Un nuevo hallazgo científico abre una posible vía para frenar la progresión de la enfermedad de Huntington, un trastorno hereditario que afecta la movilidad, la memoria y el comportamiento.
Un equipo de investigadores de la Universidad Atlántica de Florida identificó el mecanismo mediante el cual la proteína tóxica asociada a la enfermedad se propaga entre las células cerebrales, un proceso que hasta ahora no se comprendía completamente.
Cómo se propaga la enfermedad
La investigación, publicada en la revista Science Advances, se centra en la proteína Rhes, que se acumula en las neuronas y contribuye a su destrucción.
El estudio reveló que esta proteína utiliza unas estructuras microscópicas llamadas nanotubos de túnel, que funcionan como puentes entre células, permitiendo el paso directo de material tóxico.
A diferencia de los mecanismos tradicionales de comunicación celular, estos nanotubos facilitan un transporte directo de proteínas, lo que acelera la propagación del daño en el cerebro.
Una nueva “autopista” celular
Los científicos descubrieron además que la proteína Rhes se asocia con SLC4A7, un transportador que regula la acidez celular y que resulta clave en la formación de estos nanotubos.
Esta interacción crea una especie de “autopista” que permite que la huntingtina mutante —responsable de la enfermedad— se desplace de una neurona a otra. El hallazgo redefine la forma en que se entiende la progresión del Huntington, según explicó el investigador principal, Srinivasa Subramaniam.
Un posible camino terapéutico
En experimentos con ratones, los investigadores lograron bloquear la proteína SLC4A7, lo que impidió la formación de los nanotubos y redujo de forma significativa la propagación de la proteína tóxica. Esto sugiere que intervenir en esta vía podría ralentizar el avance de la enfermedad, atacando el problema en su origen.
Los científicos consideran que SLC4A7 podría convertirse en una nueva diana para el desarrollo de tratamientos farmacológicos.
Más allá del Huntington
El estudio también señala que los nanotubos de túnel están implicados en otros trastornos neurodegenerativos e incluso en el cáncer, donde permiten a las células compartir señales y resistencia a tratamientos.
Este descubrimiento no solo aporta nuevas herramientas para combatir el Huntington, sino que abre un campo más amplio de investigación sobre cómo las células se comunican en condiciones de salud y enfermedad.
Una enfermedad poco frecuente
La enfermedad de Huntington afecta a entre tres y siete personas cada 100.000 en el mundo. Suele manifestarse entre los 30 y los 50 años y provoca un deterioro progresivo que incluye movimientos involuntarios, pérdida cognitiva y síntomas psiquiátricos severos.
Aunque aún no tiene cura, avances como este acercan a la comunidad científica a nuevas estrategias para frenar su evolución.
Con información de EFE
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