Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Solo, pero bien

Gabriel Rolón: “No conozco ninguna pareja sana entre personas que no saben estar solas”

El psicoanalista argentino remarcó que no existe la completud en el ser humano y, por más enamorados que estemos, siempre estamos solos

21.01.2026 07:35

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2026-01-21T07:35:00-03:00
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“Tu me completas”, le dijo Jerry Maguire a Dorothy en la escena más romántica de la película y todos suspiramos. Sin embargo, visto en perspectiva, quizá no sea tan ideal ese amor. De hecho, en una reciente entrevista que dio el psicoanalista y escritor argentino Gabriel Rolón, hablando de las personas que se ponen en pareja, afirmó: “Cuando alguien me dice que ‘ahora sí se siente completo’, le digo ‘ahí te fuiste al diablo, ahí te empezaste a mentir’, porque la completud no es una experiencia que podamos tener”.

Tras publicar su último libro, titulado La Soledad, el psicoanalista argentino viene reflexionando profundamente sobre las relaciones de pareja y la necesidad de cada uno de estar solo. Pero no solo  como sinónimo de soltero, sino en el sentido de disfrutar de estar un rato consigo mismo.

“Hay una soledad que yo decidí llamar la soledad con minúscula, que es la soledad sin otros. Es decir, es el ‘estoy solo porque estoy sin pareja, estoy sin amigos, elijo estar solo, estar sin los demás (...)’ y hay otra soledad que para mí es la soledad existencial, la soledad con mayúscula, esa a la que estamos condenados por el hecho de ser humanos”, explicó Rolón en el podcast La Fórmula.

El argumento que maneja es claro: “Vos nunca, jamás, vas a poder estar con nadie que haga desaparecer la sensación de soledad que te recorre, porque nacemos solos, vivimos solos, amamos solos, morimos solos”. Entonces, afirma Rolón, aunque uno esté “abrazado por un amor —con Z y con S en los dos sentidos—, si mira hacia adentro y cierra los ojos, se va a dar cuenta de que está solo”.

“No conozco a nadie, por muy enamorado que esté, que en algún momento, aun con su pareja, no se sienta solo”, dijo el psicólogo y escritor, y apuntó a algo que todos sabemos, pero que solemos olvidar seguido: “Los seres humanos tenemos la tendencia a idealizar todo, y dentro de las cosas que idealizamos está el amor”.

Si Rolón hubiera sido el terapeuta de Jerry Maguire, probablemente le hubiera dicho que es imposible que se sienta completo por Dorothy. “Un buen amor, el mejor de los amores, no es más que el encuentro de dos solitarios que deciden compartir sus soledades por un rato, no esperando completarse, simplemente esperando caminar juntos por la vida, que es un lugar también solitario y difícil”, dijo en la entrevista (y quizá le diría en consulta al personaje interpretado por Tom Cruise).

Solo, pero bien

El autor de libros como La Felicidad o El precio de la pasión agregó que “las parejas que son bellas, son parejas compuestas por personas que pueden estar muy bien solas”. “No conozco ninguna pareja sana entre personas que no saben estar solas”. “¿Sabés cuánto te podés sentir tranquila estando con alguien? Cuando decís ‘estoy bien solo, pero quiero estar con vos’”, aseguró.

Y parece sencillo cuando lo dice, pero la vida muestra que no es tan así. De hecho, hay muchos mandatos culturales que siguen marcando la necesidad de no estar solos, porque “me miran raro; porque ya tengo edad como para estar con alguien”. Pero Rolón marca un punto clave, que devuelve el aire a los solteros eternos y a aquellos que defienden su soledad: “Alguien que sabe estar bien solo mete mucho miedo, porque es menos manejable”.

Esas personas que disfrutan y confían en su soledad, son personas que “van encontrando seguridad y firmeza en la vida a partir de apoyarse en sí mismos”, dijo el psicoanalista. “Y eso a mí me parece maravilloso porque el que está bien apoyado sobre sí mismo es el que después puede tender la mano desde un lugar de seguridad y construir y permitir”. Sin embargo, aclaró que “estar bien en uno mismo no es lo mismo que no necesitar de nadie; el ser humano siempre va a necesitar de alguien más”.

No sos vos, soy yo

Un punto clave y altamente determinante del bienestar de las relaciones de pareja es la confianza. Pero la necesidad de soledad, a veces, se puede colar y hacer estragos. Rolón puso el ejemplo de una pareja en la que uno de los integrantes le dice al otro que quiere ir solo a ver una película, por ejemplo. O que va a salir a dar una vuelta. Y al “¿te acompaño?", responde: “No, prefiero ir solo”.

“¡Uy, noo! ¿Qué va a hacer? ¿A quién va a llamar por teléfono? ¿En qué andará? Nos agarran todos los miedos del mundo”, dijo el psicoanalista, pero apuntó que eso, entre dos personas que se aman y tienen acuerdos claros y confianza, no debería pasar. La respuesta sana sería: “Necesitas ese momento, es tuyo. Dale, acá estoy cuando vuelvas”.

“Tenemos que ser respetuosos de la soledad del otro. No ver ese pedido de soledad como un desprecio, un ‘no quiero estar contigo’. Porque es un ‘quiero estar conmigo’”, remarcó.


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