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Demasiado bueno...

Cúrcuma con pimienta: la verdad sobre una recomendación que repetimos hace 30 años

Hay “certezas nutricionales” que se convierten en recomendaciones por repetición y no tanto por sus beneficios. Esta es una de ellas.

09.09.2026 08:00

Lectura: 8'

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Por Patricia Vicente

“Hay que agregarle pimienta negra a la cúrcuma para que se active”. “La cúrcuma combinada con pimienta negra potencia la absorción de la curcumina hasta 20 veces y se convierte en una mezcla  popular por sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios”. Estas dos y otras decenas de frases se ven y se escuchan en redes sociales, en la tele y en conversaciones cotidianas sobre alimentación. Es una de esas “certezas nutricionales” que ya ni nos preguntamos de dónde salió y mucho menos si es verdadera.

Incluso la cúrcuma entró en esa categoría algo difusa de “superalimentos” a los que se atribuyen propiedades impresionantes; en algunos casos, demasiado buenas para ser ciertas. Eso sí: siempre que se la mezcle con pimienta negra.

Sobre este tema le preguntamos a Sonia Cozzano, doctora en Química, magíster en Ciencia de Alimentos, y profesora del Departamento de Biosistemas en la Universidad Católica del Uruguay. La profesional había planteado este asunto hace pocos días en el III Congreso Uruguayo de Nutrición y su ponencia fue muy comentada por los asistentes.

“Este es un buen ejemplo de algo que pasa seguido cuando la ciencia llega a la vida cotidiana: un hallazgo puntual, obtenido en condiciones muy específicas, puede transformarse con el tiempo en una recomendación mucho más general de lo que los datos originales permitían”, dijo Cozzano y confirmó la sospecha: en definitiva, cuando algo parece demasiado bueno, generalmente, no era tan cierto.

El comienzo de la historia

El matrimonio cúrcuma-pimienta negra nació con un trabajo publicado en 1998 en la revista Planta Medica. “No fue un estudio sobre cocinar con especias: fue un experimento para medir cuánto de la curcumina que se toma realmente llega a la sangre y queda disponible en el cuerpo, algo que en ciencia se llama biodisponibilidad”, explicó Cozzano, que además es investigadora del Sistema Nacional de Investigadores (Nivel II) y de PEDECIBA Química, y lidera el Grupo de Sistemas Agroalimentarios Sostenibles y Saludables de la UCU.

En ese experimento, a ocho voluntarios sanos se les dio 2 gramos de curcumina (uno de los principales compuestos de la cúrcuma y el más estudiado del grupo), con y sin 20 miligramos de piperina, que es la responsable en buena medida de la sensación picante de la pimienta negra. Al mismo tiempo, se hicieron ensayos en ratas, con dosis proporcionales.

Cúrcuma (Freepik)

Cúrcuma (Freepik)

“La idea tenía sentido: la piperina puede interferir con un proceso químico que ocurre en el hígado y el intestino, y que el cuerpo usa para eliminar rápidamente la curcumina. Si ese proceso se frena un poco, en teoría debería quedar más curcumina circulando en la sangre, y por más tiempo”, explicó la científica.

Los resultados, según enumeró, fueron los siguientes:

  • en ratas, el aumento calculado fue de 154%
  • en los ocho voluntarios humanos, sin piperina, los niveles de curcumina en sangre eran casi imposibles de detectar
  • en los ocho con piperina, en cambio, subieron notoriamente en la primera hora.

De esa comparación surgió la cifra que después se hizo popular y que repetimos como una verdad universal: con pimienta, la curcumina sería “2000% más biodisponible”. Sin embargo, matizó Cozzano, aunque ese 2000% “suena impresionante”, hay que ponerlo en contexto. “Cuando el punto de partida es casi cero, cualquier aumento, por pequeño que sea en términos reales, se convierte en un porcentaje enorme. Por eso, más que quedarnos con ese número, importa saber cuánta curcumina llegó realmente a la sangre, y si esa cantidad alcanzaba para producir algún efecto en el cuerpo”.

Vale la pena repasar algunos de los efectos beneficiosos que se le atribuyen en redes y en muchos artículos (cuando se la activa con pimienta negra):

  • Antiinflamatorio
  • Alivia el dolor
  • Mejora la función hepática
  • Antioxidante
  • Reduce el riesgo de desarrollar cáncer, especialmente de páncreas, próstata y el mieloma múltiple
  • Ayuda a la digestión
  • Reduce la inflamación intestinal y mejora la permeabilidad intestinal

Un dato interesante sobre el estudio original

Una revisión que hizo Cozzano sobre los materiales científicos ligados a este tema mostró que el artículo de 1998 muestra que tres de sus seis autores estaban afiliados a la empresa SAMI Chemicals & Extracts, que trabajaba, entre otras cosas, con extractos de pimienta negra.

Dos de los socios, Muhammed Majeed y R. Rajendran, figuran además como inventores en patentes estadounidenses sobre el uso de la piperina para mejorar la absorción de otras sustancias, registradas antes de que se publicara el estudio.

“Esto no invalida sus resultados, pero es un dato de contexto que cualquiera puede verificar leyendo la publicación original, y que conviene tener presente al evaluar la historia completa”, dijo la experta.

¿Qué encontraron los estudios que vinieron después?

El hallazgo de 1998 generó interés en otros grupos de investigadores y el tema siguió siendo objeto de estudio. “Además, con el correr de los años mejoraron las herramientas de laboratorio, que hoy permiten distinguir mejor la curcumina que el cuerpo realmente puede aprovechar y las formas que ya quedaron descartadas para su eliminación”, explicó Cozzano.

Entre los estudios que siguieron, la científica comentó algunos. Una investigación alemana de 2021 comparó, en 12 adultos, ocho maneras distintas de mejorar cuánta curcumina se aprovecha. “Las que funcionaron mejor fueron las que ayudan a que la curcumina se disuelva más fácilmente una vez que llega al estómago, como ciertas formulaciones especiales. Y la combinación con piperina no mostró una mejora importante”, indicó.

Otro estudio, con 30 personas, probó cinco preparaciones distintas, entre ellas una con curcumina y piperina juntas. “Las dosis no eran directamente comparables entre sí, así que no puede leerse como una repetición exacta del experimento de 1998, pero tampoco ahí la combinación con piperina se destacó por sobre las demás”, agregó.

Más acá en el tiempo, en 2023, un equipo de investigadores de Ámsterdam analizó la sangre de 47 personas que ya tomaban sus propios suplementos de curcumina en la vida diaria (algunas con piperina, otras sin ella). ¿Y qué encontraron? “Que tomar piperina no estuvo asociado a mayores niveles de curcumina en sangre”.

Pero no se quedaron ahí: en 2025 hicieron otro estudio, con nueve hombres sanos, “usando técnicas de laboratorio capaces de separar con precisión la curcumina que el cuerpo puede usar de la que ya está descartada”. “La curcumina realmente aprovechable se mantuvo en niveles extremadamente bajos en casi todos los casos, incluso combinando dosis altas de curcumina con piperina: agregar piperina no mejoró nada”, resumió la científica uruguaya.

¿Entonces es un mito?

Cozzano aclaró que la idea de 1998 “no salió de la nada”, ya que la piperina sí puede interferir con cómo el cuerpo procesa distintas sustancias. “Lo que resulta mucho menos claro, casi 30 años después, es que eso se traduzca en más curcumina realmente aprovechable en sangre, en las cantidades que se usan en suplementos o, mucho menos, en una comida cotidiana”, dijo.

Lo que marcó especialmente la científica es un hecho que, muchas veces, lleva a conclusión cuando se habla de compuestos químicos y cantidades controladas en laboratorios. “Que algo funcione en un experimento controlado no significa que se note en el cuerpo de cualquier persona que le ponga pimienta a su comida”, explicó.

Ahora: ¿Esto quiere decir que hay que dejar de usar la cúrcuma con pimienta negra? No. La respuesta es rotunda.

“Nada de esto significa que haya que dejar de combinar cúrcuma y pimienta en la cocina si nos gusta el sabor. Ambas especias forman parte de numerosas preparaciones de la cocina india, por ejemplo. Lo que no corresponde es trasladar automáticamente el resultado de un experimento con dosis concentradas y controladas (2 gramos de curcumina, no una pizca de especia) a una preparación casera, y mucho menos convertirlo en una promesa de salud”, enfatizó Cozzano.

“Lo que una sustancia hace en un experimento controlado, con una dosis definida, no siempre coincide con lo que pasa cuando esa misma sustancia forma parte de un alimento que comemos todos los días. Importa cómo está preparado ese alimento, en qué cantidad y de qué forma. A veces, para entender mejor lo que comemos, alcanza con volver al estudio que empezó todo”, recomendó la científica.