Datos viejos, lobby y desregulación: qué frena a Uruguay en enfermedades no transmisibles
Los factores de riesgo de las enfermedades que causan más muertes se miden con datos de 2013; experto remarca que eso impide avanzar.
Por Patricia Vicente
Setiembre es el mes en que las enfermedades no transmisibles (ENT) ocupan la agenda. Arrancó con la Semana Global de Acción que impulsa la NCD Alliance y en Uruguay termina con la Semana del Corazón, que inicia el próximo lunes 28. Hablamos de las patologías que no se contagian, pero que no por eso son menos graves. Para muestra, basta un botón: la principal causa de muerte en Uruguay es una ENT. Y la segunda, también. Las enfermedades cardiovasculares y el cáncer se llevan más uruguayos por año que cualquier otra patología.
Detrás de casi todas las ENT hay un grupo de factores de riesgo conocidos y evitables, como el tabaco, el alcohol, la alimentación y el sedentarismo. Pero también detrás de muchas de ellas hay un factor que impide avanzar en su prevención: la falta de información actualizada sobre su prevalencia. Uruguay no sabe con precisión cuántas personas las tienen y, en muchos casos, hay leyes, pero no fiscalización para enfrentarlas o medirlas.
En entrevista con Modo Saludable, Diego Rodríguez Sendoya, coordinador de la Alianza de Enfermedades No Transmisibles de Uruguay, que nuclea a organizaciones vinculadas al trabajo con diabetes, obesidad, control de tabaco y alimentación, entre otras, reafirmó la importancia de que haya datos actualizados.
Sin datos de factores de riesgo desde 2013
De hecho, Rodríguez marcó que la primera prioridad para la Alianza ENT —que es la contraparte local de la NCD Alliance— no es un medicamento, sino la información. El último relevamiento nacional sobre este tema se hizo en 2013 con la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de Enfermedades No Transmisibles (Enfrent) y recién este año, en mayo, se anunció que habrá una nueva edición. Pero, por ahora, no ha comenzado.
En la web del Ministerio de Salud Pública se informa de su realización, pero no hay fechas. La Enfrent “permite conocer la salud de la población y sus principales factores de riesgo de enfermedades no transmisibles. Sus resultados ayudan a diseñar políticas públicas, fortalecer la prevención y planificar acciones para mejorar la salud”, afirma el sitio.
“La Enfrent relevará información en personas de entre 18 y 69 años residentes en localidades urbanas de más de 10.000 habitantes. El estudio utilizará la metodología STEP de OPS/OMS y permitirá conocer la prevalencia de factores de riesgo modificables vinculados a las enfermedades no transmisibles. Entre los aspectos que se relevarán se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, la alimentación, la actividad física, el sobrepeso y la obesidad, la hipertensión arterial y los niveles elevados de glucosa y colesterol. La encuesta incluirá entrevistas, mediciones físicas y toma de muestras para análisis de glucosa y colesterol”, informa el ministerio y acota que los resultados de sus análisis le serán enviados a los participantes.
En esta ocasión y por primera vez, se realizará junto a la Secretaría Nacional del Deporte (SND) e incluirá un módulo sobre el vínculo con la actividad deportiva. “Entendemos que están avanzando en el diseño, pero es real que al día de hoy todavía no empezó el relevamiento y no están los datos”, dijo Rodríguez.
Mientras tanto, se trabaja con cifras viejas, como la Enfrent de 2013 o una encuesta de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) de 2019 sobre obesidad infantil. Basta pensar en que en el medio pasó una pandemia para comprender que los datos actuales son bien diferentes.
Octógonos, meriendas saludables y lobby
Consultado sobre cuál de los factores de riesgo preocupa especialmente, Rodríguez mencionó en primer lugar la obesidad, “que va asociada con todo: diabetes, hipertensión, etcétera”. “A nivel escolar, la última vez que se midió fue en 2019, en la encuesta de ANEP, y daba que cuatro de cada 10 niños en edad escolar tenían sobrepeso u obesidad. Lo último medido en adultos era seis de cada 10. Eso, sumado a que el consumo de ultraprocesados medido por OPS había crecido en un 150%, muestra un claro aumento de los factores de riesgo para las enfermedades no transmisibles”, remarcó.
“Para la obesidad, entre lo que se ha planteado como regulación y en lo que falta avanzar, están las políticas alimentarias. Uno de los aspectos fue el etiquetado frontal de alimentos, una de las políticas destinadas a avanzar en el control de sobrepeso y la obesidad, pero en la que Uruguay hoy no tiene el mejor estándar, que es el de la OPS. El país definió uno propio, con sus falencias y con todo el ida y vuelta que hubo. El mejor estándar lo tiene Argentina y están tratando ahora de derogarlo”, apuntó el experto.
Además, Rodríguez llamó la atención sobre una conversación que se está dando actualmente a nivel de Mercosur para que “se debilite la normativa”. Si eso ocurre, “cada país tiene que asumir lo que decide el bloque. Y si eso pasa, sería un retroceso”, enfatizó.
En cuanto a acciones ya concretadas, resaltó la política de meriendas saludables que rige en Uruguay y que establece que no se puede hacer publicidad ni tampoco vender productos con octógonos en centros educativos, pero marcó que “el problema ahí es la fiscalización”. El experto contó que conoce algunos casos de colegios “que te dicen que tienen cantina libre de octógonos, pero venden productos de paquete con octógono fraccionados en bolsitas”.
“Ahí tenemos una muy buena ley, que hay que sostener porque también hay lobby para que se flexibilice”, agregó. En ese sentido, recordó que cada intento de regulación activa los mismos argumentos de parte de las empresas: posible pérdida de puestos de trabajo, aumento de precios y otras consecuencias negativas. Algo así ocurrió cuando se trabajó en el etiquetado frontal, dijo, y recordó que él mismo recibió amenazas desde un teléfono anónimo y debió presentar una denuncia que luego quedó archivada. “Esta es la segunda amenaza que te hacemos por ir en contra de la industria nacional. Sabemos dónde vivís”, le dijeron.
Sodio, alcohol y más lobby
Otra de las preocupaciones que centra el trabajo de las organizaciones vinculadas a la prevención de las ENT es el consumo de sodio de los uruguayos. Rodríguez recordó que está la meta de reducir 40% el consumo poblacional de sodio hacia 2030, pero lo que no hay son acciones para llegar a eso. Entre las propuestas que se manejan para mejorar en ese sentido, mencionó la imposición de límites de sodio por categoría de producto. Por ejemplo: si hay galletitas con 400, 500 y 600 miligramos, “bajemos todas a 400”.
“La ventaja que tiene esto a nivel poblacional es que no le pedís a la gente que cambie por completo su hábito, sino que, comprando la misma galletita de siempre, ya va a consumir menos sodio”, explicó.
Y además de modificar los ingredientes, para el coordinador de la Alianza, hay otro problema a atacar que está en los lugares en los que se venden los alimentos e influyen fuertemente en las decisiones de compra. “Necesitamos modificar también los entornos (…), porque si no siempre nos quedamos en el esfuerzo de las personas y no es suficiente”, apuntó.
Por otra parte, en relación con las bebidas alcohólicas “hay una campaña educativa muy buena de la Junta Nacional de Drogas, porque el consumo de alcohol siempre se ha focalizado en el consumo a reventar, y en realidad el problema no empieza ahí, sino en lo que tenemos asumido en nuestras costumbres diarias, en la mesa familiar”. “Pero en alcohol falta avanzar en regular la publicidad”, dijo, y sostuvo que esto no se hace porque hay un lobby empresarial que lo frena.
“Yo siempre digo: si no existiera el lobby, los gobiernos podrían tomar las mejores decisiones sin ningún problema”, remarcó.
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Salud mental, un capítulo pendiente
En 2025, la ONU aprobó una declaración política que incorporó la salud mental junto a las enfermedades no transmisibles. La Alianza ENT uruguaya todavía no la integra, dijo Rodríguez, pero aseguró que está de acuerdo en que es algo que se debe hacer a futuro, integrando organizaciones que trabajen el tema específicamente.
“Es muy complejo y delicado”, sostuvo, y remarcó que los factores de riesgo de ENT tienen mayor prevalencia en personas con problemas de salud mental.
Medicamentos más baratos para diabetes y EPOC
Del lado de los avances que destacó el experto en enfermedades no transmisibles, está la reducción de costos que se dará por la incorporación de una docena de medicamentos al Formulario Terapéutico de Medicamentos (FTM), que anunció el Ministerio de Salud Pública hace algunas semanas.
Según le trasladaron personas que los necesitan, algunos tratamientos para diabetes pasarían a costar la mitad, y un medicamento para EPOC bajaría de unos 1.500 pesos a unos 350. “Reduce desigualdades y da acceso”, sintetizó.
En la misma línea ubicó el acceso a chicles y parches de nicotina, que ahora podrá recetar el médico general sin derivaciones.
Como un resumen general, Rodríguez marcó que ve bien al gobierno en cuanto a ocuparse del acceso a medicamentos y mejorar en los tiempos de espera para consultas médicas, “pero ahora estamos necesitando ver también más regulación: de las industrias y de los consumos”.
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