Dormimos mal, vivimos acelerados y muchas veces sentimos que todo nos supera. En ese contexto, una filosofía con más de 2.000 años se impuso como una herramienta práctica para alcanzar el bienestar emocional y la felicidad. Se trata del estoicismo, que hoy es moda, pero nació en la Antigua Grecia y tiene una larga tradición de conocimiento útil para hacer frente al estrés, la frustración y la incertidumbre.

Esta corriente filosófica cobra fuerza porque propone algo simple pero exigente: aceptar lo que no depende de nosotros y actuar con responsabilidad sobre lo que sí. No promete felicidad permanente, pero sí mayor claridad mental y estabilidad emocional, dos pilares clave para la salud mental, señala el medio español La Vanguardia.

Qué es el estoicismo y por qué vuelve a interesar

La filosofía estoica fue desarrollada por pensadores como Zenón de Citio, Séneca, Epicteto y Marco Aurelio. Su idea central es clara: los acontecimientos externos no determinan nuestro bienestar; lo que realmente influye es la interpretación que hacemos de ellos.

En tiempos de sobreinformación, ansiedad y desgaste emocional, el estoicismo vuelve a circular porque ofrece criterios prácticos para la vida cotidiana, lejos del optimismo forzado y del pensamiento mágico. En su artículo, La Vanguardia resume esta filosofía en 10 principios que hoy resultan especialmente útiles.

Los principios del estoicismo aplicados al bienestar emocional

El primero recuerda una verdad incómoda pero liberadora: la vida es finita. Asumirlo no implica vivir con miedo, sino con mayor presencia, valorando lo que tenemos y cuidando los vínculos.

El estoicismo también invita a reconocer los errores y trabajar sobre ellos. Equivocarse no es el problema; lo importante es aprender, rectificar y mejorar. Desde esta mirada, el error deja de ser una amenaza para convertirse en una herramienta de crecimiento personal.

Otro punto clave es entender que somos iguales: compartimos emociones, miedos y contradicciones. Practicar la empatía no solo mejora los vínculos, sino que reduce la autoexigencia excesiva. La filosofía estoica propone ser estrictos con uno mismo y tolerantes con los demás.

Uno de los principios más conocidos sostiene que nada es bueno ni malo en sí mismo. Los hechos son neutros; lo que genera sufrimiento es la interpretación. Por eso, el estoicismo pone el foco en usar la razón para decidir qué acciones están a nuestro alcance y aceptar sin resistencia lo que no depende de nosotros.

En la misma línea, aconseja no sufrir por lo que no ha ocurrido. Anticipar escenarios negativos aumenta la ansiedad y no aporta soluciones reales. Si algo sucede, se afrontará; antes, el sufrimiento es innecesario.

Hábitos estoicos que favorecen el bienestar emocional

La filosofía estoica no se queda en lo teórico, sino que propone algunas prácticas concretas:

  1. Escribir un diario, un hábito que ayuda a revisar pensamientos, emociones y decisiones, favoreciendo una mayor autoconciencia.
  2. Contacto con la naturaleza como una forma efectiva de calmar la mente, reducir el ruido mental y reconectar con lo esencial, algo especialmente valioso en contextos urbanos y de alta exigencia laboral.
  3. Trabajar con constancia, sin procrastinar, y avanzar de forma gradual.
  4. Simplificar, eliminar lo innecesario y reducir estímulos libera tiempo y energía emocional. Necesitamos muy poco, dicen los estoicos.
  5. Abrazar el propio destino. Que las cosas no salgan como se espera no significa que salgan mal. El estoicismo propone encontrar aprendizaje incluso en las experiencias difíciles.