AgregarSuscribite al canalWhatsApp AgregarLinkedinLinkedin AgregarGoogleGoogle

Supersemilla

El superalimento diminuto que aporta proteína completa, calcio y hierro, y no tiene gluten

Esta semilla que ya cultivaban los aztecas es recomendada por la FAO y reconocida como superalimento.

20.10.2026 11:30

Lectura: 3'

Compartir en

Hay alimentos que llegan a las góndolas con aire de novedad y, en realidad, cargan miles de años de historia. El amaranto es uno de ellos. Cada tanto se pone de moda y suena como un gran descubrimiento, pero en realidad esta diminuta semilla, que se cocina como el arroz, viene siendo cultivada y aprovechada, al menos, desde que los aztecas reinaban la región central de México.

Qué es el amaranto y de dónde viene

Aunque se lo suele agrupar con los cereales, lo que se come del amaranto son las semillas que da la planta. Su cultivo se remonta a las culturas prehispánicas de México: según el Whole Grains Council, organización estadounidense que promueve el consumo de granos integrales, el registro más sólido sobre el amaranto proviene del imperio azteca, donde era uno de los cultivos que se entregaban como tributo.

De hecho, México sigue siendo hoy su gran referente. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lo eligió como producto prioritario de ese país dentro de su iniciativa Un País, Un Producto Prioritario, y en una publicación de 2024 lo presentó como “reconocido como un superalimento por las Naciones Unidas”. Destacó además que es un cultivo que resiste la sequía, la salinidad y las altas temperaturas.

De todo lo que aporta este grano, lo que más se destaca es la proteína. Cada 100 gramos de amaranto crudo contienen 13,6 gramos, según la base de datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), casi el doble que el arroz o el maíz.

Se trata de una proteína completa, porque contiene los nueve aminoácidos esenciales, los que el cuerpo no puede fabricar y debe obtener de la alimentación.

En cuanto a minerales, la misma porción cruda aporta 159 miligramos de calcio, 7,6 de hierro y 248 de magnesio, además de fósforo y 6,7 gramos de fibra, según el USDA. Ya en el plato, las cantidades cambian: una taza de amaranto cocido ronda las 250 calorías y los 9 gramos de proteína, según el portal de salud Healthline, y cubre alrededor del 90 % del manganeso que se necesita en un día, de acuerdo con WebMD.

Beneficios del amaranto para la salud

Buena parte del interés que despierta el amaranto se explica por esa concentración de nutrientes en un grano tan pequeño. Healthline señaló que su combinación de proteína y fibra podría contribuir a una mayor sensación de saciedad.

El amaranto también contiene antioxidantes y en estudios con animales, el grano y su aceite se asociaron con una baja del colesterol total y del LDL, el llamado colesterol “malo”. Todavía resta investigar este efecto en humanos, afirman diversos sitios vinculados con salud y nutrición.

Por otra parte, el amaranto no tiene gluten de forma natural, por lo que puede formar parte de la alimentación de personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten, según Healthline.