"No apto para cardíacos"

Estrés mundialista: ¿Un partido de Uruguay puede causar un infarto?

Mundial de Fútbol, estrés y salud cardiovascular: qué pasa cuando un partido de la Celeste se vive con el corazón en la garganta

17.06.2026 07:26

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Por Patricia Vicente

Hacía solo unos minutos, Luis Suárez había “atajado” la pelota que nos iba a dejar eliminados y las pulsaciones de todos los uruguayos estaban al tope. Ahora Sebastián Abreu se aprontaba para patear un penal clave y desde el Cerro a Bella Unión todos aguantamos la respiración hasta que la picó y no hubo electrocardiograma que resistiera. Los corazones uruguayos se pusieron a prueba en aquel memorable partido ante Ghana, en el Mundial de Sudáfrica. Porque, como canta Jaime Roos, cuando juega Uruguay “corren las agujas, corre el corazón”. Pero más allá del folclor futbolero y mientras se juega el Mundial 2026, ¿qué dice la medicina sobre el efecto de esos partidos extra emocionantes en la salud cardíaca?

Carlos Américo, médico cardiólogo, imagenólogo cardiovascular y actual presidente de la Sociedad Uruguaya de Cardiología, lo explicó así a Montevideo Portal: “Un partido muy emocionante genera una descarga de adrenalina y otras catecolaminas que aumentan la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el trabajo del corazón. Es una especie de ‘prueba de esfuerzo emocional’”.

En la mayoría de las personas eso queda en nervios, solamente. “En personas sanas suele ser una respuesta transitoria y bien tolerada, pero en quienes tienen enfermedad cardiovascular puede actuar como desencadenante de síntomas o eventos”, advirtió.

Ese detalle no es menor si tomamos en cuenta que en Uruguay las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres (solo superadas por el cáncer). Según los datos del Informe de Mortalidad por Enfermedades del Sistema Circulatorio en el Uruguay 2024, elaborado por la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, las enfermedades cardiovasculares representaron el 23,3% del total de las causas de muerte, con 8.397 fallecimientos.

¿Puede entonces un partido provocar un infarto? El especialista dijo que hay que ser cauteloso al hablar de ese tema. “Existe evidencia de que situaciones de estrés emocional intenso pueden asociarse a un aumento transitorio del riesgo de infarto, arritmias o descompensaciones cardiovasculares. Sin embargo, el riesgo absoluto sigue siendo bajo”, explicó.

Américo dijo que “depende de la intensidad del estrés y, sobre todo, de la condición previa de cada persona”. Y agregó una clave que ordena el panorama: “No se trata de generar alarma, sino de aprovechar estas instancias para promover prevención cardiovascular”.

Foto: Alberto Boal / EFE

Foto: Alberto Boal / EFE

El estrés del partido y Mejor no lo miro

Hay quienes, por las dudas, prefieren no mirar los partidos de Uruguay en el Mundial. “Algunas personas con antecedentes de infarto, arritmias o ansiedad importante prefieren evitar situaciones que les generan un estrés excesivo”, reconoció el cardiólogo. Pero aclaró que no hay una indicación universal en ese sentido: “No existe una recomendación general de no mirar fútbol. Lo importante es que cada paciente conozca sus límites, siga los controles médicos y consulte si presenta síntomas durante o después de los partidos”.

Para quien ya tiene un diagnóstico, un partido como aquel Uruguay-Ghana puede funcionar como recordatorio antes que como amenaza, dijo. “Para una persona con enfermedad cardiovascular conocida puede ser una oportunidad para tomar algunas precauciones simples: descansar adecuadamente, tomar la medicación indicada, evitar excesos y buscar estrategias para manejar el estrés”, enumeró el especialista.

Ahora, si los nervios te ganan y la clasificación se complica, Américo fue claro: “No recomiendo automedicarse. Si una persona tiene ansiedad significativa, debe conversarlo previamente con su médico”.

En medios argentinos y españoles reportan que en mundiales anteriores hubo un aumento de las consultas por razones cardíacas tras partidos de alto voltaje. Incluso hay un estudio científico realizado con datos de Alemania en 2006 que documentó algo similar. Pero en Uruguay no hay cifras al respecto. “Existen publicaciones internacionales que muestran aumentos de consultas cardiovasculares y eventos durante competiciones deportivas de gran relevancia. En Uruguay no contamos con registros sistemáticos específicos para este fenómeno, aunque muchos médicos hemos observado situaciones similares de manera anecdótica en guardias y servicios de emergencia”, dijo el presidente de la SUC al ser consultado sobre este punto.

una picadita de infarto (no la de Abreu)

El cardiólogo introdujo además un matiz que suele quedar fuera de la conversación cuando hablamos de lo que genera el fútbol, y es que muchas veces el problema no es el partido en sí, sino lo que lo rodea. “Probablemente, importe tanto o más que el propio estrés. El consumo excesivo de alcohol, tabaco, comidas muy saladas, embutidos y snacks puede elevar la presión arterial, favorecer arritmias y aumentar el riesgo cardiovascular”, dijo sobre las acostumbradas picadas y los excesos asociados a las previas y el asadito postpartido.

Freepik

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De todos modos, Américo no es partidario de prohibir nada. “El partido es una buena oportunidad para disfrutar, pero también para hacerlo con moderación”, remarcó.

En ese terreno hay otro factor que suma riesgo y actúa en silencio. La hipertensión arterial es un problema de salud extendido en Uruguay y, sin embargo, buena parte de quienes la tienen ni siquiera lo saben. Según la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, el 36,6% de los uruguayos vive con hipertensión y apenas una de cada tres personas lo sabe y se trata.

Consultado sobre esto, Américo marcó que “en contextos de estrés emocional intenso, una presión arterial mal controlada puede aumentar aún más el riesgo de complicaciones. Por eso es tan importante controlar la presión periódicamente”.

Y la cabecita

Hay un motivo de cuidado más respecto a lo que genera un partido de la Celeste en el Mundial y es el que une el pulso con la cabeza. “La ansiedad puede aumentar la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la percepción de síntomas, mientras que los síntomas cardíacos generan más ansiedad. Es una relación bidireccional”, describió el cardiólogo.

Por eso, el cuidado no se agota solo en lo físico: “La salud cardiovascular incluye tanto el cuidado físico como el bienestar emocional”, apuntó.

Pese a todo, el especialista recalcó que estas son oportunidades para disfrutar y que, si bien hay que cuidarse, no hay que generar alarma. “Porque es mayor el riesgo de perderse una hazaña de Uruguay como aquel penal del Loco Abreu, que el riesgo de un evento cardiovascular”, aseguró.