Dormir bien en invierno: el consejo “contraintuitivo” de un especialista
El sentido común nos puede llevar a calefaccionar el dormitorio, pero esa acción podría resultar contraproducente.
Cuando bajan las temperaturas, muchas personas optan por calefaccionar al máximo el dormitorio para dormir más cómodas. Sin embargo, según el español Marcos Vázquez, divulgador de salud y experto en longevidad, esa práctica puede resultar negativa.
Durante una entrevista en el pódcast La Fórmula del Éxito, Vázquez explicó que el descanso nocturno es uno de los pilares de la salud y destacó que dos factores son determinantes para dormir bien: el ritmo circadiano y la regulación de la temperatura corporal.
El especialista recordó que la biología humana sigue respondiendo a estímulos que acompañaron a la especie durante miles de años. "¿Qué pasaba en la sabana africana cuando se ponía el sol? Dos cosas: oscuridad y frío. Esas dos señales son lo que señaliza nuestro cerebro para decir que es el momento de dormir", afirmó.
Por eso, recomendó mantener el dormitorio oscuro y con una temperatura ligeramente fresca, incluso en invierno, en lugar de sobrecalentarlo.
Otro consejo que calificó como paradójico es utilizar la sauna durante la tarde. Según explicó, el calor favorece posteriormente el descenso de la temperatura corporal, un proceso que facilita el sueño.
"Lo que hace tu cuerpo para regular la temperatura es enviar calor hacia las extremidades, hacia la piel, para refrigerar los órganos vitales. Después de la sauna, tu cuerpo empieza a expulsar calor, y eso es lo que hace que descanses mejor", señaló, según recoge el periódico matritense ABC.
Vázquez también subrayó la importancia de respetar el ritmo circadiano, exponiéndose a la luz natural durante el día y reduciendo al mínimo la iluminación artificial por la noche.
En ese sentido, advirtió que el uso de pantallas antes de dormir disminuye la producción de melatonina, una sustancia que describió no solo como la hormona del sueño, sino también como una "hormona antiinflamatoria y anticancerígena".
Para favorecer un descanso reparador, recomendó crear una rutina que marque el final de la jornada. "Es importante crear lo que yo llamo una transición, una rutina del sueño que tu cerebro entienda que ya el día 'productivo' ha terminado y es momento de empezar a bajar revoluciones", sostuvo.
Por último, señaló que la alimentación también influye en la calidad del sueño. Aconsejó realizar cenas livianas y terminarlas entre dos y tres horas antes de acostarse, para evitar que la digestión interfiera con el descenso de la temperatura corporal necesario para conciliar el sueño.
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