Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Es azul como el mar, azul

El mito de las zonas azules: marketing vs. estilo de vida saludable

Lo que empezó siendo un hallazgo científico terminó enfrentando duros cuestionamientos y hoy es una marca.

20.01.2026 07:58

Lectura: 10'

2026-01-20T07:58:00-03:00
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El interés por vivir más cantidad de años nos lleva muchas veces a buscar datos o consejos de lugares que no se aplican a nuestra realidad o que, incluso, no son tan certeros como creíamos. El mayor ejemplo de esto son las llamadas zonas azules, esos lugares en los que, en promedio, hay muchos más centenarios que en el resto del mundo. ¿Pero y si eso no fuera tan así?

El prestigioso neurólogo argentino Conrado Estol fue tajante al referirse al tema: “No hay zonas azules realmente”. Sin embargo, abrió una puerta a la esperanza, ya que sostuvo que “la expectativa de vida larga existe” y está al alcance de todos.

“Hablamos de las zonas azules y yo pinché el globo, porque a la gente esas anécdotas le encantan, pero vimos que eran un problema de certificados de nacimiento: las personas que vivían 110 años estaban muertas y la familia seguía cobrando pensiones”, dijo el médico en una entrevista en Radio Mitre de Argentina.

Incluso, apuntó, en Estados Unidos hay una “zona azul” porque se resolvió que tenía que haber una en ese país, no porque hubiera estadísticas que así lo indicaran.

El mensaje de Estol se centra en que si uno quiere tener su zona azul, puede: “Se cocina en casa la vida larga. Con ejercicio, sueño, socialización. Esas son las zonas azules; cada uno puede tener la suya si decide adoptar un estilo de vida sano”.

Por su parte, el doctor Sebastián La Rosa, salvadoreño y creador de uno de los canales de Youtube más populares de habla hispana en cuanto a salud y medicina, apuntó que “es una pésima idea” copiar los consejos de salud que nos vienen de esas llamadas zonas azules. “La mayoría de lo que sabemos sobre longevidad y las zonas azules es un error”, dijo el profesional y brindó ideas para reemplazar esos conceptos y así poder “vivir mejor y vivir más tiempo”.

Zona azul

Zona azul

¿Cómo nace el concepto de zonas azules?

El hallazgo de la concentración de personas de más de 100 años en la isla de Cerdeña en Italia fue realizado en 1990 por el médico Gianni Pes, que informó de esto en un congreso de demografía. El dato captó la atención de Michel Poulain, demógrafo belga, y juntos fueron a la isla para verificar los datos. En 2004 publicaron su investigación en la revista académica Experimental Gerontology.

Con puntos azules sobre un mapa registraron cada centenario que iban encontrando, por lo que se fueron generando "zonas azules", que terminaron dando nombre a este fenómeno. La nutrición, el estilo de vida o la "alta tasa de endogamia determinada por los matrimonios frecuentes entre individuos consanguíneos" fueron algunas de las posibles causas de esa larga vida, según los investigadores.

Pero la fama mundial de las zonas azules llegó en 2005, cuando el periodista Dan Buettner publicó un artículo en National Geographic que marcó un antes y un después. Así comienza el texto:

"En Cerdeña, Italia, un equipo de demógrafos encontró un punto caliente de longevidad en pueblos de montaña donde los hombres llegan a los 100 años a un ritmo asombroso. En las islas de Okinawa, Japón, otro equipo examinó a un grupo que se encuentra entre los más longevos de la Tierra. Y en Loma Linda, California, investigadores estudiaron a un grupo de adventistas del séptimo día que se encuentran entre las estrellas de la longevidad de Estados Unidos. Los residentes de estos tres lugares producen una alta tasa de centenarios, sufren una fracción de las enfermedades que comúnmente matan a personas en otras partes del mundo desarrollado y disfrutan de años de vida más saludables. En resumen, ofrecen tres conjuntos de "mejores prácticas" para emular. El resto depende de usted".

Comportamientos saludables, no fumar, dieta nutritiva, alta en frutas y verduras, mucho ejercicio y vida cercana a su comunidad eran los puntos clave de la longevidad, decía el autor. Entrevistado por el New York Times, Buettner apuntó: “No están a dieta, ni hacen crossfit, ni se suben a Instagram y toman suplementos, ni van a Tulum por células madre. Ninguno de estos hackeos de longevidad. Pero, de algún modo, viven unos 10 años más”.

Años después se sumaron a estas zonas las de Nicoya (Costa Rica) e Icaria (Grecia) y el negocio Blue Zones no para de crecer hasta la actualidad. De hecho, menciona el diario estadounidense, Buettner vendió la marca Blue Zones en 2020 a Adventist Health, un sistema proveedor de asistencia sanitaria “fundado en la herencia y los valores adventistas del Séptimo Día”.

Marketing vs estilo de vida saludable

En un video en el que analiza este fenómeno, el doctor La Rosa apunta: “Es importante que entiendas que décadas de promoción y marketing no son lo mismo que evidencia”. Y si de evidencia se trata, varias investigaciones mostraron que no solo había más centenarios en otras zonas de los países en cuestión, sino que en Japón, específicamente, en 2010 se constató que “faltaban” 230.000 centenarios. Eran personas que ya habían fallecido, pero que en los papeles figuraban como vivas.

“El secreto de la longevidad no era una alimentación específica, era no registrar el certificado de defunción de la persona”, dice La Rosa. Además, una investigación realizada en 2019 por el investigador británico Saul Justin Newman marcó que también había fallos en las partidas de nacimiento. Su estudio, según detalla el New York Times, indicaba que “las zonas con un elevado número de centenarios y supercentenarios (personas de 110 años o más) tienen algo más en común: un mantenimiento defectuoso de los registros”.

Newman rastreó datos de centenarios y supercentenarios de Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia y Japón y no solo no encontró zonas azules, sino que encontró que “todos procedían de zonas pobres que, en general, tenían unos resultados terribles en la vejez” y marcó que los bajos índices de alfabetización y el deficiente mantenimiento de registros provocaron la ausencia de certificados de nacimiento a principios del siglo XX. Por lo tanto, muchas de esas personas que superaban los 100 años y eran ejemplo de longevidad, en realidad, no sabían qué edad tenían.

Entonces, aunque el marketing de las zonas azules y sus bondades suele ser magnético, conviene pensar más en las elecciones que realizamos a diario y, como dice Estol, cocinar la zona azul en casa.

La Rosa agrega que “mucha evidencia de la que nos vamos a encontrar con respecto a comida (de las zonas azules), con respecto a suplementación, con respecto a ejercicio y con respecto a sueño y más temas puede ser contradictoria entre sí. Y la mejor manera de evitar esto, de evitar el impacto negativo en tu caso específico, es medir lo que a vos te sirve”.

Por lo tanto, más allá de zonas azules o poderes mágicos de longevidad, la clave está en analizar qué alimentos y hábitos demostraron que pueden aumentar nuestra expectativa de vida. “Y acá tenés que entender que muchos denominadores comunes de las personas que realmente alcanzaron los 100 años sí son útiles, porque permiten entender el envejecimiento y el problema obvio es que funcionan, pero que no son tomar una copa de vino por día o caminar en subida y bajada en colinas: son mucho más complejos que eso e incluso a veces son cosas injustas o irreplicables”, agrega el profesional.

La conclusión: mejor estilo de vida = más longevidad

“Hoy sabemos más que nunca sobre estos temas y somos la primera generación que entiende por qué envejecemos y cuáles son los mecanismos que permiten que esto suceda”, recuerda el doctor La Rosa y resalta que “nunca fue tan fácil estar sano y frenar tu envejecimiento”.

No se trata ni de volver a vivir como hace miles de años, ni de copiar y pegar cada hábito de las “zonas azules”. “Simplemente, tomá lo mejor de lo que hemos probado que funciona para reducir nuestro riesgo de enfermedad y de mortalidad; elegí lo que puedas sostener, no hace falta que hagas todo”, agrega.

El médico apunta un dato crucial: “El 80 o 85% del resultado que vos podés obtener en términos de longevidad se debe más al estilo de vida que a una suplementación específica”.

Recursos para vivir más y mejor

Algunos recursos para vivir más años que identifica el doctor La Rosa y que superan ampliamente los supuestos beneficios de replicar lo que sucede en las zonas azules.

Klotho: Es un gen y una proteína que actúa como protector del envejecimiento, regulando el metabolismo, actuando como antioxidante y previniendo la calcificación arterial. Sus niveles disminuyen con la edad, pero pueden preservarse mediante hábitos saludables o, en el futuro, a través de terapias génicas y proteínas recombinantes, aunque el alto costo de estas últimas podría generar desigualdad en el acceso a una vida más larga.

Restricción calórica: Consiste en reducir la ingesta de calorías (aproximadamente un 25% menos de lo habitual) sin caer en la desnutrición. Esta práctica ha demostrado en estudios mejorar el perfil cardiovascular, reducir la insulina y activar mecanismos de eficiencia celular, mientras frena el crecimiento de tejidos innecesarios, lo que podría traducirse en una mayor longevidad.

VO2 máx: Se refiere a la capacidad máxima del cuerpo para utilizar oxígeno y es uno de los indicadores más potentes de longevidad; a mayor VO2 máx, menor riesgo de mortalidad, sin un límite superior de beneficio. Entrenar esta capacidad mediante ejercicios aeróbicos y de alta intensidad (como el protocolo nórdico) ayuda a mantener la vitalidad, enfrentar mejor las enfermedades y podría añadir entre 5 y 10 años de vida.

Optimización del sueño: Optimizar el sueño es una manera gratuita y fácil de mejorar tu salud y probablemente también de vivir más. La evidencia indica que la calidad del sueño es más importante que la cantidad, indicando que dormir en exceso (más de 8 horas) puede asociarse a mayor mortalidad que dormir lo justo (alrededor de 7 horas).

Alimentación: Más que seguir una dieta estricta, la clave reside en evitar déficits nutricionales de vitaminas, minerales y aminoácidos. Se recomienda limitar el consumo de carne animal (vacuna, pollo y pescado) a unas pocas veces por semana, priorizando productos de calidad (pastura, orgánicos) y dejando la mayoría de las comidas semanales para una ingesta basada en plantas que cubra todos los requerimientos esenciales.

Sustancias para la longevidad: Existen diversos compuestos y terapias en estudio con potencial para extender la vida, desde fármacos que regulan la glucosa y la rapamicina (que imita la restricción calórica), hasta procedimientos más avanzados como la eliminación de células “zombie” (senolíticos), la limpieza del plasma sanguíneo y la reprogramación epigenética. Esta última es una de las promesas más grandes para revertir el envejecimiento a futuro.