Con 314 votos a favor y 291 en contra, la Cámara de los Comunes del Reino Unido aprobó este viernes un proyecto de ley que legaliza la muerte asistida para pacientes en fase terminal, en lo que constituye un giro significativo en la legislación británica sobre el final de la vida. El texto deberá ser ahora debatido en la Cámara de los Lores para completar su proceso legislativo.
El proyecto, que había recibido una primera aprobación en noviembre pasado, establece criterios estrictos para que un paciente terminal pueda acceder a la muerte asistida, bajo supervisión médica y con múltiples salvaguardas éticas y legales.
El debate ha sido profundamente polarizante en el Parlamento británico y en la sociedad civil. Los defensores de la ley argumentan que se trata de un acto de compasión y autonomía, mientras que sus detractores temen que pueda abrir la puerta a abusos, especialmente entre personas vulnerables o con acceso limitado a cuidados paliativos.