Contenido creado por Gerardo Carrasco
Modo saludable

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Escuchar música todos los días puede reducir el riesgo de demencia en un 39%

Investigadores analizaron la escucha de música y la práctica de instrumentos en relación con indicadores de salud cognitiva.

30.03.2026 15:15

Lectura: 3'

2026-03-30T15:15:00-03:00
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¿Puede la música proteger el cerebro del envejecimiento? Un estudio de la Universidad Monash (Australia) sugiere que sí. Quienes escuchaban música de manera habitual después de los 70 años mostraron un 39?% menos de probabilidades de desarrollar demencia frente a quienes lo hacían raramente o nunca.

La investigación, publicada en el International Journal of Geriatric Psychiatry, en la que se estudió a unos 10.800 adultos mayores de 70 años, encontró una asociación significativa entre el hábito de escuchar música y un menor riesgo de deterioro cognitivo. Los datos son prometedores, aunque los investigadores advierten que todavía es pronto para establecer causalidad.

Música y salud cognitiva

Los investigadores analizaron tanto la escucha de música como la práctica de instrumentos y su relación con indicadores de salud cognitiva. Los resultados mostraron distintos niveles de beneficio según el tipo de participación musical:

Escuchar música con frecuencia se asoció con:

-         39% menos de riesgo de demencia

-         17% menos de riesgo de deterioro cognitivo leve

-         mejores puntajes generales en pruebas cognitivas y en memoria episódica

Tocar un instrumento, en tanto:

-         reducción del 35% en el riesgo de demencia

Las dos actividades combinadas:

-         33% menos de riesgo de demencia

-         22% menos de deterioro cognitivo

Una asociación, no una causa

Este punto merece atención. La investigadora principal reconoce que los hallazgos “sugieren que las actividades musicales pueden ser una estrategia accesible para mantener la salud cognitiva en adultos mayores, aunque no se puede establecer causalidad”.

Es decir: el estudio no puede afirmar que escuchar música cause menor demencia, sino que las personas que lo hacen tienen tasas más bajas. La dirección de esa relación —y los factores que la explican— permanece abierta. Pese a esto, la escala del estudio y la consistencia de sus resultados le le dieron peso suficiente para ser tomado en serio.

El contexto: envejecimiento y falta de tratamientos

La profesora Joanne Ryan, una de las líderes del estudio, encuadró los hallazgos en una realidad sanitaria concreta: “Con ninguna cura disponible actualmente para la demencia, la importancia de identificar estrategias para ayudar a prevenir o retrasar el inicio de la enfermedad es crítica”. Y agregó una idea con implicancias más amplias: “La evidencia sugiere que el envejecimiento cerebral no se basa solo en la edad y la genética, sino que puede ser influenciado por las elecciones ambientales y de estilo de vida propias”.

Ese enfoque —situar la salud cognitiva dentro del terreno de lo modificable— es central para entender por qué este tipo de investigaciones importa, más allá de los números específicos.

El estudio no entra en profundidad en los mecanismos que se activan con la música, pero la investigación previa muestra que esta permite la estimulación de múltiples regiones cerebrales simultáneamente, activación de memoria y emoción y, en el caso de tocar instrumentos, el componente motor. La música también tiende a ser una actividad social, lo que suma otro factor protector conocido para la cognición.

Lo que sí queda claro del estudio de Monash es que la frecuencia importa: quienes escuchaban música siempre mostraron los beneficios más marcados. El hábito constante, no el ocasional, fue el factor diferenciador.