Mientras vivimos cada vez más acelerados y pasando de una actividad a otra, casi sin tiempo de parar a cuidarnos, es muy probable que olvidemos que el cuerpo y las emociones están unidos. Sobre eso habló Cristina Giner, experta en yoga, y recomendó realizar gestos físicos muy simples, pero que tendrán un impacto grande en nuestro bienestar.
Entrevistada en el portal Cuerpomente, Giner dijo que estirar la espalda o abrir el pecho para respirar más profundamente, tiene un impacto directo en nuestra salud mental y en la forma en que enfrentamos el estrés cotidiano.
“El estrés colapsa el cuerpo y, al mismo tiempo, si el cuerpo está bloqueado, también afecta a cómo nos sentimos”, sostuvo.
La postura como reflejo emocional
Muchas veces, el cansancio o la angustia se manifiestan físicamente: los hombros se caen y el pecho se cierra. Según Giner, realizar el movimiento inverso puede ser transformador. Estirar la espalda y abrir el pecho no es solo un ejercicio físico, sino una herramienta para cambiar nuestro estado interno, dijo.
“Parar un momento a respirar puede cambiar cómo te sientes”, agregó la experta y explicó que para hacer esa pausa no se requiere de ninguna infraestructura. Lo único necesario es la intención consciente de reconectar con el presente.
Para Giner, el bienestar comienza por permitirnos esos espacios de silencio en medio del ruido diario.
Respirar para recuperar el control
La respiración es una parte clave del bienestar y del control sobre las emociones. “Respirar es volver al cuerpo”, definió Giner y recordó que muchas veces, sin darnos cuenta, respiramos “de forma muy superficial”. “En cambio, una respiración más profunda, desde el abdomen y pasando por las costillas, nos ayuda a calmarnos”, apuntó.
Al enfocarse en la apertura torácica, se facilita una respiración más profunda y eficiente. La práctica constante de estos estiramientos permite liberar tensiones acumuladas en la columna y eso se traduce en una mente más clara y un cuerpo menos rígido.
La falta de tiempo no es excusa
Ante estos consejos, la mayoría de las personas suele responder que no tiene tiempo para implementarlos, pero ella aclara que no se trata de dedicar horas, sino de integrar momentos de consciencia.
“Yo creo que el yoga ayuda a encontrar espacios de calma dentro del torbellino de nuestras agendas. A veces decimos que no tenemos tiempo, pero son pequeños momentos: parar un instante en la oficina, hacer una postura sencilla con la silla, respirar un poco o probar un pequeño equilibrio mientras esperas en una cola. Son gestos muy pequeños que ya te dan fortaleza, coordinación y calma”, dijo.
Cuando le preguntaron cómo se puede integrar la práctica de yoga en el día a día en pasos sencillos, recomendó: "Simplemente tomar conciencia al despertarte”. “Ese momento en el que pasas de estar dormido a estar despierto es importante, y muchas veces ni nos damos cuenta. Puedes quedarte unos minutos en la cama, estirarte un poco, notar cómo está tu cuerpo y cómo es tu respiración”, agregó.
Giner indicó que no hacen falta más que cinco minutos “para estirarte, hacer una pequeña torsión o sentarte al borde de la cama y mover un poco la columna”.
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