué papel juega la comida.

22.10.2026 13:46

Lectura: 5'

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Pasadas las cinco de la mañana, el gato se sienta frente al plato vacío y empieza a maullar con una insistencia que cualquiera que conviva con uno conoce de memoria. Seguramente, la escena se repita más de una vez en la madrugada, luego en la tarde, cuando alguien abre la heladera, y otra vez de noche. Servirle un poco más o sumar un premio parece lo más natural del mundo: es una forma de responderle, de mimarlo, de demostrarle que se lo quiere, pero quizá no sea buena idea.

Ese “cariño” podría ser la razón de que el michi esté con algunos kilos de más y de que el veterinario nos llame la atención.

Esto, que le pasa a la mayoría de las personas que tienen gatos, motivó un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, que visitaron, casa por casa, a 192 gatos adultos y sanos de la isla de Zelanda. Encontraron que los dueños de los animales con exceso de peso estaban, en promedio, más apegados a ellos que quienes tenían gatos con un peso adecuado. El trabajo se publicó en marzo en la revista Frontiers in Veterinary Science.

Gatos con sobrepeso y dueños más apegados

En lugar de confiar en la mirada de los dueños, el peso de cada gato lo evaluaron estudiantes avanzados de Veterinaria que fueron entrenados para hacerlo. En cada visita hicieron una revisión física de los animales, mientras los dueños respondieron un cuestionario sobre la rutina y la alimentación del gato y sobre su propio vínculo con él, medido con una escala que se usa desde hace décadas para evaluar el apego hacia las mascotas.

Al cruzar los datos, el 35% de los gatos tenía exceso de peso u obesidad, y sus dueños puntuaron más alto en apego. Según los cálculos del equipo, el riesgo estimado de que el gato tuviera kilos de más era de 27% entre los dueños menos apegados y llegaba a 44% entre los más apegados.

La asociación se mantuvo incluso al considerar si el gato vivía encerrado, algo que, según los autores, puede a la vez estrechar el vínculo y favorecer el aumento de peso.

¿Por qué engordan los gatos que viven adentro?

Para un gato común de pelo corto, de esos mestizos que abundan en cualquier casa, vivir siempre adentro marcó una diferencia desde muy temprano. Los que no salían nunca, o solo lo hacían con correa, tenían un riesgo estimado de exceso de peso de más del 70% ya al año de vida.

Los que podían salir arrancaban con un riesgo muy bajo, que fue subiendo de a poco hasta alcanzar su punto máximo cerca de los siete años. En los gatos de raza, en cambio, el riesgo fue bajo en general.

La forma de alimentarlos tampoco ayudaba: más de la mitad de los dueños nunca había pensado cuánta comida darle al gato o le servía cuando pedía, y la mayoría nunca había hablado de su peso en la consulta veterinaria.

Con esos resultados, los autores recomendaron racionar la comida diaria desde edades tempranas en todos los gatos castrados, y eventualmente optar por alimentos menos calóricos, en especial cuando no tienen acceso al exterior, algo habitual entre los que viven en apartamentos.

Cuando la comida se vuelve una forma de cariño

En un artículo publicado en The Conversation, Deborah Linder, veterinaria nutricionista y directora de la Clínica de Obesidad para Animales de la Universidad Tufts, en Estados Unidos, contó el caso de un hombre que trabajaba en el mundo del fitness y llegó a la consulta con una gata de casi nueve kilos.

Al ver el alto peso del animal, le dijo claramente que si la gata fuera uno de sus clientes de fitness, él le exigiría ejercicio y nada de premios. Pero al preguntarle por qué no lo hacía con su mascota, contestó: “Bueno, doctora, es que… me maúlla”.

Linder escribió que en ese momento entendió que tenía que enfocarse “menos en la mascota y más en la relación entre las personas y sus mascotas”. “Los dueños a menudo dicen que no les importa si su mascota está ‘gorda’". Mi trabajo es entonces hacerles saber que queda menos tiempo para dar ese amor”, agregó.

En ese sentido, el veterinario Ernie Ward, fundador de la Asociación para la Prevención de la Obesidad en Mascotas (APOP, por su sigla en inglés), explicó: “Tenemos un vínculo emocional con la comida que es exclusivo de la especie humana (...). Naturalmente, trasladamos ese contexto a nuestras mascotas. Pero ellas no celebran aniversarios. Simplemente aman la comida”.