Contenido creado por Gerardo Carrasco
Modo saludable

Viejo y peludo

El “efecto gato”: la compañía felina combate la soledad en mayores, según un estudio

A diferencia de otros animales de compañía, los gatos aparecen como aliados ideales para los adultos mayores, ya que son más independientes.

10.02.2026 14:32

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2026-02-10T14:32:00-03:00
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La soledad no es solo un sentimiento pasajero; hoy se reconoce como una auténtica crisis de salud pública que afecta especialmente a la población mayor, en todo el mundo. El aislamiento persistente puede derivar en problemas cognitivos, enfermedades cardíacas y una disminución drástica de la calidad de vida.

Ante este desafío, una investigación destacada por la Oxford University Press y publicada originalmente en The Journal of Gerontology propone una solución tan antigua como efectiva: el vínculo humano-animal. Pero no cualquiera: el vínculo con los gatos.

De refugios a hogares

El estudio, liderado por especialistas de la Universidad de Georgia y la Universidad de Brenau, se propuso analizar si la convivencia con gatos podía mitigar la soledad en adultos mayores de 60 años que vivían solos. El enfoque fue innovador, ya que utilizó el modelo de “fomento” o acogida temporal.

Los participantes recibieron gatos de refugios locales con todos los gastos cubiertos —desde la alimentación hasta la atención veterinaria— para eliminar cualquier barrera económica que pudiera impedir el acceso a la compañía de una mascota, según se publica en el blog "Perspectivas académicas de Oxford University Press.

Los resultados fueron contundentes. Tras solo cuatro meses de convivencia, los niveles de soledad reportados disminuyeron significativamente. Pero el dato más revelador fue que, al finalizar el período de prueba, el 95,7% de los participantes decidió adoptar formalmente a su gato. Esto demostró que el lazo que se había generado ya era indispensable para su bienestar emocional.

Las historias que dejó el estudio

Esta investigación dejó, además de resultados para analizar, algunas historias de vida que emocionan. Es el caso de Alexis Winger, quien dijo que su vida antes de la llegada de su gata Ambi era de “un estado de soledad opresiva”.

Reconoció que la mera presencia de la gata no elimina para siempre la melancolía, pero dijo que su dinámica diaria cambió y que Ambi le devolvió la capacidad de reír, a la vez que le otorgó un sentido de responsabilidad diario que antes no tenía.

Otro caso que relata la Universidad de Oxford es el de Judith Atkins y su gato Bashi. La mujer es enfermera y descubrió que la compañía del gatito no solo la beneficiaba a ella, sino que se extendía a su comunidad. Bashi se convirtió en un recurso terapéutico inesperado, ya que comenzó a acompañar a vecinos de Judith que estaban atravesando por cuidados paliativos.

Para ella, el gato no es solo una mascota, sino un ser con una capacidad ilimitada de dar afecto y que revitalizó su entorno social.

A diferencia de otros animales de compañía, los gatos se perfilan como aliados ideales para los adultos mayores, ya que son más independientes que los perros y no necesitan tanto esfuerzo de sus dueños para sus cuidados. No necesitan paseos diarios y se adaptan perfectamente a espacios reducidos, lo que reduce el estrés logístico, a la vez que mantienen todos los beneficios de la interacción emocional, como la reducción del cortisol y mejora del estado de ánimo.

Investigadores como la Dra. Sherry Sanderson sugieren que este modelo de “fomento para adoptar” que se aplicó en Estados Unidos podría ser una herramienta poderosa para los profesionales de la salud. Este enfoque no solo salvaría vidas humanas a través de la conexión emocional, sino que también daría una segunda oportunidad a miles de animales que hoy esperan en los refugios.