Un estudio realizado por científicos del Institut Pasteur de Montevideo y el Hospital Pereira Rossell aporta nueva evidencia sobre cómo se desarrolla la comunidad de bacterias de intestino (microbiota intestinal) en los recién nacidos de muy bajo peso, un grupo especialmente vulnerable que representa hasta 70% de la mortalidad neonatal a nivel mundial. El artículo se publicará próximamente en la revista internacional Infection and Immunity.
Este 17 de noviembre se conmemora el Día de la Prematuridad, una fecha para visibilizar la situación de los bebés nacidos antes de tiempo y la importancia de ofrecerles atención neonatal de calidad. Las complicaciones de la prematuridad son la principal causa de muerte neonatal. En las Américas se registran 1,2 millones de nacimientos prematuros, que requieren de atención especializada y cuidados específicos que les permitan sobrevivir, crecer y desarrollarse saludablemente.
Sobre esa preocupación, la investigación —liderada por Nadia Riera, investigadora del IP Montevideo— buscó conocer la microbiota en el desarrollo de los bebés prematuros, que se sabe que puede tener impacto en la salud general. Para conocer la comunidad de bacterias presentes en el intestino de estos bebés, el estudio hizo la secuenciación de ADN de muestras de materia fecal de 20 bebés de entre 24 y 35 semanas de gestación y menos de 1.500 gramos de peso nacidos en el hospital.
Los resultados mostraron una marcada presencia de Klebsiella pneumoniae y Escherichia coli en la microbiota durante los primeros días de vida, dos bacterias que pueden causar infecciones graves, en especial en entornos hospitalarios. Con el paso de las semanas observaron que la diversidad microbiana aumentó y aparecen bacterias beneficiosas como Bacteroides y Veillonella. Sin embargo, el estudio alerta sobre el impacto de los tratamientos antibióticos prolongados: los bebés que recibieron más de cinco días de antibióticos —como parte del tratamiento habitual para estos bebés— mostraron una mayor abundancia relativa de Klebsiella, E. coli, Enterobacter cloacae y Citrobacter freundii, entre otras especies asociadas a hospitalizaciones prolongadas.
Según los autores, estos hallazgos son clave para comprender la formación de la microbiota en la primera infancia y destacan que los antibióticos posnatales actúan como un factor central en este proceso. Destacan que incorporar la salud microbiana al cuidado clínico de los bebés prematuros es esencial para mejorar su desarrollo neurológico, nutricional e inmunológico a largo plazo.
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