Son recién nacidos que ya tienen el alta médica, pero no pueden irse del Hospital Pereira Rossell o del Hospital de Maldonado con su familia biológica. Esperan, internados, una resolución judicial que defina quién se hará cargo de sus cuidados, pero afortunadamente no están solos durante ese tiempo —que puede ser de días, semanas o meses—, ya que siempre hay una persona para mimarlos o acunarlos.
Esa es la tarea de los más de 400 voluntarios de la Fundación Canguro, que alcanzó a los mil bebés acompañados y lanzó una campaña para generar conciencia respecto a que “el llanto de un bebé no puede esperar”.
Pamela Moreira, fundadora y presidenta de la organización, contó que todo empezó casi por casualidad, allá por 2016: “Hacía un tiempo que estaba yendo a un hogar de INAU y cada vez que preguntaba de dónde venían esos bebitos, la respuesta era siempre la misma: del Pereira Rossell”. Un día decidió ir al hospital y se encontró con esa realidad: esos bebés estaban privados, la gran mayoría del tiempo, del cuidado de su familia de origen.
“Ahí se me ocurrió esta idea muy simple, que era armar un grupo de personas que podamos venir y acompañarlos”, relató y puso en marcha esta iniciativa, que va creciendo con el paso de los años. Hoy son más de 400 las personas que colaboran en los distintos proyectos que llevan adelante:
- Sala Canguro en el Pereira Rossell, donde se brinda nutrición afectiva y cuidados a bebés en alta vulnerabilidad social.
- Grupo Piel a Piel: que brinda acompañamiento a recién nacidos que aún no tienen alta médica y permanecen en áreas críticas del Centro Hospitalario Pereira Rossell.
- Prematuros menores de 1500 gramos: apoyo a mamás y familias de bebés prematuros de alto riesgo.
- Sala de lactancia: da infraestructura y acompañamiento las 24 horas para mamás con hijos hospitalizados.
- Grupo de recepción de donaciones: clasificación y gestión de artículos para bebés de 0 a 3 meses.
- Sala Canguro en el Hospital de Maldonado: el mismo trabajo de nutrición afectiva, en el este del país, desde octubre de 2021.
La campaña 2026: un monitor que escucha
Este miércoles, la fundación presentó una pieza audiovisual protagonizada por una canguro real, con creatividad de la productora Cámara/TBWA.
La campaña utiliza el monitor para bebés —ese dispositivo que tantas familias utilizan y que ayuda a controlar al pequeño mientras está solo— como recurso narrativo para mostrar dos cosas a la vez: la urgencia con la que un recién nacido reclama atención y la disposición permanente de los voluntarios para responder a esa demanda.
El lanzamiento fue parte de un desayuno que marcó el inicio del Mes de la Primera Infancia y abrió una nueva instancia de recaudación de fondos para sostener el trabajo en los hospitales Pereira Rossell de Montevideo y Dr. Elbio Rivero de Maldonado.
A eso se sumarán otras acciones a lo largo del mes. En los próximos días, las letras de Montevideo de la rambla de Pocitos serán intervenidas por la artista plástica Mariela Kruchik, que tomará como hilo conductor las formas, los colores y los rayones característicos de los primeros trazos infantiles.
Además, varios edificios y monumentos del país se iluminarán de celeste, que es el color de la fundación: el Palacio Legislativo, los Dedos de Punta del Este, la Intendencia de Canelones, el cartel de San José y el puente de la Piedra Alta de Florida, entre otros puntos.
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]