Como un buen vino

Envejecer no solo depende del cuerpo: la ciencia estudia los efectos de la cultura

Un estudio analizó datos de 3.556 adultos británicos mayores de 50 años y analizaron sus hábitos culturales y biomarcadores físicos.

30.05.2026 12:03

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"Ah, mucho gimnasio. Pero trabaja el cerebro un poquito también". Cuando Shakira soltó esta frase, convertida de inmediato en meme global gracias a su sesión con Bizarrap, seguro que no pretendía sentar las bases de una nueva hipótesis científica sobre el envejecimiento. Y, sin embargo, en plena era del biohacking, los suplementos para la longevidad y las rutinas de bienestar cronometradas, un reciente estudio británico acaba de poner el foco exactamente ahí: en el cerebro, las emociones y la cultura.

Llevamos años escuchando que el secreto para envejecer con gracia pasa por contar los gramos de proteína, levantar pesas, clavar las ocho horas de sueño, esquivar los picos de glucosa y, por supuesto, alcanzar los sacrosantos 10.000 pasos diarios. La longevidad se ha transformado en un cóctel de ciencia, obsesión estética e industria multimillonaria. Sin embargo, un equipo de investigadores del University College London (UCL) ha metido un ingrediente inesperado en la coctelera: visitar museos, perderse en un buen libro o vibrar en un concierto también influye de manera tangible en cómo envejece nuestro cuerpo.

La investigación, publicada en la revista científica Innovation in Aging, analizó los datos de 3.556 adultos británicos mayores de 50 años. Tirando del hilo del English Longitudinal Study of Ageing (ELSA) —uno de los proyectos europeos más ambiciosos sobre la materia—, los científicos cruzaron dos mundos aparentemente inconexos: los hábitos culturales y los biomarcadores físicos.

Por un lado, registraron con qué frecuencia estas personas iban al teatro, visitaban galerías, escuchaban música, bailaban o pintaban. Por otro, midieron su reloj biológico a través de análisis de sangre y datos epigenéticos. La conclusión principal fue que quienes participaban en actividades culturales al menos una vez por semana mostraban un envejecimiento biológico aproximadamente un 4% más lento que quienes apenas realizaban este tipo de actividades unas pocas veces al año.

Además, según uno de los indicadores utilizados por el equipo, las personas más involucradas culturalmente presentaban una edad biológica cercana a un año menos respecto a los participantes menos activos culturalmente. La profesora Daisy Fancourt, autora principal del estudio, explicó en el comunicado de UCL que los resultados sugieren que "las actividades artísticas y culturales deberían considerarse comportamientos beneficiosos para la salud, de manera similar a la actividad física".