Cuando hablamos de salud cardiovascular solemos apuntar al colesterol, el sedentarismo o el tabaquismo. Son los sospechosos de siempre. Sin embargo, investigaciones recientes de la American Heart Association y otros organismos internacionales indican que un factor de riesgo que suele quedar al margen en toda consulta médica es el estrés financiero.
No se trata solo de la angustia por llegar a fin de mes o de tener dinero para darnos los gustos, sino que hablamos de una carga tóxica que, según la evidencia, puede envejecer el sistema cardiovascular de manera más acelerada que incluso algunos factores de riesgo tradicionales.
La biología de la deuda
Cuando las preocupaciones económicas se vuelven crónicas, el cuerpo entra en un estado de alerta permanente. Eso activa la respuesta de “lucha o huida”, que no está diseñada para durar meses o años. Entonces, cuando se instalan, el cuerpo sufre.
La neurociencia y la cardiología coinciden en que el impacto es multidimensional:
- Desregulación hormonal: La exposición constante al cortisol y la adrenalina mantiene la presión arterial en niveles elevados y favorece la inflamación sistémica.
- Envejecimiento cardíaco: Un estudio reciente presentado en las Sesiones Científicas de la American Heart Association indica que el estrés financiero acumulado está asociado con un aumento significativo de la aterosclerosis (acumulación de placa en las arterias).
- Impacto en la conducta: El estrés por dinero es un predictor de malos hábitos. Quien sufre esta presión tiene mayores probabilidades de descuidar su alimentación, abandonar la actividad física o aumentar el consumo de tabaco y alcohol como mecanismos de “escape”.
Más allá de la salud mental: un determinante social
Es un error común categorizar el estrés financiero únicamente como un problema de salud mental o ansiedad. Los datos indican que es un determinante social de la salud con efectos físicos directos.
Otras investigaciones científicas citadas en el sitio VeryWellHealth demostraron que el estrés financiero moderado a alto puede duplicar el riesgo de incidentes coronarios, incluso después de ajustar variables como la diabetes o la hipertensión.
El factor económico entonces comienza a ser uno de los temas de conversación en la consulta médica. O debería, afirman los investigadores. No se puede tratar la hipertensión de un paciente sin entender su contexto económico, agregan.
“Estos hallazgos refuerzan la necesidad de una prevención tanto médica como social: optimizar la presión arterial, los lípidos, la diabetes, el sueño y la actividad física, a la vez que se detectan y abordan los determinantes sociales de forma estructurada”, dijo a VeryWell John P. Higgins, profesor de medicina cardiovascular en la Facultad de Medicina McGovern de UTHealth Houston.